¡Duro, duro y a la cabeza…!
Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo
¿Qué creen…?, ¿Qué creen…?, ahora resulta que es peor, más feo, como dice la “vox populi” lastimar a un animalito. Si, así como se lee y escucha, es más serio lastimar a un animalito, es más perseguido agredir a un perro, pues, está más penado penalmente y perseguido jurídicamente que, lastimar/lesionar a una persona. Sobre todo por la relevancia de las redes sociales.
Dice la primera magistratura del país “benditas redes sociales”. A veces dan fama o popularidad y, si de casualidad, ven a un perro lastimado en flagrancia, inmediatamente, incriminan al agresor y rápidamente lo crucifican socialmente, tomando videos como legales. Empero, los animalitos de mercados o plazas se reúnen en jauría y agreden a las personas.
Este fenómeno ocurre en comunidades y ciudades del país. Los perros que, andan en jauría, porque los dueños o propietarios los abandonan o porque los propios perros se pierden o escapan de su casa, son feroces o peligrosos para la salud pública, pues, pueden contagiar enfermedades como la rabia, misma que los propios servicios de salud o municipales no atienden por temor.
Sí, por temor a ser criminalizados y mientras tanto, los perros muerden a cualquier persona ocasionando lesiones y enfermedades. Por ello, pensemos… entonces que el problema del maltrato animal no termina con criminalizar a salvajes que torturan a los perros, que les pegan, que los queman, los arrastran o les disparan, sino ahora los propios perros sin motivo atacan, mordiendo a los transeúntes.
Por ello, ¡urge! Capacitar a cuerpos policiacos, a servicios de salud y, municipales sobre el maltrato animal y prevenir que estos sean agredidos o, agredan a las personas. También ¡urge! Concientizar a la ciudadanía sobre lo que es el delito de maltrato animal y sus modalidades. También sobre los riesgos que pueden ocasionar los perros con enfermedades.
¡Urge! Esterilizar a los perros, ¡urge!, tanto protegerlos como proteger a la ciudadanía, porque muchos de ellos procrean y, se reproducen sin mayor cuidado, mantención, alimentación, prevención y, riesgo de enfermedades que, la calle, las faldas de un mercado o plaza, un basurero, las carrocerías de un vehículo, un terreno baldío, un terreno de sembradora.
No es cosa menor, es cosa seria de salud pública, seguridad social. Sabemos que, está tipificado en el texto penal sustantivo del Estado de Oaxaca, el maltrato animal, pero el estado tiene mayor tarea que ello, cómo lo acabamos de comentar… Obvio, se necesita en un momento determinado de la cooperación y apoyo social, incluso de las ONG.
¡Conste que, lo comentamos…! ¡Urge! Y, aunque para el Estado, como órgano de gobierno, “todo urge”; el problema de los perros callejeros puede ser una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento… Y recordemos que, puede ser instinto o razonamiento, pero así como algunos o muchos son feroces cuidando nuestra casa, al tenerlos para ello o, para compañía o por seguridad personal, los tratamos de educar, nos cuidan, los cuidamos y, proveemos.
Lo que confirma que está en el Estado y la sociedad el que atendamos el problema, atendiendo con sensibilidad, inteligencia y, sentido común.







