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  • Por: Maestro José Ma. Villalobos Rodríguez.

Los argentinos tienden a ser exagerados y echadores sobre lo que saben hacer bien. Su industria automotriz no ha alcanzado la excelencia pese a tener años de intentarlo. Su industria turística no logra despegar porqué sus costos están muy alejados del bolsillo de la clase media mundial o local.
Su tecnología informática —si bien ha progresado tiende a tener el paraguas del proteccionismo para favorecer al proveedor local.
En bebidas o lácteos tienden a bloquear a la competencia. La mayoría de los profesionistas laboran para gobierno, se sindicaliza y prefiere un pago quincenal mediocre —pero seguro.
Siendo una potencia en producción de alimentos tiene población propia con hambre y pobreza. Su cinematografía registra contados éxitos. Sus centros universitarios ni fu ni fa. Su alta tendencia a endeudarse como nación provoca que la especulación financiera sea tan común como el frío en invierno. Sus organizaciones de empresarios poco atisban en mercados muy competidos y se limitan a ver hacia Brasil —como cliente preferencial, casi único. Su sistema de salud está altamente influido por el corporativismo sindical —más comprometido con los logros y prestaciones que con la salud de los pacientes.
Los jóvenes emprendedores argentinos salen de su país y se van a Miami o a Madrid porque la seguridad para quien innova germina mejor lejos de Buenos Aires.
Eso si en cuanto a sentirse los argentinos los mejores del mundo en muchos campos no tienen igual. En México, por lo contrario, somos muy dados a sentirnos menos y a no reconocer lo que hacemos mejor dentro o fuera de nuestras fronteras.
En este escrito pretendo enlistar lo que hemos avanzado y muy poco reconocemos o nos enteramos. Con tal diversidad cultural productiva los mexicanos han obtenido mercado y reconocimiento mundial en cinematografía, música popular y clásica, arquitectura, ballet o pintura, producción televisa y de difusión cultural. En pensamiento trascendente universal México ha sido exitoso de la mano de sus escritores, poetas, cuentistas, novelistas, filósofos, ensayistas y científicos.
De nuestras clases medias han surgido magníficos financieros, ambientalistas, médicos especialistas, biomédicos, agrónomos, virólogos, abogados en derechos humanos y del medio ambiente.
México contribuye al bienestar de la humanidad con la formación de expertos en nanomateriales, en genética, inteligencia artificial, robótica, biomedicina y cuidado del medio ambiente.
Somos un país con reconocidos investigadores de los efectos del cambio climático sobre el presente y futuro de la humanidad, hemos desarrollado un conocimiento propio sobre la gestión de riesgos por desastres naturales o antropogénicos, de control de daños en poblaciones afectadas por huracanes o sequías, contamos con experiencias exitosas en rescate de zonas boscosas, en planeación del desarrollo de ciudades medias, en telecomunicaciones estamos avanzando rápidamente hacia ser una nación cada vez más sólida en el uso de lo digital.
Nuestro territorio por extenso genera retos formidables en planeación del uso del suelo, en la ministración de recursos naturales efectuada pensando en las siguientes generaciones, en el Bajío se hizo una transición gradual y exitosa de lo rural a lo urbano, de lo agropecuario a lo agroindustrial, de lo artesanal a lo industrial.
Se cuenta en el Bajío y Norte de México con una red de autopistas y ferrocarril de carga tan avanzado que justifica que una de las mayores empresas ferroviarias de Canadá integre en sus rutas las que hoy lleva de Nuevo Laredo a Ciudad de México la carga por Kansas City Railroad.
El mercado que representa el Valle de México con cerca de 26 millones de habitantes significa una demanda gigantesca de bienes y servicios. Alberga cerca de 350 campus universitarios, la mayoría de los centros de post grado de Latinoamérica y una variedad de atractivos turísticos, culturales y de paisaje.
Las zonas metropolitanas de Monterrey, Ciudad Juárez, Tijuana, Reynosa, Saltillo, San Luis Potosí, Aguascalientes, Matamoros, Nuevo Laredo, Altamira, Chihuahua, Hermosillo o Querétaro representan el éxito del Tratado de Libre Comercio Canadá – Estados Unidos – México.
