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DÍA DE POEMA…

Luis Miguel Urbiña Calvo

La conocí en el transporte,

Le pregunté que le preocupaba;

Me dijo: no es de importancia,

Le dije no, no se preocupe;

 

Si en algo puedo ayudarle…

Me dijo, nadie puede hacerlo;

Pero espere… espere le cuento,

Tuve un novio muy muy bueno;

 

Al que yo quería, me abría la puerta,

Me llevaba a bailar y me cocinaba;

Me respetaba, daba la cera y me daba mi lugar,

Un novio lindo que me lavaba y planchaba;

 

De gustos casi exquisitos, que escogía mi guardarropa,

A mis amigos y conocidos hacía gestos y cara;

Con mis amigas era agradable y simpático,

Mi familia no la quería, no le interesaba;

 

Era extraño Abel, a veces cuando mi hermana Ana me hablaba,

Se interesaba por saber en qué se ocupaba;

Pero lo que nunca me imaginé es que bien lo disfrazaba,

Pues ni idea tenía que con ella me engañaba;

 

Que a ella sí la amaba, que, sus instintos a ella los dedicaba,

Que se amaban a mis escondidas que, a ella, si buscaba;

Que planearon muy bien su vida futura,

Que en el mar y en las olas su amor disfrutaban;

 

Qué desgraciado es el amor que, miserables de mí, se burlaban,

Qué desdicha la mía, nunca sentí su mala jugada;

Yo quería a mi hermana y su ejemplo siempre tomaba,

De él, lo comprendo, nunca sintió nada, nada;

 

Ella, sangre de mi sangre, pero de sangre helada,

Para mí es una traidora, una traidora macabra…

Él es hipócrita que, no vale nada,

A los dos les deseo que el destino los premie sin yo saber nada;

 

Que los ¡bendiga Dios! Porque yo estoy en paz con mi alma.

“Jugada perversa”

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