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  • Por Margarito Guerra.

“Una imagen dice más que mil palabras”. Así reza el conocido refrán, y con seguridad la presente imagen, de manera contundente lo confirma. Lo anterior viene a colación a raíz de que durante un evento de carácter religioso, me llamó la atención que esta dama que se encontraba en la fila de adelante, tuvo la buena idea, idea muy plausible, de insertar en su peinado un bolígrafo/pluma, lo que me hizo recordar que en muchas ocasiones, generalmente damas, solicitan que se les preste un bolígrafo para firmar o requisitar algún documento; pero, al mismo tiempo, normalmente se puede observar que las damas en cuestión, portan una bolsa de considerable tamaño, donde llevan consigo su celular, su tablet, sus utensilios para su arreglo personal, y algunas otras cosas más, que de manera irónica se dicen entre ellas mismas, que llevan hasta la plancha.

 

Tal vez en cierta manera tengan razón las voces que dicen que con la aplicación “notas” en los celulares, ya no es necesaria la pluma/bolígrafo. Pero esto es relativo, ya que hasta ahora, no es posible firmar un acta, el recibo de medicamentos en el IMSS, ISSSTE, por ejemplo, rellenar un documento en algunas dependencias, donde incluso ponen a la vista un cartel donde se solicita se lleve una pluma propia, especialmente en esta época de pandemia.

 

En ocasiones, la negativa del préstamo de la pluma, no es propiamente por egoísmo o desconfianza, sino obedece algunas veces a lo señalado anteriormente, y otras a que el propietario, está limitado en tiempo y no le es posible esperar a que el solicitante finalice en su uso.

 

Por supuesto que lo anterior no es exclusivo de las damas, ya que en los caballeros también se puede observar este detalle, especialmente cuando se porta una camisa que por alguna razón -pudiendo ser ésta por economía en materiales, mano de obra, con lo que seguramente existe un mayor margen de beneficio para los fabricantes-, los diseñadores, modistas, de ciertas marcas -cada vez más caras, por cierto-, han optado por eliminar las bolsas, lo que limita llevar la pluma en cuestión.

 

A todo esto… ¿Es mucho pedir que CADA QUIEN SU PLUMA?

 

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