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  • Texto: Francisco López Martínez/Joel F. Gálvez Vivar.
  • Fotos: Karol Joseph Gálvez López.

Huajuapan de León, Oaxaca, viernes dos de enero de 2026. Sobre gigantescas rocas empotradas en la cima de las montañas de poblados de la región mixteca oaxaqueña, se observan en toda su dimensión y belleza figuras de la Cruz de Cristo.

Las florecientes rocas se encuentran ahí desde la creación del mundo, en cuyas entrañas llevan el crucifijo redentor de Cristo, la naturaleza humana las observan claramente marcadas al natural, no están hechas por manos de hombres.

Al recorrer las montañas de los poblados de la mixteca oaxaqueña, se encuentran una gama de datos o figuran que son testimonio vivo de que la madre vive y fue hecha por obra y voluntad del Supremo Creador, solo que los aborígenes no supieron conocerlos o interpretar esos designios, sin embargo, ya estaba entre ellos, como tampoco los conquistadores sabían de ello, solo se dedicaron a saquear el oro y la plata, pero nunca supieron que el crucifijo ya permanecía en el corazón de los naturales.

En tal virtud, preciso es preservar esos espacios donde se ubican estas rocas porque llevan esplendorosamente lo más sagrado de la humanidad, que es la cruz redentora de El Salvador del mundo.

En tanto, el Ayuntamiento Municipal debe de tomar cartas en el asunto, crear una ruta turística como El Mirador sobre el Yucunitza, mientras que las rocas a nos referimos se ubican en la cima de las montañas de Acatlima, Huajuapan de León, Oaxaca.

Necesario y oportuno es ir al rescate de esas bellísimas rocas, protegerlas como patrimonio natural tangible del pueblo huajuapense, siempre en las alturas está al natural el crucifijo del redentor del mundo.

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