- La frustración puede afectar a una persona de formas muy diversas, tanto a nivel físico como psicológico, ya que afecta al estado de ánimo.
- Distintos estudios sugieren que, tras un episodio frustrante, las personas pueden sentir una mezcla de emociones que incluyen estrés, ira, tristeza o rabia. Llevada al extremo, la frustración podría conducir a la agresión, un descenso de la autoestima o tendencia a la depresión.
Fuente: La Vanguardia
Historial.
Cuando era niña, no podía aceptar a mis papás porque ya eran mayores; además, mi padre era muy estricto. Una ocasión, mi hermano y su esposa fueron por mí a la escuela y a mis compañeros les dije que ellos eran mis padres.
A mí me hubiera gustado tener una infancia como los demás niños que no trabajaban; pensaba que en vacaciones ellos se levantaban tarde, que sus mamás les daban de comer lo que ellos quisieran, veían televisión, jugaban o salían a la calle; siempre quise que mi papá me peinara, platicara conmigo, pero él siempre estaba pensando en sus pendientes y no me prestaba atención. En las fiestas quería andar jugando con los niños, pero mi papá no me daba permiso porque debía estar sentada a su lado, así que solo veía a los niños felices jugando, y eso me hacía sentir triste.
Me tenía que levantar a las 3 de la mañana para irme con mis papás a trabajar fuera de casa y así tener para comer; eso no me gustaba, porque yo quería tener padres ricos. Cuando eran fechas importantes como navidad tampoco estaban conmigo, solo veía cómo las familias celebraban felices y yo me la pasaba en casa de mis tíos con mis primas, pero no era lo mismo, porque estaba sola; pensaba que si hubiera tenido hermanas sería feliz.
La secundaria nunca me gustó, porque mis compañeros iban con su uniforme limpio, bien arreglado, no se notaban con miedo de ir a la escuela, se veían felices. En cambio, yo estaba enojada y triste, con miedo, no sentía ganas de levantarme ni de bañarme; cosas sencillas como peinarme, cepillarme los dientes o arreglar mi uniforme, ya no le encontraba sentido; ya no quería ir a la escuela, pero si faltaba sabía que mi papá me iba a pegar.
Caí en fondo emocional, con mucha frustración. No terminé la preparatoria, tuve diferentes trabajos, pero a la semana renunciaba porque quería tener una carrera. Tenía mucho miedo de salir a la calle porque sentía que alguien me seguía, que me querían asaltar y robarse a mi hijo; salía a la tienda corriendo. Dejé de trabajar, solo quería encerrarme en mi casa con cadenas y candados, y a pesar de tener a mi hijo me quería morir. La gente me decía que le echara ganas, que era joven.
Comencé a endeudarme, pedía préstamos, y llegó el momento en el que ya no pude pagar. Mi hijo me pedía de comer y no tenía dinero, no podía comprarle zapatos, lo llevaba desarreglado a la escuela, sin almorzar y no le daba para el recreo. Empecé a golpearlo seguido y como me sentía tan enojada con la vida que llevaba, lo insultaba, lo trataba mal.
Estando en el Movimiento Buena Voluntad 24 Horas de Neuróticos Anónimos me siento bien, ahora puedo funcionar en un trabajo, me siento tranquila, logré pagar todas mis deudas y puedo funcionar en mi familia. A mi hijo ya no le pego, le doy una mejor vida, lo apoyo con sus estudios; puedo despertarme temprano, cocinar, darle de comer a mi hijo, arreglarme, sentirme viva. Me di cuenta que los miedos bajaron, que ya no siento frustración.
Correo electrónico: bv24hrsnaoaxaca@gmail.com
www.neuroticosanónimosbvoax.org.mx
Redes sociales: @nabvoaxaca Facebook, X, Instagram, YouTube, TikTok
SERVICIOS GRATUITOS:
- SERVICIO TELEFÓNICO LAS 24 HRS. * GUARDERÍA * CASA-HOGAR * VISITAS DOMICILIARIAS
-
NEUR-A-TEEN * JUNTAS A INSTITUCIONES
GRUPO B.V. CENTRO
CALLE GALEANA No. 203, COL. CENTRO OAXACA, OAX. TEL. 951 51 69








