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Jasmina HARTIANA*

Yo no sé si son tantos eclipses o las lunas llenas, pero es que tengo un nudo en la garganta, me he pasado días y días analizando que es lo que me pasa. Es cierto que estoy, de acuerdo a mis síntomas, transitando la perimenopausia, pero esto último suena tan sexista viniendo de mí. He pensado en varias opciones de lo que esta sucediendo; puede ser el constante bullying laboral, no quiero que suene a queja, aunque así sonará irremediablemente. Solo que esto último -el bullying- ha sido algo constante en mi vida al trabajar para la empresa familiar; nunca falta la o el empleado que se cree con el suficiente grado moral para juzgarte y sentenciarme a una persona no merecedora del lugar que ocupo, simplemente por mi lazo familiar con los fundadores del negocio. Bueno, no creo que sea eso de todas maneras, ya que la verdad es algo con lo que he lidiado la mayor parte de mi vida laboral.

Otra de mis teorías es la carga de trabajo; siempre he sido así: me lleno de responsabilidades, cumplo con las del grupo a mi cargo, cada uno de ellas. Resulta agotador porque las urgencias de los clientes, los demás trabajadores e incluso de algunos familiares se colocan en primer lugar en la lista de pendientes, es decir, lo urgente supera lo importante. El descanso y el ocio no tienen cabida en mi vida. Pero les digo una cosa, también estoy acostumbrada a todo ello, y siendo sincera jamás me había afectado más allá del cansancio físico.

Puede ser también que no he tenido tiempo de escribir, y no me refiero al ensayo como este, sino a la ficción que me permite salir de este mundo y conectar con la magia, en este punto de mi vida creo que el contacto mas cercano a la magia es leer mi horóscopo negro semanal, que muchas veces viene acompañado de tanta ironía que es imposible no creerle.

Probablemente sea algo mas simple y es que ya tiene mucho tiempo que no veo una gran peli, de esas que me emocionan tanto que lloró o las que me dejan pensando en la trama por días, pero es que los síntomas de la perimenopausia, el cansancio del trabajo, la carga emocional de lidiar con las envidias en el trabajo, o el poco tiempo que me queda para mí por resolver las urgencias del resto, me dejan sin tiempo para sentarme a buscar y ver una buena peli. ¿Saben? quizá sea algo biológico, inherente a mí; como por ejemplo que vengo con vagina, han caído en la cuenta que quienes traen pene pueden sentarse sin culpa a ver la tele, y sobre todo no sienten la urgencia de resolver cualquier problema que les sea ajeno. Puede que sea solo eso.

 

*Profesión: Soy fotógrafa y cuentista. Cuentos: Anabel, Miel con veneno, Imágenes que cuentan, Entretenimiento para Adultos, El Cerrajero, y la Chica del Tutú. jazminahartiana@hotmail.com