Para muchas mujeres y adolescentes, el momento en que descubren que una fotografía íntima circula sin su permiso, es el equivalente a enterarse que un familiar ya no está aquí y no hay vuelta atrás. Llega sin previo aviso, un mensaje de un desconocido, una llamada de alguien cercano, y lo que sigue es una serie de emociones entre vergüenza, culpa, miedo, desesperación y el no saber a dónde acudir o que hacer, porque si bien es cierto tenemos una ley que nos ampara ante estas circunstancias, pero ¿están capacitados nuestros ministerios públicos para estos casos? Las víctimas se sienten desprotegidas, y si deciden ir a realizar su denuncia se encuentran con el ser señalas, revictimizadas, deben de demostrar que ellas en su pleno uso y goce de su sexualidad confiaron en su persona que puede ser su pareja o también un familiar que las grababa a escondidas, ninguna mujer esta a salvo de esta violencia, puede estar tan cerca en tu misma casa, como en la persona que más confías.
Y en este punto donde crees que todo esta perdió, es cuando entra el trabajo del Colectivo DLR, es un colectivo oaxaqueño fundado por Andy Torres en el 2019, él es un hacker con mas de 16 años de experiencia en ciber espionaje, perito en informática forense e ingeniería social, que por ayudar a una amiga que la estaban amenazando se dio cuenta de la cantidad de material que existía solo en su comunidad, por que se necesitaba mas que una ley, se necesitaba que alguien realizara el trabajo de eliminación del contenido, palabras de aliento de no estás sola, localizar el material, reportarlo, darlo de baja y sostener ese seguimiento hasta que desapareciera.

Atreves de los años, lo que comenzó en una ayuda a una amistad, se convirtió en la esperanza de millones de mujeres en el mundo, donde ahora son 9 mujeres colaborando todos los días, aprendiendo y dando seguimiento a casos de menores de edad y mujeres adultas que son víctimas de esta violencia.
El trabajo que no se ve
Hoy el Colectivo DLR atiende 600 mensajes diarios en promedio, no solo a nivel nacional si no también nivel mundial, su apoyo a cruzado fronteras y ha llegado a otros países donde alguien escribe de manera desesperada solicitando ayuda porque ya no sabe que mas hacer. Al año son 90 mil mujeres las que el Colectivo DLR termina ayudando, y esta cifra impresiona, pero cada una es una historia que llega con miedo y angustia, que merece ser escuchada.
La labor no tiene hora, se trabaja todo el día y toda la noche, es desgastante lidiar con personas afectadas que ya han pasado por muchos lugares, fiscalías, y personas que solo querían estafarlas, llegan al colectivo temiendo que aquí no se les pueda ayudar y que ese viacrucis nunca termine. Por ello el Colectivo DLR entiende que la eliminación de material no es como un trámite, sino como un proceso que devuelve la tranquilidad, la paz, la reputación de una persona y la posibilidad de retomar su vida de manera digital como en la vida real.
Detrás de todo este trabajo también se encuentra el trabajo de Elizabeth Elizondo, directora de proyectos, es la encargada de realizar todas las alianzas posibles para garantizar el trabajo del colectivo y el apoyo de entidades que se sumen a esta causa, el realizar protocolos, políticas públicas y ahora 5 iniciativas de ley que se presentarán a finales del mes de noviembre de este año. Trabajando cada quien desde su trinchera para garantizar entornos digitales seguros para nuestras infancias y una comunidad que respete la vida en internet.

De victima a hacktivista
En el Colectivo DLR, hay mujeres que conocen el problema desde adentro, porque ellas en algún momento fueron quiénes buscaron ayuda. Convertirse en parte de la respuesta fue su manera de resignificar lo ocurrido, reconocer que en algún momento estuvieron del otro lado, es darle un valor especial a decir ya no mas a esta violencia digital, y hacer un cambio significativo desde su vida con las demás víctimas, porque este trabajo no es fácil, se debe tener una postura con perspectiva de género, sin cuestionar a las víctimas, sin dejar de ser ellas y dignificando su labor todos los días. Por que ellas mismas saben que quien escribe a medianoche es una urgencia, no es una exageración, es una vida que necesita ser salvada y escuchada.
Para las mujeres que acuden todos los días al Colectivo DLR, es encontrar al otro lado a alguien que lo entiende sin necesidad de explicárselo todo, y eso cambia el sentido de la ayuda porque ya no es un servicio: es una prueba de que se puede salir de esta situación.
Cada persona, cada vida es importante, cada mujer que recupera su vida y su tranquilidad, amplia este círculo de confianza, para saber que allá afuera existen 9 personas que trabajan todos los días para crear un espacio mas seguro.

Lo que queda por hacer
Aún queda un largo camino por recorrer, las plataformas siguen vulnerando a las víctimas, las respuestas son lentas, el acceso a la justicia es desigual y la cultura de la culpa a la víctima sigue vigente. Pero organizaciones como el Colectivo DLR nos demuestran que la respuesta puede venir desde la sociedad civil, con metodología, con constancia y sobre todo con empatía. No solo se ayuda a las víctimas, también el compromiso es de prevención a través de conferencias para las escuelas, docentes, padres de familia, entrevistas y cursos especializados que imparte el director general Andy Torres.
Este 8 de noviembre Oaxaca será la sede para el Primer Congreso Nacional DLR, un encuentro donde activistas y especialistas en ciberseguridad, hablaran de los temas que pueden ser incómodos pero que debemos de escuchar: violencia digital y casos reales, tráfico de datos en internet, trata de personas, reclutamiento por medios digitales y violencia digital contra la intimidad sexual.
Para más información al número: 951 130 32 08.
Es momento que el miedo y la vergüenza cambien de dirección, el colectivo DLR trabaja por entornos digitales seguros y un correcto acompañamiento en la red. Si necesitas ayuda puedes escribir al: 958 173 12 43.










