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  • Por José Antonio Hernández Fraguas.

Finalmente, solo quedaron cuatro aspirantes que pasaron el filtro de conseguir 150 000 firmas validadas para continuar a la siguiente etapa del proceso interno del Frente Amplio por México: Beatriz Paredes, Xóchitl Gálvez, Enrique De La Madrid y Santiago Creel.

Quedaron fuera los dos representantes del PRD, pues según los integrantes del comité organizador, aun cuando ellos dicen que acreditaron más de las firmas requeridas, estas no se apegaron a las normas establecidas para su validación. Esto es, que el número de registro en el padrón electoral esté correcto; que no hubiera firmas de militantes registrados en el padrón de otros partidos que no sean los que integran el Frente; que no se rebasaran las 20 000 firmas por estado, y cubriendo cuando menos 17 entidades de la república y que coincidiera la foto del interesado con su foto en la credencial de elector. Así, no alcanzaron la meta Silvano Aureoles y Miguel Ángel Mancera, quienes, con todo derecho, solicitaron una explicación suficiente para saber cuál es la razón de no haber sido incluidos, sin embargo, con la decisión de ese partido de poner una pausa en su participación en el Frente, se generó una posibilidad de ruptura, lo que fue muy bien aprovechado por las “corcholatas” para descalificar todo el proceso. Poco duró la pausa, pues el sábado pasado el dirigente nacional de ese partido declaró que continúan formando parte del frente, lo que parece sensato, pues eso puede garantizar que mantengan su registro y que puedan participar para otros cargos de elección popular, dejando sin apoyo las intenciones de rompimiento que planteaba el ex gobernador de Michoacán Silvano Aureoles, en lo que parece más un berrinche que un reclamo justificado.

Y se realizó el primer foro de esta nueva etapa del proceso, en donde cada una y cada uno de los cuatro aspirantes aceptados expuso su visión de país, y ahí es en donde empieza realmente a ponerse interesante la competencia.

Escuchamos cuatro discursos claros, con apertura y libertad y con una evaluación de como está poniéndose en riesgo la democracia y las instituciones en México, de la necesidad de volver a un estado de derecho en donde se respete la Constitución y la ley, pero lo más importante es que hay coincidencia en que el próximo debe ser un gobierno de coalición, es decir, un acuerdo entre los partidos políticos y la sociedad civil, para construir un régimen en el que los integrantes del gabinete sean seleccionados por su capacidad y representen a los distintos sectores de la sociedad, que sean aprobados por el Legislativo y que puedan ser destituidos por el mismo si no cumplen su encargo; en donde se establezca una agenda legislativa que, una vez aprobada, sea ejecutada por ese gabinete con la conducción del presidente; en el que se reafirme la división de poderes y se respeten las facultades y atribuciones de los mismos; en el que se fortalezcan los contrapesos al poder presidencial para evitar que se tomen decisiones unilaterales en la conducción del país; que se respete la autonomía de los órganos que la Constitución considera que deben existir para la realización de tareas específicas y que se viva en una verdadera normalidad democrática, entre otras cosas.

Si ese discurso se elabora y se presenta de una manera congruente y comprometida, clara y objetiva, seguramente será atractivo para una sociedad que reclama buenos resultados y un ejercicio de gobierno sano, honesto y responsable, lo que hace que ahora la oposición tenga una oferta aceptable y creíble con propuestas que logran acercarse a los auténticos reclamos de la ciudadanía.

Se respira, pues, un ambiente libre, en donde cada una y cada uno de esos aspirantes puede plantear claramente su visión de país, pero en el marco de un acuerdo, de un compromiso, que acerque a nuestro sistema político a una especie de parlamentarización; a diferencia del discurso de las “corcholatas” que parecen amarradas en repetir lo que dice el presidente y en aceptar, aún y cuando no lo compartan, todo lo que se les indica o todo lo que se hace aunque les cueste credibilidad y rentabilidad electoral, porque lo que se ve es que no han sido soltadas para expresar realmente cuál puede ser su forma de pensar o su planteamiento para un plan de gobierno, incluyendo la continuidad si se quiere, pero con un estilo propio y con su propia visión.

Falta ver, también, que decidirá Movimiento Ciudadano, que se ha planteado un espacio de tiempo para decidir si irá solo o se suma a la oposición. En todo caso, su decisión será muy importante para el resultado final.

Ojalá que, una vez que ya se conozcan los resultados de ambos procesos, podamos ver y conocer, además de quienes estarán en la competencia real, qué proponen y cómo plantean lograrlo, para que tengamos la posibilidad de confrontar discursos, programas, visión de estado, madurez, estilo, personalidad, etc. y así, sea el voto de la gente el que decida que rumbo deberá seguir el país, pero en un ambiente democrático, participativo, libre y sin presiones, sin confrontación ni polarización y sin injerencia del gobierno. La oposición ya puso tiro, habrá que esperar la respuesta. Al tiempo.