- Por Luis Miguel Urbiña Calvo.
Amo a mis manos y brazos,
Sí, amo a mis manos y brazos;
Quiero mucho a mis manos,
Son extremidades que no cambiamos;
Siempre las necesitamos,
Me dan de comer y tomar;
Quiero a mis piernas,
Porque me trasladan;
Me alejan y acercan,
Quiero a mis ojos;
Porque con ellos veo al mundo,
Sin ellos me siento obtuso;
Con ellos observo y contemplo la luz
Y lo nocturno,
Amo a mi cerebro;
Porque me ayuda a pensar,
A decidir y a reflexionar;
Amo mi cerebro por sus ideas,
Por su filosofía, por aprender;
Por enseñar,
Por vivir en la intensidad;
Por no dormir y a veces descansar,
Amo a mi espíritu;
Porque está en este
Y en el otro mundo,
Cercano, es filosofía;
¡Tierra de Dios!
Está en el aire en mí ser,
En mis adentros, en mi creencia;
¡Amo a su Deidad!
Gracias a mis manos, brazos, piernas,
Ojos, cerebro y mi espíritu;
¡Amo a su hermandad! Gracias por ser y estar en mí; ¡Gracias! ¡Gracias de verdad!








