¡Duro, duro y a la cabeza…!
Luis Miguel Urbiña Calvo
Para los que no lo saben. Se lo decimos… Y para los que saben y han puesto remedio, felicidades!
Si, ¡felicidades!, pero la situación no es para jugar, porque el Estado de Oaxaca, tiene el primer lugar nacional en contagiados de dengue, enfermedad que, invade y enferma a la niñez, a los adultos y a la senectud, dicen los que saben que, las causas del contagio residen en un mosquito que, cuyo transmisor es efectivo de persona en persona.
Pero bien se puede prevenir… Si las personas en general y, en particular, no almacenan agua irresponsablemente, si no almacenan cualquier tipo de cosa que pueda contribuir al escondite, al almacenamiento de cosas viejas o en desuso. Obviamente, se puede evitar también fumigando casas, montes, oficinas, parques, etc.de acuerdo a sus particularidades y características.
También podemos evitar la propagación de moscos, si le damos el fin correcto a los desechos urbanos sólidos, separándolos y/o clasificándolos, lo que puede evitar la reproducción de animalitos. ¡En verdad!, no es juego, estamos siendo víctimas del dengue y es muy peligroso y contagioso, pero aun sin fumigación, el agua estancada es albergue de mosquitos.
O, ¿a caso hace falta estar en mayor peligro para que pongamos remedio? Es preocupante que sigamos siendo apáticos ante enfermedades y contagios provocados por la falta de prevención de la higiene familiar y social. Porque si no hay moscos conductores y transmisores del dengue, no habrá contagios y enfermedades que lamentar.
Ciertamente que, podemos justificar nuestra apatía al pensar que, es obligación del estado cuidar de la salud de los ciudadanos y constitucionalmente tendríamos razón, pero el estado no tendría la capacidad para entrar a cada casa, a regañarnos, para evitar la producción de mosquitos. Peor aún si nos ponemos delicados como suele pasar.
Lo que sí podría pasar es que, nos podrían condicionar y multar a qué quien no cumpla con prevenir cualquier proliferación de moscos, insectos, plagas, etc. Desde luego, bajo la justificación del cuidado y prevención de la salud pública. Porque es una obligación inalienable del Estado. Obligación que debemos compartir y contribuir.
Porque somos buenos para hablar, criticar, señalar, etiquetar. Pero cuando se trata de cumplir con nuestras obligaciones, sentimos pesada la carga y, entonces, no nos gusta simplemente hacer nuestra tarea. Mucho ganaríamos con hacer las tareas diarias en nuestra casa, descachar rizar sacando tiliches inútiles o en desuso para comenzar, papeles, plásticos, cajas o trapos viejos.
Desde luego, no vamos a educarlos desde este espacio, pero sí tenemos que hacer algo y rápido para evitar el contagio masivo por dengue que, ocasiona graves daños a la salud. Y, no esperar a que el gobierno solo haga algo.







