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Por: Ing. Agr. Daniel Ramírez López

Las comunidades indígenas oaxaqueñas han cultivado marihuana de manera tradicional durante siglos. Han sufrido directamente muchas de las consecuencias de la guerra a las drogas. ¿Cómo van a ser consideradas, ahora, que la marihuana se está lentamente reglamentándose y normalizándose? Una de las iniciativas más recientes que plantea la reciente administración federal es priorizar el apoyo a los pequeños productores de marihuana medicinal.

En nuestro estado la realidad de la producción en general de cannabis es esa, minifundio y familias que han utilizado la planta por generaciones como una más de sus medicinas en el traspatio.

En los 70 la sociedad estadounidense conoció y difundió el uso de plantas que producían efectos diversos, se popularizó el uso recreativo del cannabis creando una demanda, que en gran parte fue satisfecha por la producción de esas manos nativas.

Grupos de productores, custodios de especies de cannabis oaxaqueña, siempre utilizaron en su vademécum indígena especies variedad sativa, las cuales se llegaron a premiar entre los conocedores de California, logrando cepas oaxaqueñas ganar premios en medios especializados; variedades como Oaxaca Highland o Oaxaca Red se popularizaron en las calles de San Francisco y Ámsterdam, ciudades que abiertamente han podido hablar de cannabis sin restricción al respecto.

Y así, una planta que se encontraba en los traspatios comenzó a ser muy requerida; detonó una actividad económica en la región en esa época, los volúmenes de consumo no cedieron ni aun cuando el gobierno de Estados Unidos y nuestro país hicieron incontables esfuerzos para frenar el trasiego. Ahora, décadas después se vislumbra un cambio de paradigma; América del Norte tiende a la despenalización y regulación.

Los recientes testimonios de miles de usuarios médicos de cannabis hablan de las maravillas que nuestras bisabuelas ya conocían acerca de esta planta, eso ha dado pauta a que nuestro país busque la regulación también y genere una posibilidad de desarrollo para la región sur, ya que las condiciones y genética de cannabis locales de Oaxaca, que dieron premios en los años 70, y el hecho de encajar en la regulación que propone para pequeños productores, benefician a este estado de manera especial.

El cannabis es ampliamente conocido en las comunidades más pobres del estado, ha sido de muchas maneras una salida económica, acceder a la industria creciente de cannabis conlleva a competir con gigantes del orden de la empresa Philip Morris, que ha hecho inversiones billonarias en dólares para el mercado.

La legalización por venir es tema aún poco explorado por las comunidades, muchos ni siquiera están enterados. Es de urgencia capacitar y mejorar todo el sistema de la producción de cannabis en Oaxaca, ya que el cambio de paradigma al respecto conlleva a una competencia directa con las trasnacionales. Es tiempo de cambios y Oaxaca con estas oportunidades tiene la potencia para ser un digno competidor mundial de cannabis medicinal.

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