- Por Luis Miguel Urbiña Calvo.
¡Maten a la señora!
No la dejen que nazca;
No la dejen que crezca,
Que no llegue a la mayoría de edad;
No me resigno a verla con facilidad,
Que no me digan,
que no me cuenten;
Que no gane la mendacidad,
No hay que dejar que gane ella, si ella;
Esa mala señora, -ella no ganará-
Que ganen otras Señoras,
Menos la desdichada;
Que causa grandes problemas, grandes conflictos,
Engendra grandes locuras, aunque parezca piadosa;
Ella no debe ganar, en los Tribunales,
Ante el señor Justicia, no debe ganar;
Ella se adapta, entra sin avisar,
Ella es perversa, ella es desleal;
Que no se disfrace, que no se almacene,
Que no se acomode, no la dejen sentar;
Porque no la podrán sacar, ella contamina,
Ella es provocadora, ella es condescendiente;
Ella, si a cualquiera, a cualquiera puede engañar,
Porque es perseverante, hasta nos puede matar;
Es seductora, brutalmente seductora,
Puede parecer bella y es generacional;
No la dejen que gane ni una batalla,
Porque hasta la guerra nos puede ganar;
Si señores hablo de la mentira,
De esa Señora, que trasciende, que viaja;
Se te mete al corazón, en el cerebro,
Hasta en los huesos, en cualquiera se puede ocultar;
A cualquiera convence, es fácil de adoptar,
Ella es enamoradora y simular felicidad;
Puede nacer como cosa noble o humana,
Por detalle, como regalo y volverse realidad;
Podemos adoptarla y de la casa no saldrá jamás,
A una familia, sin remordimientos, puede destrozar;
¡No pensemos que no hará daño, ella no sabe fallar!
Ella solo arrincona, de sentimentalismos nunca sabrá;
No sabe de razones, menos de lógicas,
Porque es constante, ¡no saben que audaz!
¡Maten a la Señora Mentira, no la dejen que nazca!
Menos que crezca
-Que no llegue a la mayoría de edad-
“La Mentira”







