¡Chapulines, chapuliniza, ahí les va…!
Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.
Primeramente y, para que sepan que en este espacio predicamos con la verdad que, no peca, pero incómoda, mencionamos mucho que, se ha hablado en el sexenio federal, de gobierno, de administración pública, de lo que se dejó de hacer en los sexenios pasados, ya sea con gobierno de extracción del pri o con gobierno de extracción del pan… Lo que, desgraciadamente, se deja ver en instituciones de la administración. Bueno, no es que, de ello, no queramos hablar. No. Desde luego, que no.
Porque, desde luego, tuvieron todos los defectos que, tanto hizo notar la primera magistratura del país del presente sexenio, cómo ahora se los harán notar a él. Pero ello, no nos atañe ni interesa antes de tiempo. Por ahora, no estaremos en ello. Porque estamos algo concentrados—solo algo—en lo que hacen los funcionarios de pensiones del estado de Oaxaca, desde el más primitivo y básico empleado, hasta su titular, nada funcionales, por cierto.
Y, cuando decimos nada funcionales, nos referimos a su titular, al que no se le conoce ni por medio de las cámaras y sus “filtros” de revisión, pues, lo vuelven intocable; suponíamos tenía mayor capacidad cognitiva, gnoseológica, analítica y argumentativa. Pero ¡no!, se lo comió el poder como come el “monstruo, come galletas” ni cómo defenderlo, ¡de verdad!, pensábamos que los antiguos titulares o pasados titulares pecaban de poseer superego, que se sentían semidioses, pero no, los actuales titulares de pensiones del estado, ellos “mascan vidrio y comen fierro y hacen buches”, pero de incapacidad.
Obvio, cuentan con la vulnerabilidad emocional y, física de quienes solicitan la prestación de sus servicios, pero solo les recordamos que, van de paso… que, el recurso no es suyo, sino fruto del esfuerzo laboral de trabajadores, quienes han aportado en su momento de su salario para el fondo de pensiones.
Sabemos que, muy probablemente, defiendan lo indefendible, porque ya ni cuenten con recursos, porque los ocuparon para “maldita la cosa”(etc.).
¡Ah!, pero después pretenden obtener mejores puestos políticos y, así, ni como ayudarlos. Imaginémonos… si no son capaces de actuar con responsabilidad y compromiso, al dictar acuerdos “muy primarios”. Menos podrían tener mayores responsabilidades.
Dirán, ja, ja, ja, hay recursos legales para ello. Y, ¡Claro! Que si hay recursos para ello, para su impugnación, pero dijera el gran filósofo y canta-autor mexicano Juan Gabriel, “… Pero qué necesidad” de mostrar y exhibir sus dolencias jurídicas que, necesidad de mostrar sus arrebatos al no poner atención en las peticiones que se les formulan.
Sin embargo, pensamos… Y creemos…
En el Secretario de Administración, Antonio Morales Toledo, en su conocimiento, en su experiencia, en su capacidad y, en su sentido común, para resolver los asuntos, problemas, tropiezos y planteamientos que se formulan a funcionarios de su dependencia. De ¡verdad!, creemos… que el Ingeniero es otro nivel intelectual y sabe cómo se mueve el atole.
—Conste que no utilizamos este espacio para expresar verborrea—porque, en su momento, solicitamos el ejercicio de un derecho en tiempo y forma, respetuosamente y por la vía correcta y las expresiones debidas, cómo dice nuestra Carta Magna, con “las formalidades esenciales de procedimiento” y, dentro del marco que la ley señala.
Lo que, desde luego, debió ser obsequiado conforme a derecho y no con las viseras de forma escueta y simplista.








