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Mtro. José María Villalobos Rodríguez.
“Los gobiernos autoritarios son siempre temerosos de sus propias poblaciones”.
En los meses de gloria de Mikael Gorbachov y de Carlos Salinas de Gortari al inicio de los 90 se abrió un debate sobre qué iba primero: liberar la economía o facilitar la instauración de la democracia. Salinas insistía en que era imposible pasar a una democracia si antes no se implementaba una profunda reforma económica de manera autoritaria. Gorbachov recomendaba la receta opuesta: primero debe de abrirse lo político a la competencia y, después vendría la reforma económica. Los entonces considerados por la prensa internacional como grandes reformistas terminaron mal y de malas. El régimen autoritario de Salinas -si bien le dejó una amplia brecha al centro y norte de México hacia la prosperidad por el tratado comercial con Canadá y Estados Unidos cargó con dos lastres fundamentales: el abuso del poder para concentrar aún más el ingreso y su intentona de obtener vía el Congreso una reforma que le permitiera la reelección. La apertura soviética que encabezara Gorbachov fracasó en darle prioridad a la implantación de una democracia y fue arrasado por las fuerzas hiper autoritarias desde las fuerzas armadas, la KGB y otras corrientes estatistas.
El pseudo capitalismo ruso se pervirtió al componerse más de prestanombres al servicio del poder que de verdaderos empresarios que arriesgaran su propio capital. Lo que vino con el personaje surgido con su camarilla de las entrañas de la KGB ha sido un autoritarismo envuelto en sueños guajiros de grandeza ligados lo mismo que a la época de los zares o de la difunta Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas. El enorme gasto propagandístico y la infinita ambición de Vladimir Putin ha aplastado cualquier intento de crítica o de oposición ajena a su grupo de seguidores. La aventura en Ucrania tiene un futuro incierto pero sí demostró al mundo cuán poco hemos progresado desde la Primera Guerra Mundial. Putin cae en la categoría del autoritarismo más silvestre: hoy día, el valor anual de lo producido en la economía española ya supera a lo que genera Rusia.
El camino que ha seguido México y buena parte de Latinoamérica ha sido dubitativo. ¿Fuimos o no un país más seguro y próspero bajo el autoritarismo de 70 años del TRICOLOR?. Fue cierto aquellos de que “los panistas no saben gobernar, solo saben robar”. La seguridad pública del Negro Durazo fue mejor o peor que la que en su momento ejerció el INGENIERO GARCIA LUNA?. ¿Vale la pena tener elecciones ante la incertidumbre de que el PRESIDENTE ELECTO ya en funciones dé un giro de 180 grados y de HUMANISTA se cambie e AUTORITARIO A ULTRANZA?. En verdad: ¿ayuda en algo la democracia para que la economía crezca y más familias salgan de la pobreza?
Tanto Rusia como el México actual conforman pueblos muy acostumbrados a tener liderazgos autoritarios y les cuesta trabajo verse en otro espejo.
En los gobiernos estatales o locales se espera lo mismo. No hubo mejor gobierno en Guerrero que el de los Figueroa o en Jalisco con los Zuno. No hay cultura de abrir el verdadero camino de la participación ciudadana. Las policías solo sirven para cuidar la seguridad de los políticos y sus familias. El resto de la gente, que se pudra. Y ay de aquel que lastime con el pétalo de una rosa a un gobernante porque le espera desde el exilio hasta el camposanto.
Si a resultas de la apertura comercial y de inversión se agudiza la concentración de la riqueza resulta intrascendente para las figuras autoritarias que gobiernan en Brasil, México o Chile. Si los militares crecen en poder e influencia se considera natural y casi necesario ante una inseguridad que igual rebasa al Gobernador de Sinaloa, Tamaulipas o la Ciudad de México. El mexicano es partidario de la pena de muerte, de que se den amplias condenas al ladrón o de plano un linchamiento público. El evangelio de los derechos humanos ha sido insertado como un supositorio que nuestra gente rechaza. Recordemos que en el país vecino al Norte no se toman en cuenta.
Una de las armas favoritas de los regímenes autoritarios es la de utilizar la Ley como arma, no como igualador de oportunidades. El Presidente de México, sus gobernadores actúan como les viene en gana. Cada sexenio sale una nueva camada de nuevos millonarios – al amparo del poder del preciso. Y el año más complicado siempre resulta ser el último cuando ya hay electo un sucesor.
El electo desconoce de inmediato a su antecesor. Lo persigue, ridiculiza o destruye todo lo que está a su alcance. Recuerden los casos del Doctor Zedillo contra Salinas de Gortari o el de Felipe Calderón contra Fox y su equipo soñado.
Nada es seguro en esta incierta vida. La continuidad de un proyecto sociopolítico en un país cuasi democrático, cuasi justiciero, cuasi federal como lo es México es con toda certeza muy difícil que se dé. La simulación y la traición prevalecen porque el botín del poder absoluto es muy, muy atractivo.
Rusia está metido en el berenjenal de una guerra contra Ucrania y México está jalándole los bigotes al poderoso vecino. Ambas naciones comparten una larga historia de autoritarismo y una sensación agridulce hacia eso de elecciones libre o impartición de justicia. Llega el momento clave para lo que sigue cuando por fin arranque la mal llamada CARRERA PRESIDENCIAL. No se ve oposición ni opositor al MOVIMIENTO reinante. Pero la sombra que lo persigue está en la alta probabilidad de una traición por el sucesor. Tenemos infinidad de casos entre gobernadores o presidentes salientes. Los mexicanos demostraron a plomazos a Obregón lo que apreciaban su reelección. Cárdenas mandó al exilio a Estados Unidos a Calles, Zedillo envió al otrora poderoso Salinas a peregrinar desde Canadá a Irlanda. Después de traicionar a su yucateco mentor, Calderón ya como presidente se dedicó a destruir a su antecesor y a su propio partido. Hoy día con el juicio a su número uno en seguridad en un tribunal de Nueva York se vislumbra un final poco feliz para el blanquiazul. Putin y el nativo de Macuspana en su quinto año de gobierno no deben preocuparse de sus adversarios políticos, sino de su burbuja o círculo más cercano de discípulos.
La historia da lecciones sabias, pero ninguna como aquella sentencia que a los césares romanos le decían sus guardias más cercanos: “RECUERDA CESAR QUE ERES MORTAL”.