Laura JAYME BARRIENTOS
XALAPA,VER.- Desde hace diez años cada 21 de marzo estoy celebrando el Día Mundial de la Poesía, las instituciones que me han acompañado son el Instituto Municipal de Cultura de Puebla quien me honro invitándome para seleccionar al ganador del micrófono abierto de la edición 2015, jornada que definió mi pasión por las palabras, no conforme seguí la promoción de la lectura de las mujeres que hacen poesía en nuestro continente con la creación del podcast: El Mundo a Través de los Ojos de la Mujer: Poetisas Latinoamericanas, generado desde la Dirección de Actividades Artísticas en la Secretaría de Educación de Veracruz, les recomiendo su escucha en Youtube. En el año 2023, realizamos el primer encuentro de poetisas y contamos con la presencia de Carol Cervantes quien impartió un taller y además organizó el Poetry Slam modalidad de la cual ella es la ganadora en el 2025, recomiendo seguirla en sus redes sociales para enriquecer su experiencia con la poesía.
Para el año 2024 con el Ayuntamiento de Xalapa y en colaboración con la Compañía Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana intervenimos la plazoleta Manuel Maples Arce para presentar la obra ETRIDENTOPOLIS y además cerrar con un concierto de rock, en el año 2025 sorprendí a mis estudiantes de poéticas Teatrales y Escritura de textos críticos con una exhortación a colaborar en la organización del evento afuera de la biblioteca del Instituto de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, comenzamos con la presencia de un recital donde la potente interpretación de la poesía de Rosario Castellanos se hizo presente inaugurando aquella mañana fría pero soleada en Real del Monte, mientras escuchaba a uno de mis estudiantes leer “No te rindas” de Pablo Neruda, me hizo recordar el sentido de la poesía en mi vida: encontrar poetas mujeres y nunca dejarlas solas con sus palabras, por este motivo y en reconocimiento a el galardón como la primera ganadora del micrófono abierto del Día mundial de la poesía 2025 les presento a la actriz, dramaturga y estudiante de Teatro en la UAEH, Abigail Alemán quien es originaria del Estado de Hidalgo es egresada de la onceava generación de actuación de la Licenciatura en Teatro.
La siguiente selección de textos los ha realizado nuestra poeta para quien les pido un espacio para su lectura lenta, también recomiendo seguir en sus redes sociales pues estamos ante la presencia de una alquimista de la memoria, las palabras y el tiempo.

Prosa y prisa, un grito ahogado de mis quejas veinteañeras
NO SÉ
Ayer por la noche comparé mi proceso artístico,
lo comparé con el resultado de otros artistas a quienes admiro, de esos que hacen lo que yo quiero estar ya haciendo, de los que postean sus obras en Instagram y solo anhelas estar de ese lado
y me pongo a pensar desenfrenadamente en el futuro, (no se me da)
pienso en la ironía de la creación, la ironía de mi discurso porque soy una mujer privilegiada que anda pensando en arte cuando afuera la guerra va, e inevitable la guerra viene, la guerra está.
Me digno a hablar de arte con mi gente por las noches y de nuestros sueños guajiros de ser presidentas y poder cambiar al país entero porque eso de los narcos está bien cabrón y como me cala hasta la entraña seguir leyendo sobre las fosas clandestinas y los campos de exterminio minutos antes de entrar a mi salón a caminar por el espacio y convertirme en agua fluida y fuego inapagable y esas cosas de teatro…
Y no sé, no sé a dónde voy ni a dónde van las letras que escribo, no sé qué amo cuando digo que amo, aún no sé si debo decidir cuándo amarrar mi lengua y cuidar mi lenguaje y cuando soltarla y gritar que ME EMPUTA estar lejos del arte.
Yo no sé.
Es mi último año en la universidad y ya siento nostalgia de algo que aún no se va. Pero me es inevitable sentir constantemente que me faltan brazos para agarrarme de los momentos que se está llevando el viento.
No sé, me duele la panza de pensar que ya no veré a mis amigos, ni estaré con la gente y los lugares que cobijan mis ideas más retorcidas.
No me cabe duda de que te voy a extrañar a morir.
Y voy a extrañar ser suficientemente grande e inocente para ver a mis amigos presentando posiblemente el peor ejercicio escénico en la historia y con toda la libertad y confianza del mundo aplaudir y decir “ese cabrón, ese cabrón es el mejor artista que conozco, y es mi mejor amigo”.
Yo no sé si hago bien o si hago mal al estar creando arte cuando el mundo se está yendo al carajo, cuando la furia la siento diario presionándome el cogote.
YO NO SÉ SI TENGO DERECHO A PENSAR EN CREAR DESDE EL AMOR CUANDO EL AMOR ES LO QUE MÁS ESCASEA ESTOS DÍAS.
Yo no sé muchas cosas,
pero como dijo Julieta Venegas,
“Quiero deshacerme de la sombra
Esa que reclama sin decir
Quiero olvidarme de lo que no me comprende
Y todo eso que sobra de mí
Y no sé a dónde va el viento y por qué cambió”…

