- Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.
Hay muchos… ¡Bueno!, algunos… A quienes les regalan por empatía, compromisos, conveniencias, amigos o, cuates, este tipo de reconocimientos, pero otorgárselo a quien de una manera u, otra ha contribuido a las artes y, cultura de nuestro país, ahora si es digno de mencionar y, fue justamente lo que hizo la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al reconocer la trayectoria, aportes o contribuciones.
Y, conste que, no hablamos solo de los académicos y, científicos, quienes merecen nuestros respetos y caravana. Hablamos, en este caso particular, de Guillermo del Toro (cineasta) de primer nivel ganador de un Óscar en Hollywood, porque el señor con su talento, con sus acciones artísticas, sociales y, humanitarias, ha generado que los críticos y analistas de la Academia, Del cine mundial, lo vean.
Y, no solo que lo vean a él, sino que vean los contextos, problemáticas, mensajes y alusiones que abordan los filmes desde su particular perspectiva, llamando así la atención, replanteando conceptos, ideas, visiones, incluso discursos. Siendo parte aguas. Un parte aguas de un antes y un después en las direcciones y producciones de cine. Obviamente, a él se une, Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón. Como otros de los tiburones que navegan cuál fuera su mar en la industria del cine, con cabecera en Estados Unidos de Norteamérica.
Es pues, con el reconocimiento de otorgar el Doctorado Honoris Causa, la UNAM, a Guillermo del Toro (cineasta), reconoce el trabajo, la disciplina, la constancia, la insistencia, la vocación de hacer arte, en este caso cine que, por cierto, ha tenido un aire fuerte y, potente. Siendo de esta generación de cine mexicano que ha emprendido el atrevimiento y, el riesgo en el extranjero europeo y norteamericano.
Triunfando después de haber triunfado en México en la década de los 2000. Este tipo de cineastas deben ser arropados y, apoyados por la iniciativa privada y el Estado, previendo, en momentos, determinados relevos generacionales que prosigan con esas constantes.
Ya que, aun y cuando Guillermo del Toro, Iñarritu, Cuarón y otros cineastas, todavía tengan mucho que aportar, tanto la iniciativa privada como el Estado, tiene que impulsar el semillero y educar, instruir y formar a los talentos de tal suerte que, no se pierda el talento naciente, ni se tenga que ir ese talento al extranjero por falta de apoyo. Para ello, se tendrá que atender y analizar el artículo 73 de la Carta Magna, de las facultades del Congreso, en su fracción X, que dice: “Para legislar en toda la República sobre hidrocarburos, minería, sustancias químicas, explosivos, pirotecnia, industria cinematográfica, comercio, juegos con apuestas y sorteos, intermediación y servicios financieros, energía eléctrica y nuclear y para expedir las leyes del trabajo reglamentario del artículo 123”.
Lo que hace que reiteremos y, repitamos nuestro reconocimiento por el Doctorado Honoris Causa, otorgado por la Universidad Nacional Autónoma de México, al cineasta Guillermo del Toro, ¡Goya!, ¡Goya!, ¡cachun, cachun rra rra, ¡Goya!, ¡Universidad!, Con ello, también ¡apoyemos y, apoyen al talento mexicano como ellos y al semillero generacional de cineastas que vienen empujando…! Recordando que se define como arte, la dle. rae.es (https//dle.rae.es) —arte “Arte 2. m. o f. La manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”.







