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Jennifer JIMÉNEZ

GUADALAJARA, JAL.- Es un hecho, mitad de año. Mamás perturbadas por los torbellinos que se desatan en casa. ¡Benditos los cursos de verano! diríamos muchas. Ojalá estas criaturas inocentes nos den tregua unos minutos para leer nuestra columna mensual, aunque sea escondidas en el baño. Hoy, mientras me tomo un café sin azúcar, pero sí con un chorrito de leche, les redacto estas palabras con la intensión de tomar consciencia de esa parte de nosotros que por la rutina, la familia, el trabajo o lo que sea olvidamos. Y es la de vivir con propósito.

Tal vez muchas personas se repitan, pero yo sí vivo, respiro, me muevo todos los días. Pero ¿en realidad estás viviendo? ¿O simplemente estás existiendo? ¿Hay algo más que tu rutina, tus quejas de todos los días, te despiertas con algún tipo de encomienda? no importa si se trata de una noble acción o simplemente de un propósito personal, como por ejemplo resguardar tu paz mental. ¿Hay algo de esto en tus despertares?

Si la respuesta es no, tal vez entiendas porque tú vida te sabe insípida. Estamos tan inmersos y dependientes de nuestras rutinas que creemos no tenemos tiempo para dedicar a algún propósito que no solo nos beneficie o nosotros si no a nuestro entorno. Si me permites te diré cuál podría ser tu primera encomienda, que no solo te va a provocar satisfacción y varios beneficios adicionales a ti, sino a lo que te rodea. El impacto a tu realidad se hará evidente desde los primeros días. Son cambios que no se pueden evitar.

Estoy hablando de resguardar tu paz mental día a día, defenderla de tu mismo ego, de tus juicios, percepciones. Las personas que tienen mayor dominio de sí mismos, no andan entregando su paz mental a diestra y siniestra. Estas personas que se saben gobernar, que entienden que su paz mental no es negociable, porque de lo contrario son ellos mismos los que entran en un bucle de sufrimiento y quejas, son las que regularmente tienen mayor éxito en sus encomiendas y son los que viajan ligero en la vida.

Las personas de éxito, y no solo me refiero al económico, tienden a proteger su paz mental de cualquier perturbación o fuga. Por ejemplo, si ordenan en un restaurante pollo, y les trajeron carne, eligen no entrar en conflicto y comerse la carne. ¿Por qué? Porque de lo contrario se podría propiciar un conflicto, tal vez se desate una discusión con el mesero, o tal vez no, pero tendría que esperar más tiempo por el pollo, tiempo que están más interesados en invertir en otra cosa que en esperar. ¿Pero esto sería ponerse de tapete, no hacer valer nuestros derechos?

Esta pregunta es del ego. Porque no quiere permitir verse vulnerable o que fue víctima de un atropello. Eso es la paz mental, elegir sabiamente tus acciones en vez de elegirlas dominadas por el ego. Poder estar en paz contigo y lo que te rodea pese a cualquier circunstancia es vivir en plenitud. Aclaro que en este ejemplo estamos hablando de una normalidad, podría ser que la persona por salud no come carne, y bueno es valido hacer la observación o el cambio, pero sin entrar en conflicto, ni parlamentos de esa voz indignada por el error.

Se trata de quitarnos el velo, dejar a un lado la actitud a la defensiva que solemos llevar en la bolsa y rendirnos a la idea de que siempre estará por encima de cualquier cosa nuestra paz mental, nuestra tranquilidad interna, nuestra plenitud. Créanme que con ese propósito diario el impacto en sus vidas y en la vida de los demás será significativo. El favor más grande que hacemos no es hacía los demás, es hacía nosotros, y que al mismo tiempo se proyecta en toda nuestra realidad.

*Escritora e instructora de meditación. Apasionada por los temas espirituales y de superación personal. He tomado diferentes estudios, diplomados y cursos que me han llevado a conocer y compartir lo que aprendo y experimento sobre el poder de nuestra mente y espíritu.

 

 

 

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