- POR MARIUMA MUNIRA VADILLO BRAVO.
Las elecciones del 06 de junio representaban un gran desafío para nuestras instituciones electorales y para nuestra democracia, pues se llevaría a cabo lo que se había denominado las elecciones más grandes de la historia, toda vez que se desarrollarían diversos procesos electorales a nivel federal y local, donde se elegirían 300 diputaciones por el principio de mayoría relativa y 200 diputaciones por representación proporcional, mientras que en las elecciones locales seelegirían 21,383 cargos, donde estarían en juego 15 gubernaturas.
Pero estas elecciones no sólo eran un gran reto por el número de candidaturas que estaban en disputa o los más de 93.5 millones de mexicanos que tendrían derecho a sufragar el voto, sino también por los riesgos asociados que se venían presentando como la COVID-19 que suponía grandes problemas organizacionales para las autoridades electorales, o la violencia en algunas zonas del país que significaba una amenaza para estos comicios.
Aunado a lo anterior, México había iniciado un cambio desde el año 2018 con la llegada a la presidencia del Lic. Andrés Manuel López Obrador dandol un vuelco al sistema político dominante del país, otorgando un amplio mandato a un líder de izquierda, para reformar al país.
Ante este contexto este proceso electoral que culminó con las votaciones de este 06 de junio, se convertiría en una especie de referéndum de los tres primeros dos años y medio de gobierno del Ejecutivo Federal, por lo que en la jornada no únicamente se trataba de escaños federales o locales, presidencias municipales o gubernaturas., sino que también estaba en disputa la continuidad del proyecto político del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Los mexicanos y mexicanas decidieron salir a votar por lo que parece uno de los refrendos más participativos en la vida democrática de nuestro país, pues se habla de las elecciones intermedias con una participación histórica de más de 52 % de participación de los ciudadanos con derecho a votar en estos comicios.
Las elecciones intermedias generalmente no atraen el interés de los votantes. En los últimos tres procesos intermedios, la participación ciudadana no ha superado el 50% de votación: en 2015 se alcanzó el 47%, en 2009 el 44%, y en 2003 el 41% de sufragios.
Las ciudadanas y los ciudadanos salieron a votar en grande, como es nuestro país, otorgando al partido del presidente la mayoría en el congreso, pero dibujando también un congreso con más contrapesos, donde los partidos de oposición rescataron algunos escaños arrebatando la mayoría calificada con la que contaba el partido Morena.
De acuerdo al conteo rápido del Instituto Nacional Electoral (INE), Morena obtendría 64 escaños, PVEM 1, MC 7, PRI 11, PAN 33, las coaliciones: PVEM, PT, Morena 119 y PAN, PRI, PRD 65; en las gubernaturas es donde aún no se define claramente, pero Morena anticipa que obtendrá 11 de las 15 en disputa.
En cuanto a los porcentajes de votación de las dos grandes alianzas que participaron en esta elección federal van de la siguiente manera: La alianza gobernante queda en 42,6% y el de la coalición opositora queda en 39,5%.
En nuestro estado de acuerdo a los datos preliminares del PREP, se habla que morena se lleva 10 de 10 en las diputaciones federales y en tratándose de diputaciones locales con lo avanzado del PREP Morena lleva 19 de los 25 distritos dejando a la alianza PAN, PRI, PRD con 6 escaños.
En horabuena por la democracia de nuestro país, por nuestras instituciones electorales y por la gran muestra de civilidad política de nuestros hermanos mexicanos y oaxaqueños que decidieron salir a votar y seguir viviendo en libertad, haciendo grande a nuestro país y nuestro Estado.
La columnista es Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuales, ex Secretaria de la Mujer Oaxaqueña, contáctala en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira







