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Texto: Francisco López Martínez/ Joel F. Gálvez Vivar

Fotos: Facebook

Huajuapan de León, Oaxaca. Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y Robert Francis Prevost, Papa León XIV, ambos nacidos en suelo americano, hoy representan la potencia mundial, Trump en el ámbito político y militar del mundo, Robert en el campo religioso, Obispo de Roma, Papa León XIV y guía espiritual del mundo.

Trump, en su segundo mandato de cuatro años, impone el liderazgo de los Estados Unidos de Norteamérica, a través de la bayoneta, tanques blindados y soldados; mientras que el Cardenal Robert Francis Prevost, aunque nacionalizado peruano en sus venas corre sangre gringa, impone el dogma de la iglesia católica, bajo el argumento de que es universal, predica el evangelio de Cristo, con el ejército eclesiástico y monjas de diferentes órdenes, pero todos con un mismo espíritu y objetivo, conquistar el mundo para la Gloria de Dios.

Trump tiene poder limitado, le quedan tres años para el término de su mandato, en este lapso suficiente para hacer de su país, fuerte potencia a nivel mundial, no importa seguir lineamientos legales, como el derecho internacional o los artículos 1 al 3 de las Naciones Unidas, para invadir países donde los gobernantes reprimen derechos individuales de sus gobernados, como ocurrió en Venezuela. Aclama y reconoce el valor y fortaleza de sus soldados que en tiempo récord cumplieron con la misión de capturar al dictador Nicolás Maduro y la esposa de este, Cilia Flores, sacándolos del país para enfrentar la justicia estadounidense por narcotráfico, terrorismo, conspiración y posesión de armas contra la unión americana.

Robert Francis Prevost, su papado no tiene límites, a no ser que quiera renunciar, el papado, es casi eterno, hasta que se muera terminará su reinado, enfrenta en el mundo muchos problemas, además de los propios del Vaticano, donde Jorge Mario Bergoglio, Papa Francisco, de origen latinoamericano, argentino de nacimiento, enfrentó a un gigantesco monstruo, el fraude y saqueo del banco del Vaticano, traiciones de su allegado que robó documentos importantes que redactó y los tenía en su mesa de trabajo.

Son los enemigos de casa los que encarará el Papa León XIV, luego asumirá los retos del mundo, como el de Rusia contra Ucrania, ahora mismo, debe de estar analizando a profundidad la situación que prevalece en Venezuela, aunque condenó los hechos de manera pública como estadounidense de origen, sus hermanos de sangre claman su liderazgo como máximo jerarca del catolicismo, dotado de fuerza moral y espiritual.

Karol Joseph Woytila, Juan Pablo II, con valentía asumió la problemática de su natal Polonia, cuya situación era lo mismo que vivía o viven los venezolanos, entonces León XIV, no puede deslindarse de la gran responsabilidad que tiene, con autoridad moral y espiritual, máxime que fue obispo en Chicayo, Perú, Latinoamérica, entonces, tiene poder y obligación de hacer prevalecer en el mundo el mandamiento de Jesucristo, cuya doctrina debe de permanecer viva y actuante en la mente y corazón de todo individuo o cristiano, aunque también el de mayor envergadura es la pederastía que permea entre los sacerdotes, acciones que no solo empañan, sino que manchan y oscurecen la labor apostólica de la iglesia católica universal.

Ambos, Trump y Robert Francis Prevost representan una potencia mundial, aunque pareciesen polos opuestos, pero no es así, Trump es Presidente y no se anda con niñerías, es el hombre fuerte del mundo, además como tal ya ordenó que se investigue a políticos mexicanos que tienen nexos con la delincuencia organizada, si lo dice es porque ya tiene información clara y precisa sobre el particular.
Robert Francis Prevost, por su parte, espera que su Estado Mayor programe con prontitud su visita a México, postrarse ante la imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe, la morenita del Tepeyac, para encomendar su Papado a la sombra y protección de la Guadalupana, durante su visita conminará a los sacerdotes de México, para evitar que caminen a dos metros sobre la tierra con prepotencia, enriquecimiento ilícito, pudiese ser que con nexos con la delincuencia organizada.
En fin, Trump lo sabe y lo sabe muy bien porque sus agentes de la DEA, FBI y CIA, indudablemente están haciendo esa labor en territorio mexicano, aunque la Presidenta Claudia Sheinbaum, diga a México se le respeta.
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