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  • MARIUMA MUNIRA VADILLO BRAVO.

Después de dos años en los que la educación de nuestros niños se ha visto afectada por una pandemia que no dio tregua a las familias mexicanas, donde el rezago educativo y los delitos contra menores incrementaron; la Secretaría de Educación Pública (SEP), de nuestro país decidió eliminar el programa de escuelas de tiempo completo.

Esta medida se hizo oficial mediante la publicación del acuerdo número 05/02/22 publicado en el Diario Oficial de la Federación, donde se dan a conocer las modificaciones del programa “La Escuela Es Nuestra”, por parte de la SEP que establece, tambié, la eliminación definitiva de las Escuelas de Tiempo Completo.

De acuerdo a datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) el programa de Escuelas de Tiempo Completo inició en 2007 con 441 escuelas de educación básica. De las cuales, el 9% estaba en zonas de alta marginación. Para 2018 se llegó a tener registro de 27 mil 063 centros escolares donde el 51% eran zonas marginadas.

El programa Escuelas de Tiempo Completo (PETC) buscaba contribuir a mejorar el rendimiento de los alumnos de las escuelas públicas de educación básica, mediante la ampliación de las horas que los alumnos van a la escuela, con el incremento de la jornada escolar a 8 horas, con lo cual los maestros disponían de mayor tiempo para consolidar diversos aprendizajes: Lectoescritura y expresión oral, análisis y sentido crítico para el razonamiento científico y el pensamiento matemático; prácticas en tecnologías de la información y la comunicación como herramientas para el aprendizaje; enseñanza de una segunda lengua; acercamientos al arte y la cultura para el desarrollo de su sensibilidad y sus sentidos; hábitos para una vida saludable, a través de un servicio de alimentación para alumnos y docentes (Actividades que promovían la formación de prácticas de nutrición e higiene); así como también de espacios para reconocer la importancia de cuidar su cuerpo a través de actividades recreativas y de desarrollo físico en las que el juego y la convivencia grupal tienen un papel central.

En los más de 27 mil planteles que alcanzó el programa de Escuela de Tiempo Completo y que, a partir de la publicación de este decreto se eliminan, se dejarán de beneficiar a 3.6 millones de niños y adolescentes que eran alimentados en dichos planteles.

Esta decisión tomada, no sólo afectará a los menores que ya no recibirán los apoyos educativos y la alimentación que se les proporcionaba, también a los padres de familia, que en su mayoría enviaban a sus hijos a las Escuelas de Tiempo Completo, debido a que no podían estar con ellos por ir a trabajar, y muchos de ellos ahora tendrán que buscar otras opciones, o bien, extender su red de apoyo para que algún familiar pueda hacerse cargo del cuidado de sus hijos.

De la misma manera, los maestros y personal administrativo que laboran en el Programa de Escuelas de Tiempo Completo, se verán afectados en los ingresos que percibían al permanecer horas extras en estas escuelas.

Al respecto, la titular de la Secretaría de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez; indicó que la desaparición del programa atiende a resolver carencias en las instalaciones del resto de las escuelas de educación pública en el país, por lo que el recurso asignado para las Escuelas de Tiempo Completo será para atender dichas necesidades, dijo: “Faltan muchas escuelas para poder mejorar las instalaciones básicas: Agua, cuestiones de aulas, sanitarios, que eso era algo que se pedía y se reclamaba, y era un reclamo justo de tenerlo bien en el momento de regreso a clases. Haciendo ese balance, es algo que para nosotros es muy prioritario. El recurso que se asigna para La Escuela es Nuestra será ocupado para esa situación”.

Por su parte, 13 estados del país, y la Ciudad de México, decidieron mantenerse al margen del decreto publicado el pasado 28 de febrero en el Diario Oficial de la Federación y mediante el cual la Secretaría de Educación Pública (SEP) elimina el programa Escuelas de Tiempo Completo, estas entidades son: San Luis Potosí, Colima, Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Baja California, Baja California Sur, Tamaulipas, Michoacán, Querétaro, Yucatán, Chihuahua, Nuevo León y Guanajuato, asegurando que no desaparecerán esta modalidad de ayuda educativa a padres de familia y que la mantendrán.

En el caso de nuestra entidad Oaxaca, ya se había notificado desde el 2020 que este programa de escuelas de tiempo completo se suspendía por falta de presupuesto, por lo que el reto que tiene nuestro gobierno estatal y el Congreso del Estado es buscar apoyos para establecer un respaldo a todos los niños, niñas y adolescentes que en nuestro estado se han quedado sin este beneficio.

Debemos encontrar las herramientas que permitan minimizar las brechas que se han venido acrecentando en materia educativa y social; el dejar sin jornada ampliada y alimentación a millones de niñas y niños de los contextos más marginados en este regreso a las aulas, después de un largo encierro causado por la pandemia que afectó en muchos casos su nutrición y salud emocional, que produjo pérdida de aprendizaje y amenaza con acelerar todas la brechas en el cumplimiento de los derechos de la niñez y juventud, atentando contra los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes.

  • La columnista es Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuales, Subdirectora Ejecutiva en la Unidad de Desarrollo Comercial del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, ex Secretaria de la Mujer Oaxaqueña, contáctala en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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