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Por: Biólogo Daniel Ramírez López

Mientras el tabaco cuesta a la economía mundial 200,000 millones de dólares cada año y en un año fallecen 29 de cada 100 personas en México por enfermedades relacionadas con el tabaco, como las cardiopatías isquémicas, la marihuana está demostrando combatir el cáncer y otras enfermedades.

Algunos estudios señalan que los cannabinoides de la planta pueden ser capaces de destruir tumores cancerígenos y tratar la enfermedad, además de mitigar los devastadores efectos secundarios de la quimioterapia, la marihuana tiene beneficios en la salud y no solo en los pacientes de cáncer.

El tabaquismo es responsable del 33 % de los casos de cáncer en hombres y del 10 % en mujeres, está relacionado directamente con el 90 % de los casos de cáncer de pulmón y el 50 % de los casos de cáncer de vejiga están ligados al tabaco.

El cannabis podría convertirse en una alternativa a los opioides y los fármacos antiinflamatorios recetados para aliviar el dolor en casos de enfermedad renal crónica.

Uno de cada dos fumadores muere prematuramente a consecuencia del tabaquismo, la mitad lo hace antes de los 65 años. El 80 % de las víctimas de ataques de miocardio menores de 45 años son fumadores.

Cada año podrían morir ocho millones de personas en todo el mundo a causa del tabaco de aquí a 2030, según un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2008. El 80 % de estas muertes se producirían en países en vías de desarrollo.

Entre 80,000 y 100,000 jóvenes de todo el mundo se hacen adictos al tabaco cada día. Los jóvenes fumadores tienen una mayor incidencia de infecciones respiratorias.

Cada vez más se reconoce que la ilegalidad de la adquisición y consumo de la marihuana, fomenta los mercados negros y los delitos asociados al tráfico.

Por otra parte, los argumentos jurídicos más recientes han concluido que proscribir el consumo recreativo de la marihuana atenta contra el derecho al libre desarrollo de la personalidad. Por lo que se ha defendido la necesidad de construir una nueva política de drogas.

La ilegalidad fomenta los mercados negros y los delitos asociados al tráfico.

La marihuana no sólo es la droga más consumida en el país, es el mercado que genera más dinero ilícito. Dinero sucio que permite financiar otras actividades delictivas.

La legalización podría incidir en tratar a los adictos como enfermos y no como criminales, aminorar los ingresos de los cárteles, disminuir la violencia y el número de muertos por la lucha contra el narcotráfico

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