FELIPE SANCHEZ
11/MAYO/2026
LA SOBERANÍA se ha convertido en una bandera que ondea —supuestamente— la presidente CLAUDIA SHEINBAUM para evitar que el socio comercial más importante de este país, los Estados Unidos, vea consumada su exigencia: la detención y extradición de los primeros 10 narcopolíticos, comenzando con el gobernador de Sinaloa (con licencia), RUBÉN ROCHA.
LA SOBERANÍA ha sido la especie de freno que ha pisado morena (en minúsculas, con apego a su logo) para que el gobierno trumpista no ingrese a México abiertamente para hacerse cargo del desmantelamiento del “gobierno paralelo” que el presidente yanqui acusa ejerce el crimen organizado, a cuyas organizaciones ha declarado ya como terroristas.
EL GOBIERNO mexicano sostiene, entonces, que no puede permitir el apoyo de Washington por respeto a nuestra soberanía, que no es otra cosa más que la capacidad de autogobernarse.
“—¡Nadie puede venir a decirnos qué hacer!— gritan los guindas desde el púlpito mañanero, mientras se envuelven en la bandera para proteger, no al territorio, sino al orgullo herido de una estrategia que nomás no cuaja”, se lee en las redes sociales, en severa crítica al endeble argumento de la transformación de “4TA” de que el combate al crimen es una tarea propia, no compartida con los gringos.
PERO LA SOBERANÍA, repito, es la capacidad de un Estado para ejercer autoridad sobre su territorio; es el monopolio de la fuerza y la aplicación de la ley. Pero dígame usted, estimado lector: ¿realmente cree que este país sea soberano bajo la actual situación que vivimos en materia de seguridad? No. La soberanía, como lo hemos comentado en este espacio, la perdimos hace ya bastante tiempo; lo que tenemos hoy es la inercia de un gobierno guinda que creyó que podría compartir el poder con “los malosos” sin ninguna consecuencia. Se equivocaron.
EN LAS REDES SOCIALES leía la siguiente reflexión que, por lo puntual, reproduzco: “Resulta casi cómico —si no fuera por los muertos— que el gobierno se ponga tan digno ante la posibilidad de que los ‘gringos’ metan las manos, mientras le entrega las llaves de la casa a los señores del crimen. ¿De qué soberanía hablamos cuando es un comando armado el que decide a qué hora se cierra un pueblo en Michoacán o Guerrero? ¿A qué independencia nos referimos cuando el ‘impuesto’ ya no lo cobra el SAT, sino el tipo de la motocicleta que pasa cada jueves por el derecho de piso?”.
“Se rasgan las vestiduras por la ‘autodeterminación de los pueblos’, pero permiten que los pueblos se autodeterminen bajo las reglas de un calibre .50. Si la soberanía es la facultad de dictar nuestras propias leyes, ¿cómo llamamos a que el calendario electoral lo dicten los sicarios, decidiendo quién compite y quién termina en una fosa?”.
CLARO, eso en los dichos. Porque en los hechos se está haciendo otra cosa —algo que ha caracterizado a la presidente SHEINBAUM desde que tomó el poder—: está cediendo terreno a los norteamericanos para la consumación de su objetivo de desmembrar al crimen organizado. Lo ha hecho lentamente.
PRIMERO, extraditó a Estados Unidos a decenas de capos importantes. Las cifras no mienten: según reportes de El Universal apenas este 5 de mayo, el sexenio de Sheinbaum ya suma 43 entregas de objetivos prioritarios a la justicia yanqui. Ahora va por la entrega de los narcopolíticos, lo único que podría arrancar el problema de raíz. ¿Será que la soberanía usada como escondite de la complicidad se está terminando?
www.escaparatepolitico.com.mx
X (Twitter): @escaparate_oax
Correo electrónico: felsan23@prodigy.net.mx
Facebook: Escaparate Político por Felipe Sánchez








