- Por Luis Miguel Urbiña Calvo.
¡APATÍA!
Ella es dominadora,
Creo que desde muy pequeños;
De siempre la conocemos,
Nos enamora, nos embelesa;
Siempre enemiga pertrechada,
Silenciosa, ella así es…
La confundimos con la prudencia,
Sin movimientos, qué hábil es…
Me refiero a la apatía,
Elixir de hoy, como perfume de mujer;
Preferimos la insidia,
A algunos invade una y otra vez;
Se transforma en belleza,
Coqueta, lo puede ser…
Muchos la queremos,
Medrosa y conveniente, ella es…
Se nos puede volver costumbre,
Delicia, candidez;
Lucida, lucida, puede parecer,
Bella, manceba, total gravidez;
Hasta la muerte sabe de su frialdad,
A los pueblos no alienta;
Susurra, no te has de mover,
No la tomamos en serio;
Engañados somos una y otra vez,
Solos nos compadecemos;
Y sentados nos quedamos,
Lastimados, nos conformamos;
Ella invade sin perjuicios,
Sin mirar a ¿quién es quién?
Ella frustra los pequeños y grandes sueños,
Depende mi ser y de tu ser;
A la fuerza y valentía sorprende,
—La persistencia no se la cree—
Muchos la tienen en su vida,
Con la fuerza de voluntad no ha de poder;
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