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¿Despertando al tigre?

José Antonio Hernández Fraguas

El grave conflicto entre los poderes de la unión, propiciado y promovido por el Ejecutivo en contra del Poder Judicial, involucrando necesariamente al Legislativo, es preocupante para la república, para la nación, para la democracia y para la institucionalidad y la gobernabilidad del país.

Los agravios en contra de jueces y juezas, magistrados y magistradas y ministros y ministras, ya alcanzaron a todos los trabajadores del Poder Judicial Federal, y han movilizado, en todo el país, a cerca de 55 000 trabajadores, personas que sienten afectados sus derechos laborales, además de sus familiares y simpatizantes, así como a distintos grupos de la sociedad civil.

Una intencionada y muy bien pensada campaña de desprestigio, acusando a los juzgadores de más alto nivel (magistrados y ministros) de contar con privilegios y excesos en gastos personales lo que se ha convertido en un discurso que se repite incansablemente por funcionarios y seguidores del régimen en todo el país y que ha permeado en un amplio sector de la sociedad, se extendió ya a todos los niveles cuando se anunció que desaparecerían 13 de 14 fideicomisos con que la administración judicial cubre una serie de necesidades, entre ellas, algunas prestaciones para sus trabajadores, ganadas con el tiempo y con acuerdos anteriores, mismas que no pueden ser tocadas por nadie, pues son conquistas que han alcanzado y que se vuelven irreversibles, además de ser parte de sus ingresos y de sus condiciones laborales para desempeñar su tarea judicial.

Diariamente, se ataca a las resoluciones judiciales que no coinciden con el interés del ejecutivo y se descalifica a la función juzgadora, acusándola de corrupta, de conservadora y de estar en contra abiertamente de la 4T, por lo que se dictó la instrucción para castigarla en su presupuesto eliminando todo aquello que permita esos “excesos inadmisibles” en un proyecto de “austeridad republicana”, como dicen.

Pues resulta que una vez que la cámara de diputados, con el voto de MORENA y sus aliados, aprobó eliminar esos fideicomisos, se ha despertado una reacción muy fuerte para promover la defensa del Poder Judicial de la Federación. Ya no solo los trabajadores, ahora también los colegios, barras y asociaciones de abogados en todo el país, así como distintas organizaciones de la sociedad civil; los partidos políticos; universitarios y trabajadores de otros sectores, se suman a la exigencia de frenar esos ataques y se pronuncian por el respeto a la división de poderes, en lo que se está convirtiendo en una bola de nieve que, seguramente, no calcularon sus autores hasta donde puede llegar.

El poder judicial federal ha dejado claro que los recursos de esos fideicomisos, no son para satisfacer lujos ni extravagancias o privilegios de nadie, y que cada uno de ellos tiene un destinatario que ha recibido con transparencia sus beneficios, y que además han sido revisados por la Auditoría Superior de la Federación, sin encontrar irregularidades. Aunque quizá ha faltado mayor claridad en sus explicaciones para dar a conocer su verdad y defenderla con argumentos sólidos.

Incluso algunos diputados y senadores de MORENA y aliados, han expresado en corto y con la cabeza hacia abajo, su desacuerdo con la instrucción que les fue girada para aprobar esa propuesta sin cambiarle ni una coma, y otros más, públicamente, como es el caso del senador Alejandro Rojas Diaz Durán (suplente de Ricardo Monreal), quien declaró que él y otros senadores de su partido están por el respeto a los derechos de los trabajadores y por cuidar la constitucionalidad de sus decisiones, además de respetar la división de poderes y que valorarán su voto esta semana en la que habrá de aprobarse ese dictamen de los diputados y también la ley de ingresos, que incluye la autorización de una gran deuda y el aumento a algunos impuestos como el del ahorro.

Preocupante para toda la nación ese pleito sin sentido que pone en riesgo la estabilidad democrática en el país, pero seguramente los má preocupados serán MORENA y su candidata, pues las últimas decisiones, están despertando a una sociedad que está empezando a darse cuenta de que las consecuencias de esa manera de actuar no convienen a nadie. Y eso, lo pueden manifestar con su voto el día de las elecciones. Me decía un diputado morenista: como dice el clásico, “pero qué necesidad”. Despertando al tigre, pues. Al tiempo.

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