RAZÓN, TESÓN Y CORAZÓN
Por Alejandro Ruiz Robles
“¡EL CAMINO SINUOSO!”
“No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”. (Séneca)
VIVIENTES Y SINTIENTES.
CIUDAD DE MEXICO.- Si bien, desde hace años la literatura y los medios de entretenimiento como el cine nos han traído a nuestros hogares las historias de cadáveres reanimados; desde hace aproximadamente 20 años, existe una extraña fascinación de la cultura denominada “pop” por éstos y a los que comúnmente se les llama “zombies”, atendiendo a la influencia del folclore haitiano.
Estos seres que por arte de magia, ritos esotéricos o motivos científicos tienen movimientos limitados, instinto insaciable y nula voluntad son parte de las fantasías de todo el mundo.
Basta ver películas de vudú, virus, infecciones o radiaciones no controladas para justificar una trama de aventuras, violencia y con razón, críticas a diversas acciones de la sociedad.
Dependiendo del enfoque del director o autor, pueden carecer de vida, sentir o razonar; no obstante, estamos siempre en presencia de hambre o sed voraces que los lleva a atacar a las personas comunes. Usualmente, entre zombies no hay ataques.
Si esto lo extrapolamos a nuestros días, nos damos cuenta de que estamos ante un panorama similar, la gente sin aspiraciones, mediocres o con las mismas costumbres nefastas … ¡se compadecen entre sí, sin combatir entre sí!
Es decir, siempre están pendientes de las personas que destacan por sus características, condiciones o simplemente, sobresalen por su esfuerzo de no ser como los demás.
Ante este contexto, pareciera que este tipo de comunidades no tiene castigos para los que son iguales, únicamente para quienes se distinguen por su valor y sus aportes.
LOS HÁBITOS QUE DESTRUYEN
Si hay algo común que percibo en mis actividades diarias, es que la mayoría de la gente busca mejorar como personas y profesionales; no obstante, es creciente el abuso de alcohol o sustancias en el medio y lastimosamente, cada vez más alcanzan a personas cercanas que son importantes en mi vida.
Para estos últimos, pareciera que no hay lugar para cambios positivos y de hecho, me llama la atención que, en momentos de fe, hay quienes se manifiestan de maneras inverosímiles, sumamente distantes de lo que los preceptos morales que en sus cinco sentidos observaban; a veces también asumen divinidad al pretender que la esperanza los llevara a desear que cualquier bebida que les llegue se transforme en vino; o bien, que su sangre sea alcohol y que sus ostias sean pastillas o algún otro insumo adictivo que los lleve al paraíso que imaginan que no tiene nada que ver con aquel que les dijeron que encontrarían su paz.
Para ellos no hay más apóstoles que los que se hermanan en sus vicios y en su visión, sus familias son como Judas o Pedro que están para negarlos o traicionarlos.
No hay más rito que el que los mantenga en el consumo, ni más satisfacción que la que los lleve a mantener su realidad.
De hecho, por más que haya juramentaciones o mandas, cualquier santidad cuenta hasta en tanto su voluntad de abstención se mantenga.
El dolor de sus familias o las personas que los aman tienen relevancia, en la medida que ellos permanezcan en su estado placentero; no hay más razón que la que su egoísmo les permita considerar.
El panorama suele ser triste para quienes los padecemos, pero así es la vida que ellos han elegido; después de todo … ¿quiénes somos para calificar una vida ajena?
¡EL GRITO DESESPERADO!
¿Cuántas veces no hemos escuchado que debemos estar atentos para quienes solicitan apoyo?
O bien, ¿cómo podemos permanecer ciegos ante las muestras desesperadas de auxilio?
Por último, ¿quiénes somos para negarle una mano al necesitado?
Sin duda estas son grandes interrogantes, sólo que me cuestiono algo más importante, ante el panorama de zombies a nuestro alrededor o adictos que nos lastiman al interior … ¿qué debemos hacer para percatarnos que somos nosotros quienes necesitamos ayuda?
¿Cómo pretender ayudar a otros si no estamos para ayudarnos a nosotros?
Y con ello, surge un nuevo cuestionamiento … ¿quién será la persona que me tienda su mano?
