- Por Mtro. José María Villalobos Rodríguez.
Uno de los hábitos más arraigados que por décadas hemos nutrido en México es el de faltar a la verdad. Desde que tenemos uso de razón somos testigos y aprendemos que la verdad es incómoda, que es factible “darle el avión “ a quien nos venga en gana, que cuando la realidad nos es adversa siempre buscaremos la salida fácil: victimizarnos, echarle la culpa al “Gobierno”, a la mala suerte o a un tercero que tengamos cerca.
Esta cultura evasiva se practica en las ciudades y en el campo y lo hemos perfeccionado tanto que fuimos pioneros en el mundo del “fake news”.
Si incumplimos alguna tarea en nuestro trabajo seremos muy creativos para dar excusas – nunca aceptamos que por indolencia, incapacidad o por olvido fallamos.
Ejemplos sobran: en las transmisiones deportivas los “loro conductores” tienen la obligación de mantener el interés del “respetable público” y para ello pegan de gritos, usan calificativos absurdos y se dedican a saludar a “Juanito Pérez, Lupita López y Pánfilo Natera… que nos están viendo en Tamazunchale…”, mientras que el juego de marras transcurre en el anonimato.
En las prácticas mercantiles se otorgan garantías a electrodomésticos, buenas por… una semana, se da gato por liebre en cuanto al rendimiento de licuadoras, calefactores o computadoras portátiles con toda impunidad.
Para las “entregas gratis a cualquier parte de la República” las empresas ocultan que para enviar algo de Ciudad de México a Oaxaca de Juárez requieren que se llene de carga un camión…., sino se logra, pues usted se amuela- le guste o no.
En las escuelas públicas o privadas se falta a la verdad para reclutar alumnado. Para enganchar a ingenuos se utilizan plataformas en la red, gigantescos promocionales en los cuales los modelos de alumnos no corresponden a los atributos mentales o físicos de los mexicanos. Muchas ofrecen quimeras – como hacer de su querido hijo un erudito en seis meses o que hable inglés en sólo 20 sesiones. De esos engaños vienen luego las frustraciones cuando se fracasa al salir al mercado de trabajo o intentar emprender un negocio (con el respectivo perdón de AMLO).
Cualquier profesionista debe de poder hacer tres cosas para resolver un problema: un buen diagnóstico, una planeación financiera seria y obtener una solución pragmática y de bajo costo.
Vean el caso patético actual de los mal llamados “proyectos estratégicos” federales: el costo estimado para la Refinería de Pemex en Dos Bocas pasó de 12 mil millones de dólares a 18 mil MDD; la compra de la refinería de medio uso en el sur de Texas solo va a costar el doble de lo que se anunció en un principio: pasó de 640 a 1 mil 500 millones de dólares. Los actuales empleados en Deer Park solo tienen seguro el empleo por dos aaños y se da a conocer que PMI se compromete a adquirir petróleo por 15 años a la Shell…, entonces, ¿Cuál ventaja para México?.
Del tren Maya, mejor ni hablar: los costos crecen exponencialmente y la ruta se cambia un mes no y otro sí- como si fuera un juego de Nintendo. Se presentan estimaciones de número de usuarios al día (10 mil ) que no justifican una multimillonaria inversión que además ya destruyó 120 mil árboles selváticos inútilmente porque sobre las rodillas se cambió el trazo original.
Ahora, anuncian expropiaciones “por causa de utilidad pública” a costa de propiedades privadas de hoteleros o particulares de la región costera de Quintana Roo que llevarán de seguro a cientos de amparos.
Se dice que “la verdad no peca, pero incomoda ”…, entonces, en México se practica el sacrificio humano de aquel que haga ver una falta a la verdad del Supremo Gobierno federal, estatal o municipal.
En la construcción de hospitales al lado de ríos que se desbordan como el caso del IMSS en Tula, Hidalgo ( donde fallecieron pacientes COVID) la culpa es de “lluvias históricas”, no de la ubicación de lo construido.
Si la Comisión Federal de Electricidad en pleno verano le receta un mega apagón a la calurosa península de Yucatán se va a buscar algún culpable ligado a la Madre Naturaleza y jamás se indemniza a los afectados.
Las empresas privadas igual faltan a la verdad: vea las promesas de cobertura nacional de TELCEL y la magra realidad o la oferta de programación de IZZI en televisión de paga en la cual le ocultan al cliente que la programación se centra en refritos muy viejos de TELEVISA y que cualquier novedad se paga aparte.
Las automotrices hacen todo para vender modelos nuevos y castigar a aquellos que tengan en buen estado su vehículo antiguo. Ahora, simplemente le dicen que ya no hay refacciones o partes y que haga chatarra su auto bien cuidado y que se anime a adquirir uno nuevo –como si la economía de las familias mexicanas fuera igual de estable que la que se da en Suiza.
En telemedicina está sucediendo que usted debe de pagar por adelantado ls consulta y lo más probable es que la plataforma del hospital simplemente no funcione… por la razón que usted guste o mande.
De esta manera los avances de comunicaciones e informática avanzan como tortuga en nuestro país. En el continente africano nos llevan 25 años de adelanto y ni qué decir de Corea del Sur. Toda esta sarta de fallas disfuncionales nos debiera de llevar a reflexionar que México está muy alejado de ser un país de primer mundo y que más bien nos estamos rezagando a pasos agigantados porqué faltar a la verdad se ha convertido en la primera opción para los mexicanos.
No reconocemos que nuestros pésimos hábitos de consumo están ayudando eficientemente a destruir nuestros recursos naturales. Que acumular bienes que no necesitamos nos ha vuelto esclavos del consumo de lo innecesario y desechable. Artículos de un solo uso que van a dar a la basura día con día.
Los envases de PET están poblando nuestros campos, ríos y mares. En naciones como Alemania el uso de PET está estrictamente prohibido y aquí se queda en una normativa legislativa silenciada por el poderoso caballero: Don Dinero.







