IV DOMINGO DE PASCUA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
26 DE ABRIL DEL 2026.
Más de uno se ha de preguntar, ¿y ahora qué nos va a decir el Arzobispo? Más bien, tenemos que preguntarnos ¿ahora qué nos va a decir Dios a través de los labios del Arzobispo?
Antes de venir a proclamar el Evangelio, nosotros, los ministros, le venimos diciendo a Dios o inclinamos nuestro rostro en el altar y le decimos a Dios: “purifica mis labios y corazón, para que proclame dignamente el mensaje del Evangelio”, purifica mis labios y a mí no se me olvida lo que también dice Nuestro Señor: “Yo pondré palabras en tus labios”, pondré palabras en tus labios. Me lo digo a mí mismo y se lo digo a usted. Cuando tenga que hablar de las cosas de Dios, no se piense y no se mortifique. Si cree en lo que ha prometido Nuestro Señor Jesucristo, Él pondrá palabras en sus labios, no nada más las pone en sus ministros, las pone en todos sus discípulos y, usted, es un discípulo. El Señor pondrá palabras en sus labios.
Hoy, es el domingo del Buen Pastor y, tal vez, usted esté pensando sólo en el Papa, los Obispos y los sacerdotes. ¿Por qué no amplía su palabra, por qué no la amplía? Y usted, que es padre y madre de familia, que tiene que guiar y conducir a unos hijos, siéntase pastor. Usted que es padre de familia, es pastor de su hijo. Usted, que es madre de familia, es pastora de su hijo ¿o no?
Yo creo que nunca pensamos en eso cuando se habla del Buen Pastor. Queremos que nuestros ministros sean buenos, buenos. Gracias por ese querer suyo, yo también lo quiero, quiero ser un buen pastor, pero también yo quiero que usted sea lo mismo en su familia, en su centro de trabajo, en esa relación que guarda con los demás, sea buen pastor.
Usted quiere que yo sea bueno, ah, pues yo también quiero que usted, que es esposo y padre, sea bueno; esposa y madre, sea buena; hermano, hijo, sea bueno. Yo quiero lo mismo, porque es lo que quiere Dios de usted y de mí, que seamos buenos y que midamos con la misma varita a todos, con la misma varita a todos y, por tanto, mídase con la misma varita usted, empiece por usted a medirse con la misma varita con la que me mide usted a mí.
Usted quiere que yo sea perfecto, que yo no me equivoque, que yo no cometa errores, porque soy el Arzobispo y ¿qué dice Nuestro Señor?, a usted y a mí, qué nos dice: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”. La misma perfección que usted me pide a mí, se la pide Dios a usted. El mismo modelo de perfección es Nuestro Padre Dios, el que yo tengo y el que tiene usted.
Esforcémonos, usted y yo, por caminar en ese camino de perfección, sin olvidarnos que somos pecadores y que, a veces, nos equivocamos. Y qué nos dice Nuestro Señor: “Sean misericordiosos, perdonen y serán perdonados; no juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados”. Todo lo tenemos que aplicar en la vida, búsqueda de perfección, pero también misericordia, porque soy pecador y estoy en medio de pecadores y todos necesitamos comprensión, necesitamos amor, necesitamos misericordia y caminar, avanzar por el camino de la perfección.
Nunca olvidemos quién es el Buen Pastor, Jesucristo, Jesucristo. Yo tengo que parecerme a Jesucristo. Usted tiene que parecerse a Jesucristo. Todos tenemos que parecernos a Jesucristo, Él es nuestro modelo; a Él es al que seguimos, entonces, miremos como mira Jesús, hablemos como habla Jesús. Hagamos las cosas que haría Jesús. Hay que preguntarnos en todo momento, ¿qué haría Nuestro Señor en este momento ante esta situación que se me ha presentado. Preguntémosle a Él, ¿cómo quiere Él que reaccione en este momento? ¿quiere que reaccione con ira, con sentimientos de venganza, con odio o quiere que reaccione con amor, con misericordia, con perdón?
Hay que preguntarnos qué nos está diciendo el Buen Pastor en los diferentes acontecimientos de la vida. Ojalá y nosotros nos veamos así frente a Jesucristo Buen Pastor y respondamos, respondamos.
