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27/ABRIL/2026
FELIPE SÁNCHEZ

EN ROBUSTECIMIENTO de la columna del pasado viernes sobre el trato sacrílego al aniversario de nuestra ciudad, un espontáneo corresponsal nos hace llegar el siguiente comentario, el cual comparto íntegro:
“No existe en la memoria de los oaxaqueños un festejo por la elevación a rango de ciudad de la antigua Antequera —hoy Oaxaca de Juárez— tan desangelado, carente de respeto protocolario y plagado de improvisaciones.
“El cambio de sede para el ‘acto solemne’, del majestuoso Teatro Macedonio Alcalá al salón de sesiones del Palacio Municipal, fue el primer paso hacia lo que hoy todos califican como un rotundo fracaso. Si bien a duras penas lograron llenar el recinto oficial, afuera, en el primer patio, decenas de sillas quedaron vacías frente a una pantalla semigigante que terminó siendo un gasto superfluo e innecesario.
“Los grandes ausentes fueron los agentes municipales, los vecinos y la gente representativa de la capital. Salvo ‘El Chicharrín’ (suegro del presidente municipal) y su esposa, así como las familias Chagoya y Villanueva instaladas en las primeras filas, la llamada ‘vallistocracia’ brilló por su ausencia.
“Se entiende que un acto de esta naturaleza se rige por reglas y protocolos, pero en este 496 aniversario todo se trastocó. Para empezar, los regidores vistieron prácticamente de forma informal, a excepción del edil. El gobernador Salomón Jara, fiel a su estilo irreverente, portaba una guayabera crema y, al pecho, un moño color naranja.
“Todo comenzó a torcerse con el cambio de sede propuesto por el regidor priista Martín Vásquez Villanueva, seguido de una selección de galardonados de última hora, ajustada a los intereses y circunstancias políticas del munícipe en su busca de proyección nacional. A los homenajeados se les avisó apenas 48 horas antes y se les entregó un simple cartón, más parecido a un diploma escolar que a una distinción de ciudad.
“El secretario municipal, Antonio Cabrera Villalba, alias ‘Toño Pachangas’, hizo honor a su apodo al convertir la solemnidad en eso: una auténtica pachanga. Su supina ignorancia de las formas quedó en evidencia cuando los galardonados fueron relegados a las filas traseras, mientras los parientes del alcalde ocupaban el lugar de honor.
“Como botón de muestra: Gabriela Cuevas, a pesar de su investidura como representante del Gobierno de México para el Mundial de Fútbol 2026, no recibió un lugar preferencial.
“Por otro lado, evocando sus viejos tiempos de agitación social, el secretario de Cultura, Flavio Sosa Villavicencio, alias ‘El Demonio de Tasmania’, se presentó vestido de negro informal; fue de los pocos funcionarios estatales —si no el único— que hizo acto de presencia.
“Para colmo de males, se ignoró la etiqueta que exige una sesión solemne. Hubo aplausos fuera de lugar y los galardonados saludaban de mano y ‘besito’ a cada regidor y al propio mandatario, demeritando por completo la sobriedad del acto. De los perfiles galardonados… es mejor guardar silencio y que sea la historia la que juzgue.
“Por cierto, destacaron por su ausencia el regidor Héctor Pablo Ramírez y otra concejal. En fin, lo dicho: todo fue una pachanga, nunca una sesión solemne”.
EL SALTO DEL CHAPULÍN
¿No que no mandaba? Insisto. Hay señales en el horizonte político que sugieren que la presidente SHEINBAUM es una fiel seguidora de las enseñanzas de Sun Tzu en El Arte de la Guerra.
ME PARECE QUE lo que está ejecutando con maestría es el arte del engaño frente al personaje de Palenque, quien poco a poco ve desdibujarse su poder y hacerse añicos sus pactos oscuros. En breve ahondaré en los porqués de esta apreciación personal.
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