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¡Duro, duro y a la cabeza…!
Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo
¡Uy!, mientras que, en Acapulco no tienen agua, alimentos, corriente eléctrica generalizada, no cuenta con albergues suficientes y, existe una grave rapiña provenga de dónde provenga. Mientras que en, Acapulco les están robando a la fe en algunas instituciones. En otros lugares del país, cómo acordar de México, la ciudad de Oaxaca, entre otros, en Ocotlán de Morelos, Oaxaca, hay personas decentes que se convierten en indecentes.
Sí, se convierten en indecentes, adaptando ilegal y abusivamente bombas de agua superficiales o subterráneas a la bomba que ya tienen colocadas en sus sistemas, extrayendo al agua vecinal que, a cuenta gotas, provee el gobierno municipal a través de servicios municipales sin que estos hagan nada, es decir, no supervisan, no vigilan ni se cercioran de las estaciones ilegales.
Peor aún, servicios municipales se convierte en cómplices de este uso abusivo e, ilegal de particulares, comercios y negocios y, que decir de Conagua del estado de Oaxaca, del que no actúa por falta de conocimiento, por falta de intereses, etc., el chiste es que mientras muchos decentes indecentes tienen abundante líquido vital en sus negocios, comercios y domicilios particulares, el resto de la población si es consiente y responsable.
Y, hablamos de responsables, porque sabemos de antemano que el H₂O hoy en día en cualquier parte del mundo y, necesita ser cuidado, preservado y prevenido de manera equilibrada para evitar escasea, así como el deficiente empleo. Miren que… Lo que tocaría en el gran y soñador caso hipotético es que, exista un proyecto de presa para mantener el agua para manejarla en tiempos de escasez.
Pero lo que no se puede permitir es que sigan robándose el agua de las bombas o, con bombas adaptadas, porque atentan en contra de la propia población que necesita el agua como todos, no deben malgastarla o “hambrearla” al estilo de los comerciantes que, guardaban o, guardan la mercancía con la finalidad de subirle de precio, beneficiarse económicamente.
No es posible que, mientras la gente abusiva atraca el agua, otros por ser honestos y leales no tenga el líquido vital y, las autoridades municipales y estatales “bien gracias” o surten el agua cuando quieren, a quién quieren y, cómo quieren… Sabemos también que, cómo siempre, no habrá remedio y pondrán soluciones. Pero no somos alcahuetes para fingir que no sabemos.
Sobre todo porque constitucionalmente tenemos el derecho humano al agua, sin mezquindades ni limosnas.
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