Quiero también que nos sigan ayudando. Las vocaciones a la vida, como les dije al inicio, vida matrimonial, vida sacerdotal o religiosa, vida célibe en el mundo brotan de las familias, de las familias. De ahí salimos todos, de la familia salen los sacerdotes, salen las religiosas, salen los laicos comprometidos, salen los hijos al matrimonio, las hijas al matrimonio, de la familia, de la familia. Entonces, en la familia tenemos que ir descubriendo cuál es la vocación de cada uno de los miembros y, usted, mamá, papá, dígale a Dios: ayúdame para que pueda hacer un buen discernimiento con mi hijo, siento que él puede ser un buen esposo, una buena esposa, lo voy a formar para eso, pero también siento que puede ser un gran sacerdotes, una gran religiosa, lo voy a formar para eso. Desde aquí lo voy a empezar a formar y Tú lo vas a llamar a la vocación que Tú decidas para él.
Las vocaciones son los llamados de Dios, entonces, no hay que oponernos a los llamados de Dios y hay que cultivar en nuestro hogar todas las vocaciones.
Como Obispo le quiero decir, nuestra Arquidiócesis está muy pobre de vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa, muy pobre y yo me pregunto, en nuestros pueblos, ¿no hay un joven, yo nada más pido uno, uno, no habrá en nuestro pueblo, en nuestra parroquia uno que quiera ser sacerdote? Uno nada más. ¿Saben cuántas parroquias hay en nuestra Arquidiócesis?, 120 y ¿saben cuántos seminaristas tenemos de 8 años de formación? Creo que son treinta, si bien nos va, en 8 años se ordenarán 30 sacerdotes, en ocho años, pero se me hace que no, porque en 8 años se van saliendo uno y otro y otro y se queda uno.
¿Sabe cuántos seminaristas entramos a secundaria, cuando yo entré? 250, en el año 1964, 250 chiquillos que habían terminado la primaria y ¿sabe cuántos llegamos al fina, después de 15 años de formación? 12, 230 ¿no eran para el sacerdocio? Solamente 12 nos ordenamos. ¿Por qué se salieron los otros 238? Sólo Dios sabe.
¿Y usted piensa que yo era el mejorcito? No, no era el mejorcito; no era el mejor portado, no era; no era el más inteligente, no era; no era el más virtuoso, no, no lo era y ¿por qué soy sacerdote? Porque Dios me llamó, no tengo otra respuesta y, luego, un día se le ocurre a Nuestro Señor llamarme el Episcopado y por qué soy Obispo, ¿por bueno, por inteligente, por virtuoso? No, sigo siendo igual, igual, no he cambiado. Sigo siendo igual. ¿Por qué me llamó al Episcopado? Porque Dios quiso, no hay otra explicación, porque Dios se fijó en mí y me dijo: te quiero para este ministerio y, así, yo quiero que Dios llame a su hijo y no le cuestione usted, papá, mamá, “hijo, por qué quieres ser sacerdote, no, no, no. Tú tienes que ser doctor, arquitecto, abogado, qué es eso que padrecito, no, no”… no lo cuestione, es Dios quien lo llama, desde ahí es Dios quien está haciendo una elección, no quiera ir en contra de la elección divina, motívelo, promuévalo, anímelo, ore por él y si Dios lo quiere para el sacerdocio, va a ser sacerdote y si Dios no lo quiere para el sacerdocio pues no va a ser sacerdote, pero sí hay que promover las vocaciones y, ya para terminar, quiero que tengan mucho cuidado en lo que decía Nuestro Señor en el Evangelio, hay muchos o unos que dicen ser pastores, aquí en nuestro Oaxaca, hay uno que dice ser Obispo católico y no lo es, no lo es, no es Obispo católico.
Pregúntenle a ese señor si el Papa, si el Papa le llamó a ser Obispo y, si dice que lo llamó a ser Obispo, está mintiendo, el Papa no lo llamó. Ese señor que se presenta como Obispo fue sacerdote, pero fue reducido al estado laical y, después, aparece como Obispo, ande pues, y aquí tiene años y años y bautiza y confirma y da la comunión y matrimonio y celebra exequias y celebra en casas y hace lo que le da su gana y dice ser Obispo católico ¡miente! ¡miente ese señor! ¡miente! Y todos los sacramentos que se reciben, administrados por él, porque dice que sí son válidos, para nuestra Iglesia católica son inválidos, inválidos. No se imaginan cómo nos hemos peleado y discutido con los que nos traen documentos que administró ese señor… esto no es válido, se tiene que bautizar de nuevo, tiene que hacer su primera comunión de nuevo, se tiene que casar de nuevo porque esto es inválido.
