- Por Mariana Aragón Mijangos.
A menos de un mes del inicio de 2022, el asesinato de los periodistas Margarito Martínez Esquivel, José Luis Gamboa y Lourdes Maldonado; pone de manifiesto la vulnerabilidad de ejercer la libertad de expresión en México. Al respecto, Katherine Corcoran quien conoce a profundidad los riesgos del ejercicio periodístico en nuestro país, escribió en el Washington Post que México es el país más peligroso para reporteros y fotógrafos, donde 9 de cada 10 asesinatos queden a la sombra del olvido gracias a la impunidad de las autoridades mexicanas.
“La tasa de periodistas asesinados en 2021 fue mayor en México que en cualquier país en guerra, y México es una democracia con libertad de expresión garantizada constitucionalmente”, señala Corcoran. Tristemente, las constantes violaciones a los derechos humanos en un país que ha suscrito un andamiaje normativo de avanzada, evidencian que en realidad nuestra democracia es de papel, y lo seguirá siendo mientras persista el imperio de la violencia, de la impunidad y de la desigualdad, las tres grandes afrentas a nuestra democracia.
Las muertes de José Luis, Margarito y Lourdes, lograron movilizar al gremio periodístico en la marcha del 25 de enero frente a SEGOB, que simultáneamente se replicó en muchas ciudades del país bajo el lema #PeriodismoEnRiesgo. Pero esta marcha fue diferente, la seguí con atención y lo que capté fue más allá de exigencias e indignación que hasta cierto punto podrían politizarse, genuinamente se escuchó un clamor de justicia, y de preocupación por el futuro del ejercicio periodístico, al que la sociedad entera debería prestar atención, porque así como la libertad de expresión, van de por medio los derechos humanos de todas/os.
Dentro de las muchas expresiones que se escucharon ese día, todas válidas, resonaron en mí las palabras de la secretaria general del Sindicato Único de la Agencia NOTIMEX, Adriana Urrea Torres, quien denunció los más de 700 días que llevan luchando por sus derechos laborales. “A los periodistas nos están matando todos los días con los bajos salarios, con las condiciones deplorables que enfrentamos, con las agresiones constantes”. Más allá de Notimex, esas palabras no son ajenas a la realidad del grueso de nosotros, quienes buscamos abonar a un mejor país desde la trinchera de la opinión pública investigando, sacando a la luz y poniendo sobre la mesa temas que afectan a la ciudadanía, no quitando el dedo del renglón pidiendo cuentas claras, siempre en busca de la verdad.
Medios chayoteros dicen muchos, en principio les cuento que muchas plumas escribimos por amor al arte, y nuestro sueldo lo percibimos de alguna otra actividad, lo cual puede volverse complicado porque los empleadores, tanto públicos como privados, suelen ser bastante susceptibles a las voces autónomas.
Claro que existe el chayote, y bien, como diría el difunto Paco Stanley, pero es parte de la inercia de la tremenda desigualdad social en este país, donde los grandes medios amasan fortunas, a costa de salarios miserables para sus trabajadores. No es disculpa, pero se entiende. Después de todo la corrupción encuentra un caldo de cultivo ideal en sociedades desiguales.
En un país en el que no hay castigo para la calumnia ni para la desinformación, donde puede ser tan fácil como lucrativo destruir la reputación de un proyecto o persona, es paradójico que quien dice la verdad pueda ser amedrentado, oprimido por políticas laborales precarias, e incluso correr el riesgo de ser asesinado.
Efectivamente, el periodismo está en riesgo, tanto como lo está nuestra carísima democracia. Ni hablar de justicia, libertad y desarrollo, mientras no atendamos el tema. Al día siguiente de la marcha, José Ignacio Santiago, periodista zapoteco sufrió un atentado en la mixteca oaxaqueña, pero logró sobrevivir. La tendencia va en incremento porque Matar la verdad es el crimen más seguro del mundo, afirma el proyecto Safer World for the Truth en clara referencia a la impunidad que prevalece, pero no se nos olvide que en lo colectivo el costo se paga caro en la renuncia de los derechos y las libertades.







