- Por Julio Palau Ranz.
Estimados lectores, el día de hoy tocaremos el tema ¿Qué festejamos el Día de Muertos?
En la semana tuvimos muchos encuentros distintos, todos con el festejo del Día de los Fieles Difuntos, por un lado con una conferencia en el estacionamiento del auditorio Guelaguetza, con el maestro Guillermo Marín, quien nos dio una cátedra del festejo ancestral del Día de Muertos y del mal llamado cerro del Fortín.
Asimismo, en el fraccionamiento donde vivo, se organizaron todos los vecinos y tuvimos un convivio entre todos los vecinos, para celebrar el día de muertos, disfrazado de Halloween, se veía el fraccionamiento muy adornado todas las calles con banderitas de plástico o papel picado, además hubo concurso de fachadas y de disfraces por rango de edades y muchas casas dieron recuerditos a los niños que pasaban, todo a ritmo de una banda.
También me tocó ir a grabar al centro una gran comparsa, que era un desfile recortado de delegaciones de La Guelaguetza, con la diferencia que se maquillaron con catrinas o catrines y uno que otro disfraz de diablo, calavera, duende o bruja; la gente, sobre todo turistas, disfrutaron del desfile y más que les ofrecían mezcal al pasar y nadie desprecia un trago del espiritual líquido.
El sábado en la mañana recorrimos el centro desde el teatro Alcalá, Facultad de Arquitectura 5 de Mayo, el local de Fabiola Calvo, la calle de Murguía, el andador turístico, el Jardín de los Pintores, El Pañuelito y de regreso y volví a ver muchos turistas tomando fotos a los altares, tapetes y ofrendas.
El domingo en la tarde volví a ir al centro y otra vez, mucha gente, el punto de acceso fue por El Pañuelito, donde estaba un espacio para el comercio de Hecho en Oaxaca, con sus productos y artesanías, después un templete para el concierto a los cantautores oaxaqueños fallecidos, un evento de boda en Santo Domingo y el andador turístico de nueva cuenta, con muchísima gente, tomándose fotos, maquillándose como catrín o catrina (ese comercio informal de personas que maquillaban fue muy solicitado y los precios en promedio eran de cien pesos).
Como podrá notar, este festejo tiene de chile, de dulce y de manteca, como los tamales oaxaqueños, pero ¿Cuál es el correcto?
La historia ancestral que nos cuenta Guillermo Marín, nos ilustra como un tiempo que se usa para festejar a los antepasados que han dejado su cuerpo, estos difuntos siguen entre nosotros, solo que no todos tienen la capacidad de verlos; este festejo es como un día de las madres, es cuando se les celebra y no es que regresen del más allá, es que simplemente, este día se les festeja.
En las casas se debe de poner un altar, con una mesa de base, una vela para iluminar el camino, flor de cempasúchil para que el olor los guíe, sal y manteca, alimentos que les gustaba comer en vida (fruta de temporada, moles, chocolate, pan, tamales), su foto, antiguamente no había fotos y se usaba poner una calaverita de azúcar con su nombre, cerveza o mezcal o agua de sabor, cigarro y todo aquello que se le da al festejado.
En las calles y en el fraccionamiento, el mensaje que le mandamos a los niños es que ese es el festejo propio de esta temporada y se convierte en que no estamos enseñando la cultura y las tradiciones ancestrales.
Debemos de recordar que hace 1,000 años, los Mexicas, pueblo bárbaro que venía del norte, que se les enseña y aprenden de la filosofía de la Anáhuac para ser civilizados, pero bárbaros al fin, deciden cambiar a Quetzalcóatl por Huitzilopochtli, el “Colibrí Zurdo” o Señor de la Guerra y la Muerte y cambiar la versión original por una adoración a la muerte.
Los conquistadores europeos, no entendían porque no quisieron estudiar esta filosofía ancestral y se quedan en lo que decían los Mexicas, por eso el término prehispánico solo es de los mexicas, pero no más atrás; sin embargo, sí veían que las tradiciones seguían con un festejo y la iglesia hábilmente lo cambia a Día de los Muertos, a Todos los Santos.
Es hasta 1873, que el caricaturista José Guadalupe Posada, dibuja en son de burla a los catrines y las catrinas, haciendo referencia que por más dinero que se le haya robado al pueblo por los políticos o las autoridades de gobierno, todos vamos a morir y no nos vamos a llevar nada, ya que la calavera es igual de ricos que de pobres, solo que deja el sombrero de plumas de la clase alta.
Hoy los tiempos han cambiado y copiamos el Halloween, que es una copia de un festejo celta llamado Samhain, donde se bailaba toda la noche vestidos de brujas y brujos, este festejo tiene más de dos mil años y era común en Irlanda, Inglaterra y norte de Francia y hoy se ha tropicalizado al estilo americano para que los niños pidan dulces.
Estimado lector ¿Qué interpretación le gusta?
Espero sus comentarios sobre este tema, le gustaría participar opinando sobre estos temas o cuáles les gustaría que se traten, como siempre estoy a la orden, mi correo es julio.palau.ranz@gmail.com







