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  • Por Luis Miguel Urbiña Calvo.

 

Desde que te conocí

La razón perdí;

No sé qué pasó;

No sé decir;

Deje de exigir;

Empecé a sentir;

Es cielo creo que conocí;

La luna entera pensé subir;

Mi musa te empecé a sentir;

Los miedos perdí;

El valor por ti conocí;

Las horas feas fueron sin ti;

La alegría me conquistó el vivir;

El corazón regresó a su latir;

El alma se llenó de ti;

Tus ojos brillaron con frenesí;

Tu piel entera se llenó de mí;

Mi cuerpo se invadió de ti;

La vida volví a vivir;

Él antes no existe, contigo existe el porvenir;

La vida entera por ti, ¡siempre por ti!

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