- Según la Organización Mundial de la Salud:
Los trastornos emocionales surgen habitualmente durante la adolescencia. Además de la depresión o la ansiedad, pueden experimentar reacciones excesivas de irritabilidad, frustración o enojo, cambios rápidos e inesperados de estado de ánimo y arrebatos emocionales. También pueden desarrollar síntomas físicos relacionados con su situación emocional, como dolor de estómago, dolor de cabeza o náuseas.
Los trastornos emocionales pueden afectar profundamente el rendimiento académico y la asistencia escolar. El retraimiento social puede exacerbar el aislamiento y la soledad. En el peor de los casos, la depresión puede conducir al suicidio.
HISTORIAL
Desde que era niña me sentía triste o enojada, esas dos emociones siempre me acompañaron; me daban muchas ganas de llorar o me peleaba con mis compañeras aunque no había ningún motivo aparente, simplemente amanecía así, o muy triste o muy enojada. Recuerdo ver cómo mis compañeras del colegio jugaban y todo el tiempo sonreían, pero yo me sentía diferente. Me daba miedo integrarme, me daba miedo la gente mayor, y casi siempre estaba sola. Esto me ocasionaba más tristeza porque no podía socializar ni hacer amistades.
Con el tiempo, las amistades que llegué a tener eran porque ellas se me acercaban; me ponía roja, me sudaban las manos, empezaba a tartamudear, no podía hablar en público. Las amigas que tenía casi siempre me preguntaban si estaba enojada o si ellas habían hecho algo para molestarme, no tenía respuesta para eso, solo sabía que unos días me quería morir y otros, deseaba matar a mis compañeras. En la escuela todo el tiempo había eventos festivos y culturales como oratoria, y yo no podía dormir pensando que, al participar en ellos, la gente vería mis errores y se burlarían de mí.
Fui creciendo y alejándome de la gente más y más, esto me hacía sentir muy triste, tenía depresión, empecé a faltar a la escuela porque me daba miedo salir a la calle; podía imaginar algo trágico si ponía un pie fuera de mi casa, incluso estando en ella tenía miedo, me escondía debajo de la cama o dentro del ropero y me ponía a llorar; no entendía por qué todos hacían su vida normal y yo no. No comía por días o comía en exceso, dormía todo el día y en las noches tenía insomnio, comenzaba el círculo de nuevo.
Cuando llegué a la universidad todo fue empeorando. Tuve la oportunidad de irme a estudiar a otro Estado pero no pude, la idea de estar fuera de mi casa me daba vómito; caí en depresión de solo pensar en dejar a mi familia, pero fue peor cuando decidí quedarme porque sabía que ya no tendría otra oportunidad e intenté suicidarme; me sentía sola, enojada y frustrada, y los síntomas empeoraron.
Mis padres me apoyaron para estudiar aquí, pero con la depresión y los miedos de salir a la calle me fue imposible continuar. Me escondía de mi familia para que no supieran que faltaba a la escuela, cuando supuestamente era la hora de llegar a mi casa me sentía enojada con mi familia y conmigo, porque no entendía qué era lo que me hacía actuar de esa forma y me desquitaba con mis padres; llegaba gritando y peleando, incluso llegué a los golpes con mi hermana porque ella sí podía ir a la escuela y hacer una vida normal. Un día mi papá vio cuando me escondía y me preguntó qué sucedía, lo único que pude responder era que no sabía, pero que ya no podía seguir viviendo con lo que sentía.
Fue entonces que llegué al Movimiento Buena Voluntad 24 Horas de Neuróticos Anónimos y mi angustia comenzó a bajar. Empecé a ir a la escuela, ya no sentía ese miedo asfixiante, podía participar en la escuela y tener amigos; todavía me ponía roja pero era menos frecuente y ya no me sentía tan mal.
Mi coraje también desapareció, me sentía feliz de poder hacer las cosas normales que una persona de mi edad hacía, y junto con esto mejoró la relación con mis padres y mi hermana; llegaba a mi casa contenta y les contaba cómo había sido mi rutina escolar. Ellos estaban más felices que yo, porque su hija tenía motivación para vivir.
Pero cuando empezó la pandemia sentí miedo porque de nuevo iba a estar encerrada en mi casa todo el tiempo, y mi temor era que nuevamente mi inseguridad y depresión fueran más fuertes que yo. Recordé lo difícil que fue hablar con los que eran mis amigos, salir de mi casa y sentía que ya no podría hablarle a nadie más, pero en el grupo no me dejaron sola, seguí asistiendo a distancia, por llamadas, siempre que me sentía mal, con depresión o ganas de esconderme. La escuela es en línea, pero todavía nos piden que participemos y puedo hacerlo, me llevo con mis compañeros y más personas. El grupo me ha ayudado a ir dejando mis cambios de humor y mis miedos, y a vivir mejor.
Correo electrónico: grupobvoaxaca@hotmail.com
página web: www.neuroticosanónimosbvoax.org.mx
-fb@nabvoaxaca
-twitter@nabvoaxaca
-instagram@nabvoaxaca
-YouTube @nabvoaxaca
SERVICIOS GRATUITOS:
- SERVICIO TELEFÓNICO LAS 24 HRS.
- GUARDERÍA
- CASA-HOGAR
- VISITAS DOMICILIARIAS
- NEUR-A-TEEN
- JUNTAS A INSTITUCIONES
GRUPO B.V.”MARGARITA MAZA”
UBICADO EN CALLE MARGARITA MAZA DE JUÁREZ,
NÚM. 218, CENTRO, OAXACA DE JUÁREZ.
TEL.951 5130280.