Estas ciudades hace 40 años eran nada frente a lo que hoy son en calidad de vida para sus habitantes, en cuanto a pujanza industrial y tecnológica, en cuanto a oferta educativo de calidad y sobre todo en cuanto a la clase media que integran como motor de emprendimiento y cohesión social.
En minería y metalurgia destacan Fresnillo, Monclova, los estados de Durango, Guerrero, Sinaloa, Sonora y Coahuila y Oaxaca que han dado un gran salto en competitividad y apoyo al desarrollo local de proveedores y empresas de logística.
En medicina tenemos centros de formación de excelencia en Guadalajara, Valle de México y Zona Metropolitana de Monterrey. Los hospitales y escuelas de la Marina Armada y de la Defensa Nacional forman profesionales de la salud de muy alto nivel y procedentes de todo el país.
En Querétaro y municipios conurbados se encuentra un muy exitoso conjunto de empresas ligadas a la fabricación de aeronaves canadienses y helicópteros de vanguardia de la Unión Europea, al proceso de lácteos, en metalurgia especializada y la producción de componentes automotrices. Sigue creciendo esta urbe con nuevos parques industriales y una de las mejores redes de hospitales privados de excelencia. Su sistema de transporte urbano es de los mejores del país y cuenta con seguridad pública y servicios bancarios de calidad.
Los mexicanos no hemos valorado lo suficiente nuestros avances y tendemos más a hablar de pobreza urbana, rural, extrema o de capacidades y poco del vaso lleno.
La historia del desarrollo económico en el mundo demuestra que una zona en desarrollo atrae población de otras que no lo tienen. Así en Ciudad Juárez, Tijuana o Reynosa sus actuales pobladores en edad de trabajar emigraron de Michoacán, Oaxaca, Veracruz o Zacatecas y se integraron a una región con mayor pujanza y competitividad que la que había en Huajuapan, Morelia, Orizaba o Juchipila.
Históricamente las regiones o ciudades exitosas atraen migrantes que van a aportar su conocimiento y su iniciativa desde zonas menos afortunadas. No es lo mismo que tu vecino sea Guatemala o Belice a que sea Texas o California. Así la emigración no es un tema que de pena sino algo natural en toda la historia de la humanidad.
El auge del Imperio Romano atrajo a emigrantes de Asia Menor, la industrialización de Inglaterra jaló a campesinos analfabetas a ciudades industriales como Manchester, la de China se hizo repatriando o formando talento en el extranjero, los mejores investigadores en nuevos productos alimenticios a base de soya en universidades en Illinois vinieron de Texcoco en el estado de México, los mejores expertos en cambio climático de origen mexicano se formaron en universidades de California con mentores japoneses.
En 50 años en México hemos superado sismos, huracanes, sequías, epidemias por virus importados, explosiones de hidrocarburos, cárteles desde la A hasta la Z, transiciones democráticas, suspensiones de pagos de la deuda pública, quiebra de grupos industriales públicos o privados, hiperinflaciones, mega devaluaciones, “TESOBONOS” sin fondos, fraudes bancarios, escasez de crédito, altísimas tasas de interés en términos reales, iglesias de o no fanáticos, regiones de plomo o plata, Presidentes mudos y hablantines, 4T y sus derivados, “ARRIBA Y ADELANTE” y “LAFAMILIA ES PRIMERO” más lo que se acumule.
Pocos países en el mundo han pasado por las tribulaciones que hemos soportado los mexicanos. Seamos un poco más objetivos y dejemos de sentirnos menos de lo que la evidencia muestra. Pasamos de ser una dictadura blanda a una democracia en construcción.
Es una minoría la de los mexicanos que son matones o malandrines.
La clase media mexicana es como nuestros cactus pujante, emprendedora y muy resistente a la adversidad. El talento de este país ha probado que puede competir con cualquiera y lo único que pide es que las autoridades de los tres poderes legales en este país no se dejen amedrentar por malandrines. El mexicano destaca y lo seguirá haciendo aún más porque está demostrado aquel viejo refrán: “el que es
perico, donde quiera es verde”.

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