Pretender que alguien que no está en plenitud nos apoye, quizás sea demasiado. Es cierto que Guillermo del Toro en su película Frankenstein nos habló de la sensibilidad que pueden tener aquellos que la sociedad califica como “monstruos”, pero aquí debemos de partir del hecho de que él no buscaba afectar a terceros sin motivos; desafortunadamente, tal premisa no aplica para los referidos. Sean zombies o adictos, su visión por demás egocentrista no está para ver por otros, como consecuencia, no hay razón para considerarlos por más afecto o importancia que puedan llegar a tener.
Dada esa situación … ¿en quién confiar cuando caemos?
ANTE LA INCERTIDUMBRE
Por experiencia sabemos que debemos cumplir con una regla básica de la vida: “yo estoy bien, tú estás bien”, misma que buscamos aplicar de manera estoica a diario para mejorar como persona. Tenemos como propósito llevar una vida más feliz y efectiva con nuestro círculo cercano, evitando con ello, comportamientos nocivos o conductas negativas que nos lleven a situaciones adversas.
Desde luego que tenemos errores, pero sabemos que mucha de nuestra valía radica en la autoaceptación, el compromiso personal y la mejora en las relaciones interpersonales buscando siempre asumir una postura de igualdad y mostrar respeto incondicional.
Si algún lector desea ahondar al respecto, basta que consulte los textos de Thomas Harris y Eric Berne.
En la vida hay altas y bajas, razón por la cual, siempre estaremos para escuchar con atención a quien lo requiera y nuestra virtud estará aprueba para elegir a la persona generosa que nos arrope con su conocimiento o experiencia.
Nuestras dudas o inquietudes no están para compartirlas con todos, pero si están para aprender de todos; en el entendido de que por más malos que sean los hábitos, erróneas las actitudes o malintencionadas las acciones, tendremos el criterio para separar lo positivo de lo negativo, es decir, tomar lo que nos beneficia y dejar ir lo que nos perjudica.
Quizás sea difícil, elegir al oyente, pero seguramente lo será más el reponernos de un consejo mal dado o malintencionado.
Estar bien cuando uno abre una cantidad de opciones de crecimiento y hacerlo al lado de quien está igual, nos da la posibilidad de alcanzar metas conjuntas que enriquezcan nuestras vidas … ¿estás de acuerdo?
EL VALOR DE ESTAR PRESENTE
De pequeño me enseñaron un refrán referente a que “en la cama y en la cárcel se conocen a los amigos” y si bien es cierto que no es necesario ser tan drástico o extremista, en la vida he aprendido que todos se suben al barco del éxito, pero son pocos los que te acompañan en la balsa que está frente al oleaje y tristemente, en los dos lugares estamos, tales situaciones son parte de la vida.
Encontrar personas que honren a la amistad, al respeto, a la incondicionalidad, a la honestidad o a la lealtad, entre otras cualidades, deben ser parte de nuestros activos personales, pues seguro que son tesoros vivientes.
Por simple congruencia, considero que el tenerlos presentes en nuestro camino, significa que somos igual que ellos; es curioso, pero lejos de tenerlos en sí como un destino final hacen que el lugar en que los encontremos se convierta en nuestro sitio favorito.
Es muy probable que si somos la compañía perfecta en la cual otros se sientan confiados, comprendidos, apoyados, respetados y apreciados, ellos nos brinden lo mismo, habría una conexión genuina que nos invitaría a abrirnos y ser quienes somos. Los valores aflorarían y si bien es cierto que pudiera no haber respuestas a las inquietudes, el sólo hecho de sabernos escuchados y decirlo, puede a cualquiera dejarnos en una mejor posición.
Desde luego que nosotros no podemos cambiar el mundo, pero si está en nuestra mano cambiar nuestro mundo, darle color por más gris que sea, buscar la luz en la oscuridad y, sobre todo, abrir puertas donde no las hay.
En fin, ante las situaciones más adversas hagamos presencia para quienes nos importan y seamos bendecidos con la presencia de a quienes importamos; en el entendido que la ausencia será para los que no nos procuran.
La vida es reciprocidad … ¿TE HABÍAS PERCATADO DE ELLO?

Facebook: @RuizRoblesCP22 Twitter: @22Publica Lin1kedin: Correduría Pública 22
Posdata: ¡Presente en CONACIGE 2026!

Importante: Síguenos “EN TUS PROPIAS PALABRAS” todos los miércoles de 13 a 15 horas a través de www.wowmx.tv o www.astl.tv … ¡Seguimos emprendiendo con valores! … ¡Te esperamos!








