¡Chapulines, chapuliniza ahí les va…!
Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo
Hablando de mujeres y canciones… Se fueron consumiendo las botellas, de pronto que se acerca un caballero… A no, no es así y tampoco es canción. Más bien hablando de función pública. ¿Cuándo tendremos la bendición, suerte, tino, acierto?
Vamos… Siquiera accidente de saber que alguna dependencia de gobierno no ha repetido el patrón o modelo bananero de no tener política pública en la administración de su institución, misma que lleve a dar resultados, a mostrar eficacia y, eficiencia. Que nos lleve a crecer a toda la sociedad.
Ello es así, por qué desde que, tenemos uso de razón y más atrás, en los años sesenta, los hinches gobernantes antes del PRI, después del PAN y, ahora, no han tenido políticas públicas de eficacia más que en muy contadas excepciones como el IMSS o el ISSSTE u otras poquísimas instituciones públicas que, muy a pesar de la propia administración en turno, pues, estás siguen otorgando servicios y dando resultados.
Obvio, esas instituciones están fincadas en políticas funcionales tanto eficaces, como estructurales y políticas bien planeadas y probadamente de administración pública que, en verdad, las quisieran en otros países, por ejemplo, de Latinoamérica. En cambio, en la seguridad pública, en el combate a la pobreza y en otros muchos rubros no se ha avanzado porque no se ha querido o, porque no se ha podido, que, para el caso, es lo mismo.
En ese sentido, cada seis años y ¡disculpas!, De verdad, ¡mil disculpas!, pero cada seis años, solo se cambian de siglas, nombres, titulares los programas “sociales”, desde hace más de veinte años y no se avanza, estamos estancados, estamos pensando en que “papa gobierno” nos mantenga, pero tenemos que acordarnos que el “supremo gobierno” ha sido, es y, seguirá siendo el supremo gobierno que “no le pierde”. Pero seguimos pagando impuestos y, seguimos en crisis económica, política y social.
Creemos… y sostenemos que, debemos obligarnos y comprometernos, comprometer y obligarnos con política pública idónea.
Sí, medir los resultados de todas y cada una de las dependencias de gobierno, así como evaluar, medir, supervisar, auditar y registrar todos los inicios, desarrollos y resultados de las dependencias y sus titulares y, basados en ello, seguir en el cargo o mandar a su casa a quien no dirige bien.
Porque no se debe tener un cargo público, para aprender ni para echar a perder, menos para solo usufructuar, arrendar, hipotecar o enajenar lo que no es de uno, sino de la sociedad.
Lo que planteamos no necesariamente puede ser aceptado o bien recibido por quienes trabajen en la función pública, por grupos o corrientes políticas, pero puede ayudar al mejor ejercicio de la función pública y sobre todo para ver su traducción en resultados en beneficio de la sociedad. También es probable que no estemos descubriendo el hilo negro, ni el agua tibia. Pero algo estamos proponiendo… que podrá generar críticas, lo sabemos. Sin embargo, lo proponemos…







