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Por MARIUMA MUNIRA VADILLO BRAVO

La potencia mundial número uno, ejemplo de democracia y principal país defensor de la de la misma para muchos; vivió una de sus crisis más grave esta semana ante la toma del Capitolio, edificio que alberga las dos cámaras del Congreso de los Estados Unidos, justo antes que se produjera la votación para ratificar la victoria del candidato demócrata Joe Biden, como nuevo presidente de Estados Unidos.

Para muchos la democracia en Estados Unidos empezó a sufrir deterioro desde el triunfo de Donald Trump y su llegada a la Casa Blanca, para otros era motivo de cambios que habían estado anhelando.

El sistema político y democrático con el que cuenta Estados Unidos, considerado uno de los más estables del mundo, ha sido inspiración para muchos países, que veían en este país el ejemplo vivo de la democracia.

Lo que es también cierto y no debemos dejar de recordar, que de acuerdo al último informe de Freedom House 2020, sobre la Libertad en el Mundo, advertía el progresivo deterioro de las democracias establecidas; respecto de los Estados Unidos señalaba que los procesos democráticos en Estados Unidos se encontraban amenazados y hace mención que en la última década disminuyó ocho puntos en la escala de cien puntos.

El presidente de Freedom House, Mike Abramowitz, señala en dicho informe que: “India y Estados Unidos constituyen las democracias más grandes y tal vez las más influyentes del mundo, por lo que su alejamiento de los ideales de la democracia liberal transmite precisamente el mensaje equivocado”. Agregó que “si las principales potencias democráticas no logran servir de claros ejemplos y proporcionar un liderazgo constructivo resultará imposible revertir las tendencias mundiales que amenazan las libertades en todas las sociedades”.

Pero la democracia de la potencia económica y militar más poderosa del planeta fue puesta a prueba después de atravesar un proceso electoral en el que el resultado no favoreció al partido en el poder y a su gobernante, y sin que se pudiera cerrar el ciclo de las elecciones, por una serie de impugnaciones legales alentadas por el mismo presidente Donald Trump, sin que aún pudiera ser ratificada la elección por el Senado y su Congreso, donde se le concediera finalmente la victoria al candidato demócrata, y con ello marcar el fin de las elecciones más participativas de los últimos tiempos en los Estados Unidos.

Y, como si la democracia se tratara de un juego de ajedrez, el presidente Donald Trump quiso mover sus últimas piezas y apostó, primeramente, por intentar objetar los resultados electorales presionando al vicepresidente del senado norteamericano para que se anularan los votos de estados clave donde no había alcanzado la victoria, previo a la ratificación en la sesión del Congreso, presionando, además, con sus partidarios, quienes azuzados por el mismo presidente Donald Trump, se apostaron frente al Capitolio de los Estados Unidos a la hora de la sesión, alentándolos a luchar, “eliminando a los débiles que no luchan”; queriendo detener la certificación de votos.

El resultado de las palabras del presidente a sus seguidores, previo a la sesión de ratificación, concluyeron con la toma del Capitolio de los Estados Unidos, haciendo tambalear la democracia del país más poderoso, no por una intervención de fuera de los Estados Unidos, sino por acciones del mismo presidente, desde la Casa Blanca.

Hay que reconocer que este episodio negro en la historia de Estados Unidos puso de manifiesto la resistencia esencial de su democracia y sus instituciones, el poder judicial y el congreso norteamericano se unieron, para proteger su sistema constitucional y el estado de derecho.

Este episodio debe hacernos reflexionar detenidamente y motivarnos a seguir trabajando en construir países cada vez más democráticos, más justos e igualitarios, fortaleciendo sus instituciones, que ante la polarización puedan resistir cualquier embate a la democracia y sus sistemas.

La columnista es Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuales, ex Secretaria de la Mujer Oaxaqueña, contáctala en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira

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