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Ernesto LUMBRERAS*

GUADALAJARA, JAL.- Como su estatua en la Rotonda de las y los Jaliscienses Ilustres, la figura de Luis Manuel Rojas pareciera “estar encantada” por la eternidad —con una pausa en la película de su vida— en su momento cubre: la mañana de un 5 de febrero, en la tribuna del Teatro de la República de Querétaro, concluyendo los trabajos legislativos en su calidad de presidente del histórico Constituyente de 1917 bajo la mirada aprobatoria de don Venustiano Carranza. El nacido en Ahualulco de Mercado, un 21 de septiembre de 1870 fue protagonista en otros hitos de su tiempo convulso y constructor; antes y después de aquel episodio histórico estuvo en varias empresas y encrucijadas importantes para el devenir de la nación mexicana. Un hombre de acción y de pensamiento visionario. Como político, su paso por la Cámara de Diputados en la legislatura XXVI dejó constancia de su talante liberal y modernizador, de su temple y valentía para enfrentar momentos difíciles como los de aquellos días funestos de la Decena Trágica que concluyeron con el asesinato del presidente Madero y del vicepresidente Pino Suárez.

Sin embargo, me parece que el prestigio de su legado político, de primera fila como he dicho, oculta su herencia intelectual, sobre todo sus aportaciones como escritor y periodista. Para conocer sus libros y sus artículos publicados en los principales periódicos y revistas de la época tenemos que acudir a las hemerotecas y bibliotecas más importantes de México, sobre todo a la Biblioteca Nacional donde, por cierto, tuve la fortuna de tener entre mis manos este libro que volvemos a poner nuevamente en circulación. Con la reedición de Apología de don Francisco I. Madero, bello volumen editado originalmente en 1918, tornamos a colocar en el aparador de la vida pública parte del pensamiento del célebre ahualulcense, sus posicionamientos políticos respecto de un pasaje crítico y todavía con algunos claroscuros de la historia de México.

Formado en la Escuela de Jurisprudencia de Guadalajara, nuestro paisano pronto se involucró en la actividad política de Jalisco al tiempo que realizaba sus primeras incursiones en la prensa local. Antes de partir a la capital del país, Rojas participó en varios proyectos periodísticos, El Siglo Veinte y muy especialmente La Gaceta de Guadalajara de la que fue su fundador y director hasta 1907; este diario tuvo gran aceptación entre sus lectores no sólo jaliscienses sino, también, de otras entidades. Las envidias por su éxito profesional, forzaron al de Ahualulco de Mercado a vender el diario y emigrar a la Ciudad de México donde ya contaba con amistades del gremio periodístico como Rafael Reyes Spíndola, el legendario director de El Imparcial, el primer diario que se modernizó en todos los rubros del negocio de vender noticias, esparcimiento y publicidad.

En un primer momento, para resistir los embates policiales del general Bernardo Reyes, Luis Manuel Rojas simpatizó por la candidatura de Ramón Corral tras el movimiento en falso anunciado por Porfirio Díaz en la entrevista a James Creelman en la que afirmó que México estaba listo para la democracia. Con la aparición del movimiento antirreeleccionista encabezado por Francisco I. Madero, el jalisciense se sumaría a esta causa convencido cabalmente de que la vía democrática era la única salida para recuperar el país de su rezago político y social. En ese mismo período, funda Revista de Revistas cuyo primer número aparece el 15 de enero de 1910; está publicación se propuso, en palabras de su director, convertirse en “El semanario más completo y variado e interesante de la República” en cuyas páginas no se atacará a ningún culto ni se promoverá campaña política. En pocos meses, la revista conquistó la curiosidad y el interés de muchos lectores y comerciantes con un diseño gráfico de vanguardia además de contar con las mejores plumas del periodismo nacional. Tras el triunfo en las urnas del movimiento maderista, Rojas deja Revista de Revista en octubre de 1912 a fin de atender —de tiempo completo— el escaño federal ganado por el 11˚ distrito de Jalisco con cabecera en Ahualulco de Mercado.

 

*Ernesto Lumbreras (Jalisco, 1966) *De la inminente catástrofe. Seis pintores mexicanos y un fotógrafo de Colombia de Ernesto Lumbreras, edición de la Universidad Autónoma de Nuevo León y de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México publicada en este 2021.Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. lumbrerasba@yahoo.es

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