- Por: Mtro. José María Villalobos Rodríguez.
Recién concluye la cumbre de Glasgow y ya se habla de que fue “una más”. Naciones como China, Rusia, Emiratos Árabes y México no quisieron comprometerse a cumplir metas ambiciosas de reducción de emisiones. Los cuatro países tienen en común el usar energías apodadas “sucias” por las emisiones dañinas a la vida que emiten el carbón, combustóleo u otro carburante que contenga azufre (diesel, gasolinas).
Empecemos por delimitar eso de “limpias”. Los procesos para edificar una hidroeléctrica o un reactor nuclear hace que no se pueden catalogar como “limpios” en la fase de construcción.
Las plantas generadoras a base de carbón (carboeléctricas) se diseñan bajo especificación al tipo de carbón que les alimentara – con más o menos azufre y otras impurezas. Mientras son edificadas contaminan – en operación, contaminan aún más. Una carboeléctrica no será jamás generadora limpia de electricidad.
Una presa abandonada que se reactiva como generadora de electricidad ya no se puede considerar que contamina sino que al ya generar su energía será limpia – ya que no generará gases nocivos para la atmósfera.
Las generadoras a base de gas natural o de combustóleo (ciclo combinado) se diferencian en la cantidad de emisiones que desprenden al producir energía eléctrica.
El combustóleo arroja elementos cancerígenos derivados del azufre.
La construcción de un reactor nuclear es por si un proceso contaminante. La operación del reactor nuclear que produce energía es un proceso limpio – pero el destino y manejo incorrecto de los desechos de uranio enriquecido si resulta peligroso.
El carbón es esencial -pero no es la única fuente calorífica – para las siderúrgicas, la calefacción y para generar energía eléctrica. Australia tiene enormes yacimientos que por décadas ha estado vendiendo en Asia para que Japón, China, Corea del Sur tengan competitividad en acero a bajo costo y suficiente energía eléctrica.
China es hoy por hoy líder mundial en producción de acero, incluso de alta especialidad como el llamado “acero calidad automotriz”. En total China consume carbón al año cerca de 1 mil 900 millones de toneladas equivalentes de petróleo .
Este gigante manufacturero está en proceso de construcción de cien carboeléctricas más y sus importaciones de carbón son menos del 10% de su consumo anual.
China, Estados Unidos, India , Japón y Rusia son los mayores consumidores de carbón en el mundo. Alemania utiliza cada año 90.2 millones equivalentes a petróleo de carbón para generar energía eléctrica o siderúrgicos, México consume 87.6 millones de toneladas equivalentes de petróleo en sus carboeléctricas como la de Petacalco en Guerrero o las de Piedras Negras y en su siderurgia Los países que mayor proporción de su consumo de energía la generan usando carbón son Kosovo, Botswana, Sudafrica, Mongolia y Estonia.
Francia, Eslovaquia, Hungría, Ucrania y Bélgica generan entre 45 y 50 % de su consumo eléctrico utilizando energía nuclear que es catalogada como limpia. En México la planta nuclear en Laguna Verde, Veracruz aporta 5% del consumo total promedio del país. Fue construida y supervisada por Francia -país líder mundial en energía nuclear segura.
Las naciones que en proporción a su consumo y tamaño de población más generan utilizando hidroeléctricas son Albania, Paraguay, Congo – Kinshasa, Nepal y Namibia.
Las naciones que generan su electricidad al 100% utilizando combustóleo u otro derivado de petróleo son Sudán del Sur, Benin, Eritrea, Líbano y Malta.
Los países que generan electricidad al 100% utilizando gas son Baharin, Qatar, Turkemenistan, Trinidad y Tobago y Brunei.
En energía renovable la nación que genera el 60% su consumo de electricidad es Dinamarca aprovechando la fuerza del viento o la del mar, Kenya registra el 47%, Nicaragua el 45%; Portugal y El Salvador con 25%.
Los países socios de la Unión Europea tienen especial interés en venderle a naciones como México sus tecnologías para generar energía a partir del viento o paneles solares.
Canadá y el Reino Unido tienen mucho interés en vender su conocimiento y equipos para generar energía a base del movimiento del agua. Para las hidroeléctricas que hoy día México tiene arrumbadas estos dos países buscaran que México les compre equipos y controles para volverlas a echar andar. Como todo buen vendedor nadie habla mal de lo que ofrece. La situación singular de México es que sus centros de mayor consumo de energía están alejados de donde se dan los muy poderosos vientos o los centros de alta irradiación solar que permiten aprovechar su energía.
Si los vientos alisios soplan en el Istmo de Tehuantepec resulta que la industria cercana que pudiera aprovecharla está hasta Morelos o Puebla. Si el desierto de Sonora tiene gran potencial, las fábricas no están cerca. Para llevar la energía con alta tensión de Ixtepec hasta los parques industriales que hay en el estado de Morelos se requiere de un tendido eléctrico con alta tecnología que solo los tiene Japón o quizá Alemania.
Dado que la energía no se puede almacenar, se debe de producir y consumir a la de ya.
El gran problema con la energía eólica es su intermitencia. En cuanto a la energía generada con combustóleo, carbón o diesel el problema es el azufre que se va a la atmósfera y daña a los seres vivos. Sobre la energía nuclear ya vimos en el caso de Chernobyl las consecuencias de una falla técnica o humana o en Japón lo que sucede si un tsunami daña al reactor. Toda planta generadora de energía debe de contar con una gran prioridad en la seguridad y en el mantenimiento. Si observamos los incontables robos de luz en nuestras calles y ciudades, los frecuentes incendios por corto circuito y la alta frecuencia de apagones habremos notado el costo que significa un servicio deficiente de energía eléctrica.
En procesos donde se utiliza robótica, control de temperatura y ambiente la menor falla eléctrica causa enormes pérdidas. Por ello los industriales en México invirtieron su dinero para tener control sobre la calidad y suficiencia del flujo eléctrico. No fue una inversión para despojar a nadie sino para no tener que estar con el Jesús en la boca para que no tuvieras un apagón en el peor de los momentos.
No es nada fácil para un país con la extensión, población, actividades productivas y geografía de México que con toda la demanda pueda la Comisión Federal de Electricidad y que nos hipnoticen las recetas tecnológicas de “energía limpia” que ofrecen naciones desarrolladas.
La oferta y demanda de energía debe de ser analizadas con seriedad y sin privilegios fiscales para las generadoras sean públicas o privadas.







