“La vida siempre encuentra la manera de conducirnos hacia nuestro destino”
Fotografías: Jorge Luis Plata
Originaria de San Francisco Ixhuatán, Oaxaca, Ivone Henestrosa Matus ha desarrollado una sólida trayectoria en el servicio público y la fiscalización. Es Contadora Pública, Maestra en Impuestos y ha ocupado cargos como Auditora Superior del Estado de Oaxaca, Directora General de Auditoría Forense de la Auditoría Superior de la Federación y presidenta del Colegio de Contadores Públicos del Estado de Oaxaca.
En los últimos años ha incursionado en la literatura, consolidándose como una voz que rescata las raíces, la identidad y las emociones que distinguen a la cultura oaxaqueña. Desde esa mirada, su escritura encuentra en las experiencias personales, en la memoria y en los vínculos humanos una fuente de inspiración para contar historias cercanas y profundamente emotivas.
En el mes de julio, acompañada de sus padres Rogelio Henestrosa Delgado y Velia Matus Manzo, sus hermanos Nora, Nadia y Roge, y su nieta Alessa, presentó en el Instituto de Ciencias Jurídicas de Oaxaca su novela titulada Bendito Destino que, en sus propias palabras, es “una obra que nace del corazón y que reúne recuerdos, aprendizajes, desafíos y esperanza”.
La presentación contó con los comentarios de Consuelo Saizar de la Fuente, Ludivina Leija Rodríguez, María Elena Torres Machorro y Tomás Pineda Matus, quienes, con su sensibilidad, experiencia y generosas reflexiones, enriquecieron este encuentro y compartieron valiosas perspectivas sobre la obra, su autora y los mensajes que encierra.

Bendito Destino es una novela que invita al lector a reflexionar sobre el papel que tienen las decisiones, la esperanza y la perseverancia en el rumbo de la vida. Ivone Henestrosa Matus construye una historia que transmite emociones y deja enseñanzas sobre la importancia de enfrentar las adversidades con valentía sin perder la confianza en que siempre puede existir una oportunidad para comenzar de nuevo.
En palabras de Ivone:
No es casualidad que hoy presente en Oaxaca “Bendito Destino” porque esta ciudad no solo es escenario de mi libro, sino es cómplice del mismo.
Mis protagonistas caminaron en estas calles empedradas, visitaron esta ciudad y fueron cautivados por su arquitectura, su gente, su gastronomía y su historia viva; se perdieron en sus recintos culturales, guardaron silencio frente a Santo Domingo, brindaron con el mezcal en una terraza formidable y entre calendas y cohetes, entendieron que el destino no es un lugar al que se llega, sino que es un lugar que te encuentra y te cautiva.
Oaxaca te obliga a detenerte, a mirar, a escuchar, a aprender que el mole necesita tiempo, fuego lento y muchos ingredientes que solo se consiguen si te atreves a mezclarte. Oaxaca es un lugar donde lo sagrado y lo cotidiano conviven sin pedir permiso.
Escribir este libro fue un viaje. Soñé este libro en Nueva York, lo viví en París, lo disfruté en Madrid, lo revisé en Oaxaca y lo terminé en Mérida, pero mi destino final era llegar a ustedes. Este libro representa la realización de un sueño y más aún por permitirme compartirlo aquí, en mi tierra, en mi bella Oaxaca que es muy especial.
Escribí Bendito Destino creyendo que yo contaba la historia, pero hoy sé que fue Oaxaca quien me la contó a mí porque esta ciudad no se visita, se vive y mis personajes lo confirman; vinieron por tres días y se quedaron para siempre en estas páginas.

Bendito Destino es una novela sobre los caminos que tomamos y los que nos toman a nosotros. Habla de segundas oportunidades, de ese momento exacto en que la vida te pone frente a lo que más temes y te dice: le entras o te vas. Habla de decisiones que nos marcan, de caminos que se cruzan cuando menos lo esperamos y caray, ¡qué coincidencia!; si algo se aprende en este Instituto de Ciencias Jurídicas de Oaxaca es el derecho, la oportunidad de reparar el daño, de elegir, de creer que el destino no está escrito hasta que firmamos con nuestra voluntad, que no hay justicia sin contexto, que para dictar una sentencia sobre tu propia vida primero tienes que recorrer el mundo, principalmente las calles de Jalatlaco, perderte en el zócalo de Oaxaca, mirar de frente a Santo Domingo y aceptar que el pasado solo es precedente, no condena.
Oaxaca les enseñó a mis personajes que el destino -como la Ley- se interpreta, que a veces la norma más importante no está en un código, sino en un café de olla compartido a las siete de la mañana y que el debido proceso del corazón también lleva sus tiempos, sus pruebas y sus testigos.
Bendito Destino no es un libro de leyes, pero sí es un libro sobre justicia que involucra la de perdonarse, la de atreverse, la de volver a empezar y no se me ocurrió mejor recinto para hablar de eso que este magnífico centro cultural, donde todos los días se forman quienes defenderán la palabra “justo”. Y aunque comenzó en San Francisco California y llevó a mis personajes a varios lugares del mundo, gran parte se escribió disfrutando un atardecer en mi bello San Francisco Ixhuatán, admirando las estupendas puestas de sol del bello Puerto Escondido e, incluso, admirando un amanecer en el tepozteco.

Este libro inició con una pregunta: ¿Qué pasa si el amor te encuentra después de los 40s, cuando ya hiciste las pases con la soledad? Max y Juls me dieron la respuesta, el entusiasmo y emoción para escribir esta historia, y compartirla con todas y todos ustedes.
No es una novela rosa, es una novela de los que sabemos que el amor real empieza cuando pensamos que se ha acabado el enamoramiento. Si alguna vez te preguntaste si hay segundas oportunidades cuando ya no eres tan joven, este libro es para ti porque sí se puede volver a empezar cuando la vida te rompe el plan.










