Compartir

Roberto PACHECO BERISTÁIN
Fotografías: Cortesía MYA CONSULTING

Desde que tengo memoria, en mis recuerdos más antiguos he podido disfrutar y deleitarme con los sabores más extraordinarios que podría haber probado en cualquier otra vida. Hablo de los sabores de la cocina de mi madre Mago, donde cada platillo está lleno de amor y entrega.

Cuando reflexiono sobre mi madre, sobre cómo ha logrado todo lo que ha hecho y qué valores la han llevado hasta donde está hoy, me quedo atónito al reconocer que el amor ha sido siempre su mayor estandarte. Mago posee un don excepcional de adaptabilidad y resiliencia. Es una persona que lo ha dado todo por su familia y su trabajo. Resulta fascinante escuchar su pasión por la vida y por la creación de ideas, mismas que pone constantemente en práctica en su cocina.

Mi madre es una cocinera tradicional única en su tipo. Creció aprendiendo recetas poblanas junto a mi abuela Eufracia, pues mi abuelo Baldomero nació en Puebla. Así, incluso si su repertorio inicial venía más del centro del país que de Oaxaca, hoy en día, para muchos oaxaqueños su comida representa una puerta al pasado culinario de sus familias, evocando recuerdos llenos de cariño en el presente, algo a lo que ella llama la “Memoria Culinaria”.

A menudo nos preguntamos si el don de la cocina se trae o se construye. Como en muchos otros ámbitos profesionales, ambas cosas van de la mano, y es muy particular encontrar casos donde ambos confluyen en una misma persona. Ver a mi madre levantarse cada mañana, lista para entrar de lleno a su cocina sin faltar casi nunca, salvo por contadas razones de salud, me ha permitido crecer con un ejemplo profundo de disciplina y una inspiración constante.

 

 

 

 

 

 

 

Además, he podido observar muy de cerca su proceso creativo al elaborar sus recetas. Es entonces cuando se comprende plenamente el éxito que representa. El pensamiento lógico que aplica en cada preparación, mismo que desarrollo en su etapa de estudios como química en alimentos, es una demostración de arte puro que culmina en su sello más distintivo, su extraordinario sazón.

Por otra parte, mi madre posee valores identitarios sólidos y profundamente arraigados. Siempre ha preferido que su trabajo hable por ella y no ella por su trabajo. Mago se ha mantenido concentrada en su labor cotidiana, sin buscar exposición mediática en una industria que suele premiar precisamente eso. Ella es uno de esos ejemplos donde la recompensa más grande y satisfactoria se encuentra en la relación íntima entre una persona y su pasión.

Compartir