Si tú sigues como miembro de la Iglesia católica, esto es inválido, él no es un Obispo católico, aunque lo diga y lo reafirme una y otra vez y aunque en las boletitas diga que Iglesia católica, que no sé qué, son inválidos, grítenlo como lo grito yo aquí, son inválidos y si usted tiene familiares que fueron con él, pues díganle: “hermanito, te fuiste a un lugar que no debías, porque tú sigues siendo católico ¿no? – sí – “pues esos sacramentos son inválidos, los que administró este señor… Se llama Alfredo, no sé sus apellidos, se llama Alfredo. Y luego aparecen también unos padrecitos que no son padrecitos, y el otro día me aparecieron tres Obispos con ese señor, ¿cuáles Obispos? Y aplaudiendo porque fueron a una capillita y vinieron tres obispos, ¡eso! Y no son obispos católicos y yo creo que ni sacerdotes son, se ponen las mitras, como me las pongo yo y ya, aparecen obispos.
Tengan mucho cuidado, tengan mucho cuidado. Usted conoce a su párroco y usted conoce a su Obispo. Usted conoce al Obispo Auxiliar Luis Alfonso, somos nada más esos Obispos aquí en la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, Luis Alfonso y un servidor, si no es Luis Alfonso el que administró el sacramento y es otro dizque obispo, inválido el sacramento y él se presenta como pastor y todos los que van a él, ¿saben por qué van? Porque aquí no nos piden pláticas, porque no nos piden preparación, que no nos piden esto, porque no aquello… ande pues, váyase a lo barato, que le sale caro, porque reciben dizque sacramentos inválidos, inválidos.
No lo hagan, no lo hagan, ya, y usted tal vez me diga, pues córralo ¿y yo cómo lo corro? Qué quiere, ¿Que le mande a la policía? La policía me va a decir: “no, padrecito, yo ahí no me meto”… ¿quiénes son los que van a despedir a estas personas? Ustedes, que ya no vayan con él, ustedes… ah, pero es que es un negociazo, ya algunos viven de eso… “¿quieres el sacramento? Yo te ayudo, yo te llevo, organizamos y… echa un quinientón, un mil y arreglado el asunto y yo te busco esto y te dan boletita y todo, bien, bien”… hay personas que viven de eso, empezando por el supuesto obispo, de eso vive y gana buen dinerito, porque piden buena lana y como yo estoy dispuesto a dar lo que me pida, mientras no me pidan pláticas y todo lo demás del rollo, pues adelante y cuando vienen con uno con esa boleta, “no, eso no vale, es inválido” y comienzan a pelear y se van enojadísimos hablando tontería y media: “por eso nos cambiamos de religión” y no sé cuánta cosa… bah, ¿qué hora es?, bueno, pues ya lo dije y lo seguiré diciendo, no, ningún temor, ningún temor. Sí, ustedes me cuidan, claro, no, no me pasa nada, aquí quiero decirles algo, para que ustedes se queden tranquilitos, acabo de cumplir el día de ayer, cumplí 8 años de estar con ustedes como su Arzobispo, el día de ayer, pero no les dije esto para que aplaudieran, no, porque quiero decirles lo siguiente, en 8 años de estar con ustedes como Arzobispo, ni una sola persona me ha faltado al respeto, ni una sola. Me han mirado con amor, con mucho amor y me han tratado así, con mucho amor y cuando me ven y me identifican me dicen: oiga, usted es el padrecito ¿verdad? “sí, yo soy” – mire, qué gusto verlo, bendígame, ande bendígame”… nadie me ha faltado al respeto, para que “nosotros lo cuidamos”, el que me cuida, en primer lugar es Dios y ustedes me cuidad y ninguna persona de Oaxaca me ha faltado al respeto, ni una sola. Estoy muy agradecido y yo salgo a la calle y ando solo y no hay ningún problema. Sí, usted me quiere mucho y se me enoja a ratos, sí, porque yo la hago enojar, sí, y todo eso es cierto.
Muy bien, muy bien, a seguirnos amando y yo quiero que usted también se identifique con el Buen Pastor. Ándele, identifíquese. Yo, trato de identificarme y usted también hágalo, pónganse de pie, porque tal vez usted ya tenga hambre, porque no ha desayunado. Ah, ya me acaba de decir aquí un periodista, Octavio, me dice que ese dizque obispo se llama Alfredo Jiménez Hernández, Ave María Purísima ¿tanto? De la iglesia católica apostólica ecuménica Santa María de Guadalupe, ay ay ay, todo, así se firma de la iglesia católica apostólica ecuménica Santa María de Guadalupe, qué peros le ponen, ninguno, tiene mucha cosa para decir, todo esto es bueno… CUIDADO…