CONVENCIÓN DE CARACOLES
Sonó mi alarma, 7:15 de la mañana, sabía que hoy tenía mucho por hacer.
Levantarme, vestirme, desayunar, tarea, sacar a los perros y me voy, fácil. No me acuerdo a dónde tengo que llegar hoy, pero me visto en chinga, desayuno, no hice la tarea ya era muy tarde, saqué a los perros y corrí. El bus se va. Paso por las calles, debí hacerme un lunch, esquivo a la gente, me quejo del sol, estoy por llegar pero de pronto como si la tierra hubiera dejado de girar me encuentro con algo que me dejó completamente embelesada.
A centímetros de mi pie entre mi tenis y el inicio del pasto húmedo,
ahí estaba,
una convención de caracoles.
Y tú podrás tratar de explicarme que solo estaban ahí porque la ciudad ha sido recientemente atacada por imparables e incontables lluvias, pero yo voy a refutar y a decirte que no, era una maldita convención de caracoles, más de cincuenta caracoles de todo tipo de tamaños a la mitad del camino, reunidos como si ellos fueran los que atendieron su alarma de las 7:15 de la mañana solo para estar ahí.
Me quedé observándoles.
No pude ni quise decir ni una sola palabra. Unos se movían, otros simplemente no. Pasaba la gente al frenético ritmo citadino cotidiano mientras yo cuidaba que ni uno de los asistentes de la convención fuera pisado. Parecía que todos estaban susurrando algo, me llamaban. Estuve estática por horas, tal vez minutos.
El viento me supo a verde, mi sudor se congelaba, sentía mi sangre correr, escuchaba a mi nariz inhalar, a mi ropa a rozar, éramos solo ellos y yo. Por fin decidí agachar mi cabeza y acercar el oído, todos voltearon sus pequeñas y verdecillas cabezas hacia mí, y sin decirme nada me dijeron…

¿Por qué corres?
Caras vemos…
corazones rotos, no sabemos.
así iba a empezar este poema, pero lanzándome un clavado a lo que realmente quería decir descubrí que tengo un dilema personal moral, social, humano. Tiendo a excusar a todas las personas. No importa si fuiste un repudiable, irrespetuoso y altanero conmigo en la mañana te busco una excusa para no guardarte coraje. “Seguro no tuvo tiempo de desayunar y por eso está enojado” “Tal vez tiene prisa” “Tuvo un terrible día” “Qué tal que hoy lo asaltaron”
Es como si mi cabeza tuviera este repertorio de excusas para tenerte compasión. Ahí está mi dilema. COMPASIÓN. Así veo la vida y no sé si estoy errando al pensar así,, hasta ahora me funciona increíble, pero no tengo idea de si algún día tenga consecuencias, o siquiera de cuáles podrían ser sus consecuencias.
Caras vemos…
corazones rotos, almas tristes, panza con hambre, pérdida de un ser querido, impuestos, deudas, trabajo, renuncias, despedidas, tarea, estrés, prisa, resentimiento, cargas energéticas que no le pertenecen, perdió dinero de su pasaje, se le estrelló el celular, perdió sus llaves, su hijo lo odia, ambiente hostilidad en el trabajo, alcoholismo, adicciones, religiones, sectas, un mal beso, está triste, repudio al calor, reprobó otro semestre, no encuentra a su mamá, no ha comido, falta de empatía, pubertades, infancia trágica o una simple desdicha humana
no sabemos.
Caras vemos,
una excusadora empedernida busca compasiones
no sabemos.
No soy de aquí
y desde que tengo memoria mis piernas me imploran salir corriendo,
pero temo que una vez que llegue me daré cuenta de que tampoco soy de allá.
Por más que pase sobre mi,
tampoco soy del tiempo.
He desconocido su tierra inestable,
he desconocido sus nombres y apellidos y entonces,
tampoco soy de ellos,
ni de ninguna de las ramas de este inmenso árbol quebrado del que dicen que mis ojos pertenecen.
Tampoco soy de ella y ni ella mía.
No soy de aquí, ni de allá,
y aunque ya lo sepa, es inapagable el hambre que mi cuerpo carga por pertenecer.
Como un pájaro sin parvada el cielo me abraza como suya,
pero queridas nubes y ardiente sol:
no soy suya ni ustedes míos, y eventualmente mis alas se cansarán de volar, díganme
¿a dónde voy a caer entonces?
si no soy de aquí y tampoco soy de allá,
aunque llegue como pájaro exiliado,
quiero después de un largo día de vuelo dormir con mi parvada sobre el sauce.
No soy del aire ni del tiempo,
no soy ellos ni nosotros,
pero irrefutablemente,
soy.
Como niña con inocencia florecida,
abrazaré entonces la idea de no ser de nadie,
porque entonces
soy
solo
mía.
*Abigail Alemán. Estudiante de la Licenciatura de Teatro y ganadora del Dia Mundial de la poesía en el Instituto en Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo 2025, dramaturga de la obra BAGAJE y actriz en El Ultima Teatro.
IG: soyaleman

*Abigail Alemán. Estudiante de la Licenciatura de Teatro y ganadora del Dia Mundial de la poesía en el Instituto en Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo 2025, dramaturga de la obra BAGAJE y actriz en El Ultima Teatro.
IG: soyaleman
*Laura Jayme Barrientos. Egresada de la Facultad de Teatro por la Universidad Veracruzana actualmente se desempeña como docente en el Colegio de Veracruz y en el Instituto de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Promotora de lectura de escritoras mexicanas y cuenta cuentos.





