El Corazón de Oaxaca
Gerardo F. CASTELLANOS BOLAÑOS
El barrio de El Marquesado al que llamo el corazón de Oaxaca de Juárez, es un lugar sagrado y deberíamos estar descalzos; es el lugar que enlaza el valle de Etla con el Valle de Tlacolula y el valle de Zaachila y juntos forman el Valle Grande que es vasto y fértil cubierto de vegetación en dónde se cultivaba maíz, cacahuate, cacao, algodón, frutos; tenían muchos árboles de huaje, que son el símbolo y la esencia del nombre de nuestra ciudad, tenían además otras semillas de valor y los habitantes de estos señoríos eran ricos en conocimientos científicos y en metales preciosos.
Nuestros sabios abuelos zapotecos lo escogieron para fundar la más grande de sus ciudades, entre el cerro Daninayaaloani, que quiere decir cerro de Bella Vista, y el cerro Danibáan, que quiere decir cerro de los Veinte Tigres, (Monte Albán) a la orilla del río Atoyaque; ciudad a la que llamaron Luulaa que quiere decir “el principio de los huajes”; tenía palacios monumentales (Mitla, Monte Albán), templos, edificios, plazas, mercados y calles bien trazadas, todo orientado astrológicamente, además tenían oro y sabían fundirlo, eran hombres que sabían disfruta de su riqueza con sabiduría.
Mediante una negociación secreta de Zaachila 1 con Atzayacatl, permitieron que los mexicas fundaran, en la loma de los huajes la ciudad de Huaxyacac.
Al llegar los invasores castellanos fundaron, mediante cédula real, la ciudad de Guajaca.
La evidencia documental de la fundación de Oaxaca, Gay, José Antonio, 1982, p. 154: “Así, ninguno casi recuerda que en este año de 1526, por cédula del 14 de septiembre del emperador Carlos V, refrendada por su secretario Francisco de los Cobos y rubricada por el presidente del Consejo de Indias, Obispo de Osma, por los obispos de Ciudad Rodrigo y de Canarias y por el Lic. Beltrán, se mandaban repartir los solares a los conquistadores y demás personas que quisiesen ser vecinos de Oaxaca, que solo tuvo en este diploma el título de Villa, advirtiéndose en la misma cédula, que de preferencia se designasen los lugares más cómodos para los templos que se hubiesen de edificar, así de regulares como del clero secular. Otro tanto sucede con las villas españolas de San Ildefonso y de Nejapan, de cuya fundación apenas queda memoria”.
En 1523, es decir, a solo dos años de su llegada; en el Marquesado, según un documento oficial, se construyó por los esclavos mexicas, la primera iglesia mayor en la ciudad de Oaxaca y en este lugar se inició la evangelización. Decreto Número 11: El pueblo de Santa María Oaxaca, conocido igualmente con el nombre de “El Marquesado,” dejará de serlo en el sentido legal de la palabra, pasando a formar parte de la Ciudad de Oaxaca de Juárez, de la que constituirá el Cuartel noveno.
Dado en el Salón de Sesiones del Congreso del Estado, el 7 de diciembre de 1908 y lo firman, Emilio Pimentel, Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, y Joaquín Sandoval, Secretario; quienes mandaron que se imprimiera, publicara, circulara y se cumpliera. Fue publicado, el 9 de diciembre de 1908, en el Periódico Oficial No. 99, Tomo XXVIII, Sección Oficial.
Periferia del Jardín Madero:
a) Al Sureste del Jardín estuvieron las casas reales, los juzgados y la cárcel de la Villa de Santa María, Oaxaca. Era un lugar oscuro, frío y misterioso, como si nunca le tocara el sol, y esto era motivo suficiente para que ninguno de nosotros se atreviera a ir a explorar.
Había tres ahuehuetes, viejos de agua, como los llamaron nuestros sabios abuelos, porque siguen la vega del río Atoyac. El miércoles 9 de enero de 1856, fue un año bisiesto, con una noche de luna en cuarto creciente, casi llena, que iluminaba como si fuera de día, llegó don Benito Juárez a la Villa de Santa María, Oaxaca, venía como gobernador interino y era la segunda vez que gobernaba su estado natal, las autoridades del pueblo lo hospedaron en el Municipio; noche que don Benito guardó en su mente y en su corazón, hasta que, por última vez, se encontró de frente con la muerte; fue una noche que marcó su vida para siempre.
La parroquia del Señor de Santa María se localiza a una cuadra rumbo al Poniente.
b) Al Suroeste, en la cerradita, la barda era de adobe y los niños la escalábamos para entrar a la estación sin ser vistos y en el andén de pasajeros, hacíamos cadena uniendo nuestras manos para conectarnos con dos postes metálicos de luz y sentir la corriente pasar por nuestros cuerpos de niños.
En el costado Sur, atrás. Pasaba el tren y a cien metros corría el río Atoyac.
c) Al Noreste una mañana, al salir de clases vimos a un gitano que traía un oso café, gigante, sujeto con una cadena caminando como si fuera un perro; su espectáculo consistía en hacer bailar al oso marcándole el ritmo con un pandero mientras él cantaba: “baila oso, baila”, y el oso erguido sobre sus patas traseras bailaba.
d) Al Noroeste, hubo juegos infantiles, un par de argollas y un colgadero formado por dos barras paralelas horizontales con travesaños para avanzar, colgados los niños.
En el costado Norte del jardín, sobre la Calzada Madero, circulaba el tranvía de pasajeros y de carga tirado por mulitas.
En torno del Jardín Madero:
La Calzada Madero tenía jacarandas en la acera Sur, desde el inicio del jardín Morelos hasta la segunda puerta de la estación, dónde está el obelisco. En la acera Norte también había jacaranda, de la esquina de la plazuela en que iniciaba con unos cuatro o cinco pinos jóvenes, a la estación.
En la acera de enfrente había unos pinos jóvenes en los que un grupo de seis soldados, con uniforme, jugaban a clavar sus bayonetas en los árboles.
Frente al jardín había dos molinos de trigo. Al Norte, en la esquina de Calzada Madero y la Plazuela Vicente Guerrero, el molino de trigo del Sr. Mateo Solana, que era de madera. Al Sur, el Molino de trigo de don Félix Muro, donde ahora inicia el Periférico; la marca de la harina que producía era La Flor de Oaxaca, contaba con escape de ferrocarril; en 1965 se lo vendieron cómo fierro viejo a Dn. Mario Torres Márquez con la condición de que no lo usara para producir harina. Protegida por la barda de la estación de ferrocarril, había una cancha de tenis, de arcilla, en la que jugaban los ferrocarrileros y aficionados invitados.
A una cuadra del jardín, al Sureste, en la esquina de Magnolia y Av. Ferrocarril, estaban las oficinas iniciales de Pemex y las pipas de Carlos Hank González, cargadas de combustible que llegaban del Istmo, se estacionaban en la Calzada Madero a un costado del Jardín Madero.
Siguiendo hacia el Oriente de Calzada Madero, a 150 metros en la acera Norte estuvo la Plaza de Toros y un poco más adelante la Plaza de Gallos (palenque).
El 13 de noviembre de 1892, el General Porfirio Díaz, presidente de la República, acompañado de su gabinete, vino a la ciudad de Oaxaca a inaugurar el ferrocarril.
La calle de la Plazuela Vicente Guerrero era una cerrada y tenía una fuente circular a media calle.
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