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Historia, Ciencia y Tecnología al Día.

¿Cómo parar la corrupción?

julio.palau.ranz@gmail.com

Estimados lectores, agradezco a todos los que me leen y el día de hoy recibí un mensaje de mi amigo Hector Pérez, él vive en Chihuahua, Chihuahua, abogado y asesor del PAN y me dice:

“Esto es más que una idea. Si una institución gubernamental o partido político se infesta de corrupción, quiere decir que no importa la cantidad o que alguien sea más corrupta que otras, finalmente todos son corruptos”.

Es tanto como decir que una fruta podrida o semi podrida puede recuperar su salud.

Lo que realmente importa es que ya traicionó su naturaleza y su destino. Y siendo la corrupción un problema moral, antes que político, pues es claro que tomando medidas institucionales no la volverán al orígen.

Por eso, sí los hombres o mujeres que echan perder las instituciones por ser corruptos siguen allí y no son cortados de tajo pues el mal va a  perdurar en las instituciones.

Lo primero que las instituciones políticas ( hoy principalmente los partidos políticos y los gobiernos federales, estatales y/o municipales) deben cuidar la congruencia moral de todos y cada uno de sus colaboradores.

Una manzanita podrida infecta a las demás. Del buen ser deriva el buen hacer.

Nadie que ame mucho el dinero será un buen líder. Algo así dijo el papa Francisco, en referencia a los líderes de naciones que les encantan los millones de dólares.

Un buen político debe tener una relación sana con el dinero. No tiene que ser necesariamente pobre, puede ser rico o no, pero lo importante es que tenga mentalidad social, misericordiosa y de bien común.

Político o Política que es muy muy mencionado (a) con actos extraños y presuntamente corruptos y que no se indigna ni presenta pruebas en su favor es porque se atiene al olvido ciudadano y al perdón, que este país concede a los personajes más sombríos de la política.

Los Partidos en el mundo que se inspiran en una filosofía y más claramente en una Doctrina y Ética,  derivada de la primera, deben su esencia a ello; trastocar esta naturaleza y orígen y volverla fruta picada de podredumbre, es condenarla a su desaparición.

Imposible levantar vuelo en una escuela avanzada o no tan avanzada en corrupción, cuando el cáncer avanza el fin es inminente.

El bien común reclama hombres y mujeres con integridad y congruencia. Quien no sabe tener una relación sana con el dinero, hoy en día es permitido por una sociedad apática, cuando debería actuar y solicitar su castigo inmediato.

Hoy solo esperamos que la inercia lo jale inevitablemente al círculo dantesco al que pertenece.  En cambio, en estos tiempos de tanta corrupción, un funcionario público que fue fiel a su honrada medianía, no sólo hay que reconocerle su virtud moral e impulsarlo a mejores niveles de cargo público, pero parece que en realidad es todo lo contrario.

Cómo podemos hacer frente a esta situación.

1: Solicitar a los Partidos Políticos, hacer una encuesta psicológica antes de su registro, donde se detectan sus antecedentes y sus tendencias morales.

2: Se crea una AC con fines de defensa del ciudadano y se contratan abogados que deben de pelear por los ciudadanos y meter a la cárcel a los políticos corruptos, se detecta en la entrega recepción y solo es aplicar la Ley; pero nadie se quiere aventar ese trompo a la uña.

La situación es compleja por la apatía y el miedo de los ciudadanos, por un lado el poco interés a mejorar y exigir cortar la corrupción, por otro el miedo a una intimidación a causar daño al patrimonio, a la familia o a la integridad de la persona.

Hoy vemos que hay muchos caminos para vencer la integridad de una persona y volverla corrupta.

Combatir la corrupción es un desafío complejo, pero hay varias estrategias que podemos adoptar como sociedad para hacerle frente:

Fomentar la educación y la conciencia: Es crucial educar a niños, jóvenes y adultos sobre la importancia de la integridad y las consecuencias negativas de la corrupción.

Programas educativos y campañas de sensibilización pueden ayudar a crear una cultura de rechazo a las prácticas corruptas.

Promover la denuncia ciudadana: Crear canales seguros y accesibles para que los ciudadanos puedan denunciar actos de corrupción anónimos sin temor a represalias.

Fortalecer las instituciones: Asegurar que las instituciones encargadas de combatir la corrupción, sean independientes y cuenten con los recursos necesarios para realizar su trabajo de manera efectiva.

Transparencia y acceso a la información: Implementar políticas de gobierno abierto que permitan a los ciudadanos acceder a la información pública de manera fácil y rápida.

Participación ciudadana: Involucrar a la sociedad civil en la toma de decisiones y en la supervisión de las

acciones gubernamentales, la participación activa de los ciudadanos puede ser un poderoso disuasivo contra la corrupción,  con un compromiso colectivo y constante.

Agradezco por leerme y si puede contactarme para hacer algún comentario, mi correo es julio.palau.ranz@gmail.com

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