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  • Por Mtro. José María Villalobos Rodríguez.

El reto enorme que representa la orografía del estado de Oaxaca es de por si un muy costoso obstáculo qué superar. Si a lo anterior le añadimos la dispersión poblacional y la variedad de culturas y lenguas de las etnias originarias se complica poder precisar por dónde empezar un cambio económico duradero, incluyente y con futuro. En la segunda mitad del Siglo XX solo en dos ocasiones creció más la economía de Oaxaca que la del resto del país. Fue cuando se construyeron la refinería de Pemex en Salina Cruz y la autopista Oaxaca – Cuacnopalan.
La cafeticultura orientada a la exportación fue una fuente de divisas que languideció cuando bajo presión de la Unión Americana México abandonó la Organización
Mundial del Café y se desplomaron los precios mundiales del aromático. La denominación de origen para el café Pluma se logra tardíamente -unos pocos años después que la roya arrasara con los cafetos oaxaqueños.
El ecoturismo vino a ser una salvación para los cafetaleros de la costa de Oaxaca, ya que les ha proporcionado ingresos constantes que, además, premian la preservación milenaria de la naturaleza.
La zona cañera de Tuxtepec, la papelera y la cervecera ahí instaladas han sido casos de éxito aunque en las negociaciones sindicato- empresa se perdió hace 18 años una tercera parte de la capacidad instalada. Los dueños de los ingenios han tenido altibajos y cuando una nueva empresa intentó producir etanol de caña para sustituir un aditivo cancerígeno en las gasolinas de PEMEX surgieron resistencias por parte de la industria refresquera.
La existencia de 300 sindicatos y 600 organizaciones sociales no ha sido precisamente un imán para atraer la confianza de inversionistas que busquen ampliar su producción desde las regiones de Oaxaca. Donde ha sido mayor la intransigencia sindical se han perdido fábricas y empleos como los de las empresas refresqueras que prefirieron cerrar o mudar su producción a otro lugar.
Las empresas paraestatales federales que operaban en Oaxaca – incluido Ferrocarriles Nacionales de México no corrieron con mejor destino.
La ruta ferroviaria a la capital del estado no tuvo interesados en concesionarla y terminó siendo desmantelada -dejando en aislamiento a comunidades rurales.
La controvertida autopista Mitla – Tehuantepec de cerca de 120 kilómetros lleva ya 20 años en construcción por una serie de complicaciones de mecánica de suelos, constructoras que no pudieron con la obra o carecieron de financiamiento para terminarla. Es posible que para 2024 se concluya una vía que desde 1998 contaba con el visto bueno de la Unidad de Inversiones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. La autopista Barranca Larga – Ventanilla – si bien con menores retos de ingeniería caminera sí ha tenido una muy compleja problemática ante la insolvencia de la constructora, los conflictos territoriales en Los Coatlanes y la frecuente interrupción y modificación del trazo del proyecto original. Se espera que entre en operación para agosto del 2022 – después de 17 años de iniciada. Para el turismo y carga proveniente o hacia Puebla serán buenas noticias igual que para el eje Huatulco- Puerto Escondido.
A raíz del éxito del proyecto turístico integrado de Cancún, FONATUR inició el desarrollo de Bahías de Huatulco entre 1982- 1988. El éxito fue menor, pues no se construyó de la magnitud como se planeó y quedó trunco ante la carencia de mejor aeropuerto o interés de operadores de turismo de naturaleza y playa. La autopista México – Acapulco hizo del puerto guerrerense el mayor atractivo de turismo masivo carretero a playa para millones de habitantes del Valle de México-, aunque atrajo, además, mayor actividad ilícita ligada al ocio y los vicios.
La refinería de Pemex en Salina Cruz – una de las más eficientes del país- ha tenido décadas con una modernización para mejorar sus gasolinas y el aprovechamiento de energía. Como sabemos PEMEX produce el 21% de la energía eléctrica de México y el proyecto buscaba reducir emisiones con el aprovechamiento eficiente de su propia energía.
Las instalaciones de PEMEX para surtir de gasolinas al Pacífico del país o exportar petróleo crudo al lejano oriente han tenido altibajos en su uso. Los derrames de los ductos que abastecen desde el sur del Golfo de México a la refinería han sido causa de múltiples y no siempre bien fundadas reclamaciones de los habitantes de la zona.
En la población de Lagunas, en el Istmo de Tehuantepec, se produce cemento que se distribuye hacia los estados vecinos. La cooperativa propietaria de esta cementera (quinto productor a nivel nacional) se encuentra en un severo conflicto interno que hace impredecible su desenlace y el futuro inmediato de sus plantas.
Las dos inversiones mineras plenamente en operación en Oaxaca pertenecen a empresas que cotizan en las bolsas de valores de Vancouver y Londres. La actual renuencia federal a concesionar más recursos del subsuelo a empresas ha reducido la probabilidad de una ampliación de operaciones de explotación en el país.
Una de las ventajas comparativas del Istmo de Tehuantepec es la incidencia de fuertes vientos alisios provenientes del Atlántico. Pero para el caso de generación de energía eólica la Comisión Federal de Electricidad canceló en 2019 el proyecto de construir y operar por una empresa privada una red de transmisión de alto voltaje desde Ixtepec hasta la zona industrial de Morelos. Este evento y la decisión federal de desalentar la generación de energías limpias ha minado seriamente la confianza de los inversionistas y poniendo en aprietos el futuro de las comunidades istmeñas que reciben rentas por el uso del suelo de las empresas de generación eólica. El reciente rechazo en la Cámara de Diputados a una nueva Ley Eléctrica ha generado mayor incertidumbre a empresas privadas interesadas en invertir en energía.
