Compartir

Las que faltan y en el país que calla

Lizbethb Bravo

En México, desaparecer es una forma de morir sin cuerpo, sin certeza y, sobre todo, sin justicia; se acumulan más de 130 mil personas desaparecidas, una cifra que ya no cabe en ningún discurso oficial ni en ninguna estrategia fallida.

Dentro de ese universo de ausencias, hay una herida específica, persistente y profundamente incómoda, la de las mujeres y niñas.

Tan solo en 2025, 6,993 niñas y adolescentes fueron reportadas como desaparecidas. Es decir, 19 menores desaparecen cada día. No es una cifra aislada. Es una constante.

Cinco de cada diez mujeres desaparecidas tienen entre 15 y 29 años. Diversos análisis han advertido que la desaparición de mujeres suele ser la antesala del feminicidio, un periodo en el que la violencia escala mientras el Estado no reacciona. Y mientras eso ocurre, las búsquedas oficiales llegan tarde, mal o nunca.

Porque el problema no es solo cuántas desaparecen, sino qué pasa después, en este país, la impunidad en casos de desaparición alcanza niveles cercanos al 99%. Eso significa que prácticamente nadie paga. Que desaparecer mujeres sigue siendo, en términos reales, un crimen sin consecuencias.

Mientras las cifras crecen (más de 5 mil desapariciones en solo cuatro meses de 2025, un promedio de 42 al día) las familias hacen el trabajo que debería hacer el gobierno. Madres que buscan en fosas. Mujeres que rastrean terrenos con varillas. Colectivos que sustituyen fiscalías.

México se convirtió en un país donde las víctimas investigan, buscan y encuentran, mientras las instituciones observan, justifican o minimizan.

Nos acostumbramos a ver fichas de búsqueda en postes. Nos acostumbramos a nombres que se repiten. Nos acostumbramos a que sean niñas. Nos acostumbramos, incluso, a que no regresen.

Detrás de cada número hay una historia interrumpida. Un cuarto vacío. Una madre que no duerme. Una vida suspendida en el tiempo.

Porque mientras una sola siga desaparecida, México no es un país en crisis, es un país en deuda.

 

 

Compartir