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  • Por Antonio Fourzan.

El Cuarto Informe de Gobierno del Presidente López Obrador fue más de lo mismo, dos líneas fueron las conductoras del discurso: “no somos iguales” y promesas sobre lo bueno que está por venir, sin explicación del por qué, en 4 años de gobierno, aún no se ha logrado la mayoría de lo prometido. Lo anterior, con un toque de sensacionalismo apuntalado por mentiras, como por ejemplo: el aeropuerto Felipe Ángeles es el mejor de América Latina, lo cual obviamente es falso, ya que agencias especializadas en el tema señalan que el mejor es “El Dorado” de Bogotá, Colombia, el segundo es “Mariscal Sucre” de Quito, Ecuador y el tercero, el de Lima Perú, “Jorge Chávez”; en el AIFA hay sólo un vuelo internacional a la semana con destino a Caracas, Venezuela y funciones de lucha libre.
Hay evidencias incuestionables sobre la falsedad en declaraciones, como la que señalé, además de la manipulación de datos como, por ejemplo, en el número de asesinatos dolosos, en donde resulta que en el sexenio de Calderón y Peña Nieto aumentaron y en lo que va del sexenio de AMLO, disminuyeron, a pesar de que información oficial muestra que han ocurrido más de 120 mil, cifra que representa el triple de la que hubo en todo el sexenio de Calderón y más del doble que en el de Peña Nieto, sin embargo, pese a lo contundente de la información que demuestra el mal desempeño del gobierno de la 4T, López Obrador mantiene un elevado nivel de aprobación personal, que oscila entre el 54% y el 62%, aunque, las mismas encuestas muestran que el pueblo bueno y sabio está dividido más o menos a la mitad entre los que consideran que López Obrador ha hecho un buen trabajo en materia de economía, seguridad y combate a la corrupción y los que piensan que no es así.
De la misma manera, el partido oficial, MORENA, encabeza las preferencias políticas de manera aplastante sobre las otras fuerzas políticas, con 46% de intención de voto, contra 19% del PAN; 17% del PRI y 6% del PRD (Alianza “Va por México”). Estas cifras nos indican que MORENA, independientemente de la “corcholata” elegida para la contienda por la presidencia de la República, no tendría rival que le disputara dicha posición. Los partidos de oposición, en 4 años, no han podido capitalizar los errores de la 4T, ni han encontrado un candidato que se conecte con el pueblo bueno y sabio y lo convenza que es la mejor alternativa para el futuro del país.
¿Qué podemos esperar para los 2 años restantes del sexenio de AMLO? Revisemos los pendientes más relevantes en su agenda: está la terminación de sus mega obras, el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas. En cuanto al Tren, está el “ecocidio” de la selva y el enorme riesgo que el sistema de cuevas y cenotes subterráneos colapse por el peso y vibración que ocasione la obra y operación del Tren. En lo que respecta a la refinería, el costo original de 8 mil millones de dólares, se triplicó, alcanzando la fabulosa suma de 20 mil millones de dólares, cantidad con la que se pudieran comprar 13 refinerías como la de Deer Park, Texas y, por otra parte, aún no hay fecha para que inicie con la producción de gasolina. El AIFA, supuestamente ya está terminado y a mediados de este mes, se van a transferir un aproximado de 50 vuelos para que empiece a trabajar.
Otras obras estratégicas de infraestructura son el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y la súper carretera de la ciudad de Oaxaca a la Costa, ambas van muy retrasadas y es poco probable que se concluyan antes de que finalicen las administraciones de Alejandro Murat y la de López Obrador. Adicionalmente, esta la empresa de reciente creación, como resultado de la “nacionalización” del litio, que se ubicará en el estado de Sonora, ya que ahí se localizan los mayores yacimientos de ese mineral estratégico. El presidente designó a Pablo Daniel Taddei, para dirigir LitioMx, quien es hijo del súper delegado Jorge Luis Taddei en dicho estado. También está pendiente cumplir la promesa de internet para todos, en su primer intento, se rescató, con una aportación de 350 millones de pesos, a la empresa “Altan Redes de Internet”, a fin de que instalara una red alterna para llegar a las comunidades más alejadas, pero fue un fracaso, ahora, la CFE será quien realice el trabajo.
Preocupa que a la CFE se le haya encomendado la tarea de instalar miles de antenas de internet y con base en su red de transmisión de electricidad, llevar el servicio a los consumidores finales, porque no tiene experiencia, ni está facultada para ello. Sergio Sarmiento, en un artículo publicado en el diario Reforma titulado “Internet para Todos”, señala que la experiencia internacional enseña que es mejor dejar este tipo de trabajos a las empresas especializadas y que, además, se viola el artículo 140 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, ya que establece que las redes de transmisión de electricidad concesionadas para uso público, no pueden ocuparse para ofrecer servicios a usuarios finales. Para dar servicio de internet al consumidor final en una zona sin concesionario, el gobierno debe hacerlo a través de Telecomunicaciones de México, hasta en tanto no exista otra oferta para los usuarios.
El acceso a internet para localidades marginadas es un un gran reto a vencer, México está rezagado en relación con otros países de América Latina, como Chile, donde el 88% de la población tiene acceso a internet o Argentina, con el 86%, nuestro país anda en el 72%. Con el acceso a internet se abrirán oportunidades para grandes sectores de la población, pero es muy importante, primero, respetar la ley y; segundo, establecer un diseño institucional adecuado para favorecer la viabilidad del proyecto, porque si va a suceder algo similar a lo que estamos viviendo con la propuesta del Presidente, de pasar el mando operativo de la Guardia Nacional a la SEDENA, a pesar de que la Constitución dice que debe ser una fuerza civil, entonces, estamos haciendo mal las cosas desde el inicio y con esta reflexión concluyo: el gran problema de la 4T, empezando por el propio Presidente, es que demuestra un desprecio por la Ley, situación que debe detonar una señal de alarma para la sociedad civil, porque si no hay respeto porel marco jurídico que regula la relación estado – sociedad, nada le impedirá al estado violentar los derechos humanos y vulnerar la democracia.

Antonio.faz2018@gmail.com

 

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