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Historia, Ciencia y Tecnología al Día.
¿Cómo domesticamos?
julio.palau.ranz@gmail.com

Estimados lectores, agradezco a todos los que me leen y sus comentarios.

Esta semana tuvimos el inicio a clases en las escuelas de todo el país y el caos regreso, pudimos observar niños aún dormidos en los autos, papás que dejaron al último minuto las compras de los libros escolares, que se les hizo tarde para llevarlos a la escuela, el caos vial entre 7 y 8 de la mañana.

La verdad si podemos tener una pequeña pausa y analizamos desde lo que nos han enseñado de historia ancestral (8 mil años atrás) hasta nuestros días, podemos ver todo un proceso educativo, donde les hemos enseñado a las nuevas generaciones, como desarrollarse en su entorno.

Pasamos de ser (al menos eso dice la historia oficial y yo tengo mis dudas) cazadores recolectores a ser sedentarios gracias a la agricultura, pero hemos perdido esa historia de ¿Cómo domesticamos?

Hoy tenemos tanto algunos animales como plantas domesticadas y son nuestro alimento o nuestra compañía cotidiana, en las diversas culturas se basó en tener una planta como base de su alimentación; el trigo en Egipto y Mesopotamia, el arroz en China y la India, el maíz en la Anáhuac y la papa en sudamérica; además de animales como el perro, el gato, animales de granja (gallinas, guajolotes, patos, conejos, caballos, vacas) y otras plantas como el tomate, el chile, el frijol, la calabaza o frutas como la manzana.

Cada una tiene una historia diferente y trataré de explicar el Trigo y el Maíz.

Trigo: En el Medio Oriente existe un lugar llamado la Media Luna Fértil, que abarca la tierra que hay entre los ríos Tigris y Éufrates y sus alrededores y llega hasta el otro lado del valle del Jordán, ha pasado a conocerse como el lugar donde nació la civilización actual.

Fue allí donde emergieron las primeras variedades domesticadas de trigo, cebada, guisantes, lentejas, yeros, garbanzos, habas, higos y lino; conocidas como los cultivos fundacionales del Neolítico eurasiático, con una antigüedad de once mil seiscientos años, que sirvió para hacer pan y cerveza con el trigo y la cebada.

Una distinción crucial entre los cereales silvestres y los domesticados reside en la fuerza del tallo central, o raquis, al que están sujetas las semillas; es lo que forma la
espiga de trigo.

En las variedades silvestres, el raquis es quebradizo y se rompe, las espiguillas individuales que contienen las semillas se desprenden de la espiga al madurar y se dispersan al viento, así que tuvieron que seleccionar cuidadosamente las espigas con raquis fuerte para seleccionar genéticamente las mejores, este proceso les tomo 3 mil años.

Un grano de trigo moderno y domesticado tiene tres componentes importantes. Uno es el embrión o germen de la planta; a fin de cuentas, es una semilla, luego está la cobertura de la semilla (el pericarpio y la testa), que constituye un 12 por ciento del peso del grano, y que se conoce habitualmente como salvado; sin embargo, la parte más voluminosa con diferencia del grano es el endospermo, que supone el 86 por ciento de su peso.

Igual que la yema de un huevo, el endospermo está ahí para proveer sustento al embrión de trigo en desarrollo ya que contiene almidón, además de aceites y proteínas. Y fue el endospermo el que se agrandó de forma desproporcionada a medida que aumentaba el tamaño del grano, aglutinando más nutrientes dentro de cada grano de trigo.

El maíz: El maíz es una subespecie de una hierba llamada Zea mays mays y existen otras tres subespecies dentro de la misma especie, todas ellas silvestres y conocidas coloquialmente como teocinte, un nombre que viene del idioma náhuatl.

Los tres teocintes (Zea mays huehuetenangensis, mexicana y parviglumis) crecen de forma silvestre en México y Guatemala, los teocintes tienen un aspecto bastante distinto al maíz domesticado.

El análisis de las enzimas del maíz y de los teocintes sugirió que uno de los teosintes era más parecido al maíz que los demás. En 2002 esto quedó confirmado por un amplio estudio genético, después de analizar un total de 264 muestras de maíz y de los tres teosintes, los genetistas descubrieron que el teocintle mexicano era el más próximo a la planta domesticada.

Como el estudio contenía tanta información sobre las poblaciones americanas de maíz 193 de las 264 muestras eran de maíz, también fue posible construir una filogenia o árbol genealógico de esta planta doméstica.

Todos los linajes del maíz, desde la variedad colorada del norte, adaptada a los climas templados, hasta las variedades tropicales de Colombia, Venezuela y el Caribe, se iban reuniendo al retroceder en el tiempo hasta converger en un solo tronco.

De modo que el maíz fue domesticado en las cuevas de Yagul o las de Tehuacán, por las muestras encontradas por los arqueólogos, eso significó una selección genética de por lo menos 4 mil años de los primeros pobladores.
Agradezco por leerme y si gusta puede contactarme para hacer algún comentario, mi correo es julio.palau.ranz@gmail.com

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