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¿QUÉ ESPERAN LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DEL RECIÉN INTEGRADO CONSEJO NACIONAL INDÍGENA?

PEDRO MARTINEZ LARA
(pmtzlara@hotmail.com)
(II PARTE)

Debido a ciertos temas que abordamos en semanas anteriores hasta ahora podemos retomar la continuación del artículo dedicado a la imposición por el INPI del llamado “Consejo Nacional Indígena” como órgano “representativo” de los alrededor de 23.2 millones de personas que se autoadscriben como indígenas y Afromexicanos, mismas que se asientan en territorios definidos de más de 23 de las 32 entidades federativas que conforman la República mexicana.

Recordemos que fueron quienes encabezan los Centros Coordinadores dependientes del INPI los que por instrucciones de su jefe nacional, el licenciado Adelfo Regino Montes, realizaron durante los llamados “Foros Regionales” la selección de las personas que debían asistir a la reunión nacional realizada en el Palacio de las Bellas Artes de la CDMX, donde designaron a las y los integrantes de dicho Consejo, el cual ha sido ungido como el órgano interlocutor oficial de los pueblos indígenas y afromexicano con las distintas instituciones del Gobierno Federal, a efecto de que por su conducto se realicen las demandas y añejos reclamos de justicia y bienestar que por siglos les han sido negados; existiendo numerosas carencias que han caído en el olvido o simplemente fueron archivadas por las dependencias, incluida el propio INPI donde la mayoría de sus funcionarios solo se dedican a administrar los problemas de los pueblos, en vez de resolverlos a través de acciones acordadas con ellos.
Una muestra innegable de esa indiferencia con la que actúan las actuales autoridades del INPI, es el caso del conflicto con las comunidades Ñañús (Otomíes), que han mantenido una protesta a lo largo de varios años, mediante la toma de una parte de las instalaciones del INPI en la CDMX, sin que hasta ahora su titular haya procurado buscar junto con estos hermanos, una alternativa conciliatoria que solucione dicho problema, por lo que desafortunadamente, se han perdido importantes recursos presupuestales en pagos de renta, que bien pudieron haberse destinado a la implementación de proyectos de apoyo a la alimentación de estas comunidades originarias que tanto lo requieren. Con dicho conflicto, Adelfo Regino ha evidenciado su gran incapacidad para manejar una institución tan noble como el actual INPI, que fue creado para apoyar en la erradicación de los graves rezagos que sufren estas comunidades que son las más empobrecidas del país.
Otra denuncia que surge en un creciente número de regiones en las que operan los Centros Coordinadores de Pueblos Indígenas es la planteada por integrantes (mujeres y hombres) del personal formado por profesionales y administrativos, que han prestado sus servicios en esa institución por muchos años y ahora levantan sus voces y organizan marchas de protesta en sus centros de trabajo, para denunciar abiertamente el nepotismo de Adelfo Regino, quien ha contratado a familiares y compadres para ocupar importantes posiciones administrativas en el INPI, colocando además a sus amigos, paisanos y a un hermano carnal que interviene en todos las contrataciones de obras concesionadas por ese organismo, sin ser siquiera parte de su personal.
Además, las Direcciones de los Centros Coordinadores se encuentran en manos de personas que no tienen ni la visión, ni mucho menos la más elemental preparación para dirigir dichas unidades regionales y para colmo se dan casos en que una misma persona es designada para dirigir de manera simultánea dos Centros Coordinadores, como sucede en la zona Huave de San Mateo del Mar y la zona Chontal de San Pedro Huamelula, ambas de la Región del Istmo de Tehuantepec. Asimismo, es ampliamente sabido que la Directora del Centro Coordinador de Huautla de Jiménez, Oax., que es una profesora jubilada de Educación Indígena, solo se dedica a la “politiquería” regional y jamás atiende a las comunidades en sus oficinas del INPI de la Región Mazateca.
En cuanto a la zona Mixe Alta, en San Pedro y San Pablo Ayutla, designaron como Director a otro Profesor jubilado de nombre Filadelfo, cuyos únicos méritos son los de ser paisano y compadre de Adelfo Regino, pero no tiene ni la más remota idea de cuáles son sus funciones al frente del equipo técnico de trabajo que él debe coordinar para brindar a la población Ayuuk los apoyos que requiere para combatir la aguda pobreza y marginación en que se debate.
En otro orden de ideas, las y los trabajadores del INPI han enviado sus denuncias por escrito al Presidente de la República, para acusar con pruebas al equipo que dirige Adelfo Regino por actuar con prepotencia y discriminación desplazando a las y los trabajadores de base de sus funciones técnicas, a través de la contratación por honorarios de Promotores Culturales indígenas a quienes se les responsabiliza de la implementación de proyectos que desconocen y sin impartirles ningún tipo de capacitación previa; por esa razón son las propias comunidades indígenas las que al ver los desastres que están ocurriendo, han exigido al gobierno federal que se les atienda eficazmente a través de los programas económicos, sociales, de justicia y culturales que deben ser coordinados por personal con amplia experiencia.

Otros vicios persistentes son, por un lado, la creciente corrupción que se da al poner como beneficiarios de los distintos programas a sus familiares y amigos (incluso hasta se sabe que la mamá del Lic. Adelfo Regino es beneficiaria de un proyecto del INPI) y por otro, los escandalosos actos de acoso sexual realizados por algunos colaboradores cercanos, los que han sido denunciados por empleadas del INPI que han sido atacadas y despedidas de sus centros de trabajo. También han afectado a otras que ya cuentan con antigüedad en el servicio, pidiéndoles sus renuncias o exigiéndoles que se jubilen en forma anticipada para que desocupen sus plazas y puedan ser otorgadas a sus incondicionales.

Finalmente, es lamentable que recientemente el Presidente de la República ha enviado al Congreso de la Unión la Reforma en materia de Derechos de los Pueblos Indígenas y comunidades Afromexicanas para incorporar en el Artículo Segundo Constitucional su reconocimiento como sujetos de derecho público, así como su libre determinación y autonomía, que seguramente será aprobada en forma unánime por todas las fracciones parlamentarias del Legislativo; sin embargo, será sumamente difícil que dicha reforma pueda ser instrumentada y aplicada con eficacia, por quienes hoy dirigen o forman parte del equipo coordinador del INPI, ya que por su incapacidad, pero sobre todo, por su falta de interés y de oficio político, el cual ni siquiera les ha permitido conducir adecuadamente las Consultas Indígenas que se han realizado hasta ahora; no podrán generar las ni las políticas públicas, ni los mecanismos operativos que son necesarios para lograr la eficaz instrumentación de esa nueva legislación.
Entre numerosos dirigentes indígenas y afromexicanos de todo el país, así como en diversas organizaciones sociales y el propio personal de esa institución que hoy dirige el multicitado personaje Adelfo Regino, existe mucha desconfianza y grandes temores de que la nueva Presidenta de la República, la Dra. Claudia Sheinbaum, quien tomará posesión en este mismo año, vaya a ratificar en su puesto a dicho servidor público; porque si eso llegara a suceder, sería sumamente lamentable, injusto y hasta desastroso, ya que significaría para los Pueblos originarios y las comunidades Afromexicanas el retraso de otros seis años, en la lucha que históricamente han enfrentado para superar los altos índices de pobreza y marginación que han padecido a lo largo de varios siglos en los que han sido víctimas del abandono, la explotación y
el despojo.
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