Alfredo MARTÍNEZ DE AGUILAR
- Ante los hechos no hay palabras que justifiquen lo injustificable. La explosión e incendio de ayer en la refinería Olmeca es el cuarto incidente en 23 días en la planta de Pemex en Paraíso, Tabasco.
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Lo peor de todo es que para proteger a los verdaderos responsables se les camufla con “chivos expiatorios” como ocurrió con el maquinista y el despachador del Tren Interoceánico descarrilado.
Al margen de filias y fobias es indispensable que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum investigue y sancione a los responsables de la pésima construcción de los megaproyectos de la 4T.

En todos es una constante como denominador común por igual en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) que en el Tren Interoceánico y la refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco.
Entretanto, un juez federal otorgó suspensión provisional en el amparo 337/2026 y ordenó la clausura inmediata de pozos petroleros y frenar la infraestructura de transporte de hidrocarburos para contener la contaminación en Coatzacoalcos.

El fallo señala omisiones en los protocolos de emergencia por parte de Pemex, ASEA, Semarnat y Marina, y establece que, ante la falta de acción, detener la operación extractiva es la única medida efectiva para frenar el daño ambiental.
Las dependencias tienen 48 horas para rendir un informe. De no hacerlo, enfrentarán sanciones. La clausura se mantiene y, si no hay acciones inmediatas de remediación, la parálisis operativa podría escalar en la audiencia incidental programada para el 22 de mayo de 2026.
Las promesas del expresidente Andrés Manuel López Obrador sobre dichas obras de infraestructura prioritarias salen debiendo muchas explicaciones al pueblo y gobierno mexicanos.
La FGR dice que todo estaba en orden en el Tren Interoceánico; sin embargo, no funciona aún hasta obtener la certificación internacional. La fiscal Ernestina Godoy exculpó a la Marina.
Lamentable y dolorosamente, de manera muy explicable los gobiernos de Morena y la Cuarta Transformación ocultan la información y han privilegiado la opacidad por seguridad nacional.
Lo peor de todo es que para proteger a los verdaderos responsables se les camufla con “chivos expiatorios” como ocurrió con el maquinista y el despachador del Tren Interoceánico descarrilado.
Ante los hechos no hay palabras que justifiquen lo injustificable. La explosión e incendio de ayer en la refinería Olmeca es el cuarto incidente en 23 días en la planta de Pemex en Paraíso, Tabasco.
Aunque se presume el cumplimiento de metas de producción, crecen las dudas sobre las condiciones de seguridad. Especialistas plantean la necesidad de una auditoría independiente.
Los habitantes de Paraíso, Tabasco, reaccionaron con preocupación ante las llamas y la gran columna de humo del fuerte incendio en la bodega de Coque de la refinería Olmeca en Dos Bocas.
El 17 de marzo hubo una fuga de aguas aceitosas que derivó en explosión e incendio con saldo de cinco trabajadores muertos. Un día después, el 18, se registró un derrame de crudo en el río Seco.
El siniestro del 17 de marzo se registró en los alrededores de la barda perimetral del predio 1 de almacenamiento de hidrocarburos de dicha refinería, el cual dejó un saldo de cinco muertos.
Cuerpos de emergencia intentaron sofocar las llamas, las cuales ya habían escalado a grandes dimensiones. Por las fuertes lluvias aguas aceitosas se desbordaron hacia afuera de la refinería.
A los alrededor de 3 mil barriles de crudo en el derrame, posteriormente, se mostraron imágenes de una presunta fuga de gas que la empresa atribuyó a “vapor de agua” en la planta coquizadora.
Después de que Pemex negó la fuga y lo atribuyó a la simple liberación de “vapor de agua”, ayer se reportaron trabajos en la zona del incidente, donde persisten emanaciones del quemador.
alfredo_daguilar@hotmail.com director@revista-mujeres.com @efektoaguila