La producción agropecuaria actual de Oaxaca orientada al autoconsumo tiene potencial de mejora a consecuencia de la escasez de alimentos básicos derivados del conflicto entre Rusia y Ucrania. Si bien ciertas regiones están despobladas por migración a Estados Unidos las que no están así pueden incrementar su producción comercial de sorgo, mango, tomate, aguacate, trigo y maíz. Se prevé para México una escasez de pollo y huevo que sería favorable a la cadena sorgo – avicultura que funciona entre el Istmo de Tehuantepec y Tehuacán, Puebla.
La ganadería extensiva de carne de bbovin es muy próspera en la Costa, Istmo y Tuxtepe, pero la reciente liberación a la importación de alimentos pudiera ponerla en peligro con mayor entrada de ganado proveniente de Centroamérica.
Uno de los sectores más prometedores para el futuro inmediato de la economía de Oaxaca es el de la silvicultura. Las organizaciones exitosas que, incluso, han ganado certificaciones internacionales por el buen manejo del bosque se encuentran, ahora, con un escenario favorable de altos precios y escasez mundial de madera.
El turismo cultural, de naturaleza y playa, tienen gran potencial de crecer en Oaxaca en cuanto las comunidades lo hagan suyo. Oaxaca podría vivir tan solo de vender paisaje, pero hoy día no hay las condiciones de seguridad y calidad de servicios que tal éxito exige.
Tras años de estancamiento, por fin, despegó la industria del mezcal- posicionado en el mercado local y foráneo como una alternativa al tequila y en su uso en bebidas mezcladas industrializadas. Los desjaustes gerenciales internos de los mezcaleros ponen en entredicho el futuro de esta industria.
La migración oaxaqueña, si bien ha traído un creciente envío de remesas, también ha contribuido al deterioro de comunidades donde, ahora, hay más casas vacías que ocupadas, donde los abuelos hacen las veces de los papás y en donde se pierde cohesión social y respeto a los mayores.
En las comunidades a lo largo de la ruta Mitla – Tehuantepec se exige, ahora, más clases de inglés y que a partir del trazo de la autopista se les dé servicio de internet como sucede ya en Chiapas. Cerca del 85% del suelo en Oaxaca es comunal, ejidal o comunitario. Esto obstaculiza el crecimiento urbano y la integración de zonas metropolitanas. Se puede obtener la posesión más no la propiedad de suelo urbano aún en la capital el estado. Se desincentiva así la inversión en algo tan fundamental como la vivienda. El Registro Público de la Propiedad y los sistemas catastrales están en pésimo estado y ha habido una resistencia perenne a su modernización.
La violencia rural sigue teniendo entre sus orígenes disputas por derechos de tierra.
En sentido opuesto y orientados, ahora, a maximizar rentas en sus faenas en Carolina del Norte migrantes de la Sierra Norte han logrado conciliarse allá terminando así añejas disputas por tierra.
En el cuidado de la salud Oaxaca junto con Chipas y Guerrero arrojan los peores resultados en todo el país. Es un asunto complejo, ya que confluyen factores adversos de naturaleza cultural, geográfica, administrativa y financiera.
En las regiones de Oaxaca se encuentran al menos 80 obras inconclusas para atención a la salud. La transición a que sea el Instituto Mexicano del Seguro Social quien se encargue, ahora, de toda la medicina curativa en el estado representa un reto formidable y cuyo resultado es difícil de predecir.
En servicios de agua y saneamiento todas las operadoras requieren de altos subsidios cada año. Miles de usuarios se resisten a hacer cualquier pago porque ellos consideran tener un derecho que no conlleva la menor obligación de pago.
Las disputas por el agua de la Presa de Jalapa del Marqués entre la refinería y la población de Salina Cruz se repite en cada estiaje. En sus instalaciones la refinería posee una planta tratadora de aguas negras subutilizada. Jamás se ha logrado un acuerdo para que mayores volúmenes de descargas de aguas negras lleguen a la planta tratadora al interior de la refinería.
Es notorio que no hay condiciones ni confianza para que lleguen mayores factorías o empresas de gran calado a Oaxaca ante este entorno tan lleno de obstáculos.
Para quien esto escribe la confianza se gana o se pierde día a día. Esa tarea de generar confianza no es solo de los gobiernos, los jueces o los legisladores. Corresponde a toda la sociedad.
Ustedes pueden corroborar en Baja California cómo los oaxaqueños emprenden, trabajan, ahorran, educan a sus hijos con gran éxito porqué hay mayor confianza en un mejor futuro allá que en sus lugares de origen en Oaxaca.
La comunidad de Ciudad Constitución fue un enclave de inmigrantes mixtecos hace 70 años que con su trabajo la volvieron próspera y productiva.
Al consumir pescado sus hijos y nietos ganaron peso y estatura. Hoy de Oaxaca mantienen vivos sus valores, pero en un entorno pacífico, sin caciques de horca y cuchillo que los sometan. Por 23 años a mis alumnos oaxaqueños en la Universidad Vasconcelos les alenté a que salieran a trabajar fuera del estado para que fueran más competitivos y para hacérselos ver siempre les recordaba un sabio refrán mexicano: “ El que es perico, donde quiera es verde”

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