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¡Chapulines, chapuliniza ahí les va … !

Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo

Señoras… Señores… Juventud en general… No nos queda más remedio que abordar una de las cosas que la banda “igualada” dice “tema” y decimos… Lo que decimos, porque hasta en la política la banda igualada cree que las cosas así deben ser… Comento el porqué de nuestra mención. Resulta que ahora ya sabemos por qué muchas gentes cada tres años o seis años están expectantes, atentas de cómo posicionarse o, colocarse nuevamente en algún encargo de la presidencia municipal de su pueblo o ciudad.

Pues, porque encuentran comodidad, conformidad, seguridad económica, estatus, reconocimiento social, seguridad alimentaria (comen con manteca), etc. Pero lo que menos hacen este tipo de empleados es trabajar, es decir, no cumplen ni con el mínimo de la jornada laboral como para aportar energía física y mental que conllevé a justificar su salario.

Por el contrario, lo que les precisa es aparecer en “nómina”, así como se escucha y se lee; estar en nómina, auténticamente, siendo ineficaces e ineficientes. A este tipo de seres solo les interesan los grandes privilegios, prestaciones, salarios, dietas, comilona, primas y bonanzas que les beneficien. Total los mantiene “el gobierno”. Sin embargo, los ciudadanos con el pago de impuestos contribuimos en gran medida a la construcción de su salario.

Medio trabajan, medio cumplen, medio sirven, medio resuelven o más bien no resuelven. Por ello, deberían medio pagarles porque lo que sí hacen es, comer a lo glotón, “chismear”, eso les sale muy bien; se compran auto, se empiezan a vestir a la moda, porque ya hay con que vestirse, van a las fiestas esperando que al ser empleados municipales sean dispensados del “detalle”(regalo). ¡Vaya! Lamentables funcionarios de “medio pelo”. Muchos de ellos, porque son compromisos políticos.

¡Ay! ¡Cómo me dueles México…! Sin perder la perorata, diremos que, tales empleados tienen la lección copiada y mal aprendida de empleados y empleadores anteriores. Peor aún, existen servidores públicos que emplean a empleados de medio pelo, porque ellos han estado en la función pública en diversas corrientes y agrupaciones políticas de nuestro país, obvio, tampoco se les ve el aporte; su mérito radica en dedicarse con constancia a estar en agrupaciones o sociedades con disciplina “lealtad” y “obediencia”.

Tanto para los empleados cómo para los empleadores deberían existir reglamentos y leyes orgánicas que los comprometan, aunque sea solo un poco para que funcionen las instituciones. Por qué algo debe comprometerlos… o alguien y, lo decimos porque años van… Años vienen… Y, México parece el pueblo de nunca jamás, es decir, no pasa nada. Las instituciones públicas municipales cada día se ven más perdidas por la inactividad permanente de empleados y empleadores.

Lo único que, parece bueno de ello, es que ya vendrán las elecciones para concejales, diputados locales, federales, senadores y, de la propia Presidencia de la República, cuya antesala, revive a la “gente generosa”, “amiga” que promete incluir a cualquier persona que represente capital político con la única misión de lograr la votación que lleve al poder a quien contiende. Pero está en manos de la población darle la confianza al político de su agrado.

 

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