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Historia, Ciencia y Tecnología al Día

¿Por qué México se escribe con X?

Julio Palau Ranz

Estimados lectores, me da gusto saludarlos y agradezco todos sus comentarios; el día de hoy comentaré sobre la estrategia de la autoridad actual de no enfrentar el gravísimo problema de seguridad como el asesinato del presidente municipal de Chilpancingo y las frecuentes desapariciones de activistas, esto último en Oaxaca y su estrategia de buscar dividir al país, ahora con España y la conquista.

Esto me da pauta para hablar sobre el lenguaje y ¿Por qué México se escribe con X?

Cuando llegaron los europeos al territorio de lo que era la Anáhuac, existía un sistema de escritura principalmente pictográfico, en el que cada dibujo significaba una frase o enunciado completo.

Este sistema era utilizado por las castas gobernantes, principalmente para conservar tradiciones religiosas, hechos históricos, discursos o registros poblacionales y tributarios, entre otros asuntos.

Los escribanos que conservaban estos libros (normalmente pieles de animales) aprendían de memoria largos discursos y repasaban las figuras para apoyarse y no perder el orden del mensaje que querían transmitir, esta escritura estaba más cerca de lo icónico que de lo ideográfico, más cerca de las pinturas rupestres que de la escritura egipcia o china.

Los primeros evangelizadores que llegaron a Tenochtitlán en 1524 eran 12, un  pequeño grupo de frailes franciscanos que iniciaron una ingente y titánica obra de cristianizar a los nativos.  A estos les siguieron los dominicos y luego los agustinos.

La labor de las órdenes religiosas no se limitaba a la evangelización, también construyeron pueblos, villas y ciudades; impartieron justicia y fueron consejeros de los funcionarios reales, entre muchas otras actividades.

Enseñaron a cultivar las plantas traídas de Europa, a confeccionar vestidos de la época europea, criar animales como el cerdo, labrar acueductos, utilizar el telar europeo y aprender los oficios como carpintería, herrería, panadería o gastronomía ahora con el uso del sartén y al aceite.

Esto último combinado con las materias primas locales y además endémicas de cada región, dió el nacimiento de una nueva y deliciosa gastronomía, como es la Oaxaqueña, patrimonio de la humanidad.

Desgraciadamente destruyeron los centros de estudio ancestral (tollanes o zonas arqueológicas) por no entender su amplio conocimiento en el cosmos y su cosmología, quemaron libros y códices importantes e hicieron procesos inquisitoriales contra los naturales renuentes; la única manera de no ser tratado como un animal, era que se convirtieran al cristianismo y en ese momento tenían alma y frenaban su abuso.

Estas actividades obligaron a que los religiosos aprendieran las principales lenguas anahuácas.

Bernardino de Sahagún con sus manuscritos, conocidos como Códice florentino, en  un principio, mezclaron los pictogramas y el alfabeto. Otros religiosos, quizá deseosos de un mayor acercamiento a los usos y costumbres de los pueblos ancestrales, pedían a los escribanos que transcribieran en grandes telas,  sus pasajes bíblicos.

Iban de una a otra aldea, acompañados de “indios ladinos” (los llaman igual que en Europa llamaron a los judíos y a los musulmanes, que se movían entre la cultura propia y la cristiana), reunían a los pobladores, mostraban el lienzo y señalando las imágenes, contaban en castellano el asunto de la pintura y  los ayudantes traducían al náhuatl de forma verbal.

Esto condujo a dotar las lenguas de un alfabeto del castellano, se desató una fiebre por escribir muy variada y abundante, se hicieron libros (manuscritos primero, impresos después), silabarios, diccionarios, sermonarios, gramáticas, doctrinas, crónicas, anales, informes y muchos más y existen por fortuna muchas evidencias.

Pero los evangelizadores no previeron un problema, las diferencias fonéticas entre la lengua castellana y las ancestrales, por ejemplo, en náhuatl no existía el fonema de la  ñ y las vocales eran tres, no cinco.

Y en español no existen los fonemas interdentales laterales; para solucionar eso, improvisaron usando dos grafías (tl, tz).

Además, había fonemas en español, que poco a poco se estaban perdiendo, como la doble s y la sh (que se escribía con una X), de ahí muxer (musher), oxo (osho) y dixe (dishe), con el paso del tiempo, este fonema del español se fue suavizando hasta pronunciarse como una jota, y así fue cómo evolucionó la dicción a mujer, ojo o dije.

Con muchas palabras del náhuatl se dio esta “evolución”, así se pasó de Xalisco (Shalisco) a Jalisco, de Xalapa (Shalapa) a Jalapa y de Méshico a Méjico.

En el siglo XIX muchas grafías de estos topónimos, se adoptaron a la nueva pronunciación, incluido México, que la escribimos a la vieja usanza con X, pero la pronunciamos a la moderna, su pronunciación sería algo así como Meshico (palabra grave, no esdrújula).

Como siempre a la orden, cualquier comentario que gusten hacerme, leo críticas o felicitaciones, mi correo es julio.palau.ranz@gmail.com